Se cumplen hoy 52 años de la muerte de Luis Amaya

Artes y Espectaculos 18 de agosto de 2020 Por Tribuna
Río Tercero recuerda a su más eximio guitarrista.
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La principal sala artística de la ciudad lleva su nombre y en todos los ámbitos se lo reconoce como el guitarrista de proyección internacional más importante que tuvo Río Tercero. Hoy se cumplen 52 años de su fallecimiento y la ciudad recuerda al talentoso Luis Fernando Amaya con un merecido homenaje, trasladado a las redes sociales.

Su carrera
Aunque en infinidad de ocasiones se haya escrito acerca de la vida y obra de Luis Amaya, nunca es demasiado para reconocer a un talento destacado. 

Había nacido el 15 de febrero de 1939 en Las Varillas y fue en 1946, cuando apenas tenía seis años, que su familia se radicó en Río Tercero. Con su hermana Raquel formaron el Conjunto de Arte Nativo, con bailarines y zapateadores que se presentaron en varias provincias. Luis llegó a ganar un certamen nacional de malambo en Laborde. "En ese tiempo, aún de niñez, Luis solo bailaba y zapateaba, pero en el grupo también había guitarristas y ese sonido seguramente lo cautivó y apenas pudo poner entre sus manos esa madera sonora supo que en ese trajinar de acordes estaba el camino que recorrería el resto de su corta vida", relata Gustavo Muñoz en una semblanza sobre la vida del artista.

Su amor y consagración a la guitarra, acompañados por un talento particular para encontrar la innovación musical en cada interpretación, lo fueron llevando a un plano de exquisitez que necesitaba volar, buscando nuevos rumbos.

En los 50 integró "Tres para el Folklore", agrupación que los ubicaría pronto en la primera plana del nacimiento de grandes intérpretes de la música folclórica nacional. En 1965, con apenas 26 años, su fama de guitarrista era enorme entre los músicos del país y es convocado por Ariel Ramírez para integrar un espectáculo en el que tocó junto a Jaime Torres, Los Chalchaleros, Los Huanca Hua, Jorge Cafrune y otros. Más tarde presentarían en Europa "La Misa Criolla" junto a Ariel Ramírez.

Sus actuaciones se multiplicaron en el viejo continente, ya como consagrado. "Luis fue, en suma, un adelantado y si su temprana muerte no hubiese aparecido agazapada y cruel aquel 18 de agosto de 1968, su figura hubiese seguido creciendo hasta niveles insospechados", asegura Muñoz.

Su relación con Marián Farías Gómez

En junio pasado, el periodista Maxi Carranza escribía en las páginas de TRIBUNA acerca de la particular relación que mantuvieron Amaya y Marián Farías Gómez, otra destacada artista argentina. “...en 1966 cuando decidió comenzar su carrera solista allí estuvo Luis Amaya como inseparable compañero de ruta. El riotercerense la secundó hasta que la salud pudo doblegarlo y lo alejó para siempre de las seis cuerdas, un 18 de agosto de 1968”, relataba Carranza sobre el comienzo de la carrera solista de Farías Gómez acompañada por el músico de Río Tercero.

La trayectoria individual de Marián se inició con algunos simples, como se estilaba antes (ahora también), entre los que se encontraba “Zamba del ángel”; tema con música de Hugo Díaz y letra de Ariel Petrochelli, que la vocalista grabó en primera instancia. En la guitarra de ese tema estuvo Luis Amaya, por lo que, tras el fallecimiento del músico local, Marián no pudo interpretarla durante décadas.

“En algún momento de cada día siempre me acuerdo de Luis y eso que me casé hace años y estoy muy bien con mi pareja. Me costó mucho tiempo de terapia poder superar su partida. Nunca lo oí quejarse, ni cuando estaba enfermo. Le gustaba mucho el jazz y sobre todo Oscar Alemán, otro músico poco reconocido. Yo creo que Luis tocaba folklore porque había nacido en Córdoba, si no se inclinaba por el jazz. No tengo sus discos con Tres para el Folklore, que si bien no vendían mucho era exquisito lo que hacían e imposible que no gustara. Así como el charango fue una prolongación de Jaime Torres, la guitarra fue una prolongación de Luis”, señalaba Marián a Carranza en aquella entrevista.

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