Violencia sexual: la mayoría de los agresores son varones y las principales víctimas niñas

Locales 07 de mayo de 2022 Por Tribuna
Entrevista a Soledad Francisetti, titular de la subsede Río Tercero de la Defensoría de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes.
LOCALES Francisetti

Hay estudios de UNICEF que demuestran que gran parte de las familias crían a sus hijos con "correctivos": coscorrones, zamarreos, tirada de pelos, cachetadas, golpes en manos, brazos y piernas. Cuanto más chicos, más golpes, cuanto más grandes, más insultos y humillaciones. Y también están los abusos: 7 de cada 10 abusos sexuales contra niñas, niños y adolescentes son intrafamiliar. Son situaciones de violencia a las que se ven expuestos los menores y lo alarmante es que los casos parecen ir en aumento.

Sobre este tema TRIBUNA dialogó con la abogada Soledad Francisetti, quien está a cargo de la subsede Regional Río Tercero de la Defensoría de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, un organismo autónomo de Derechos Humanos, que vela por hacer efectivo el respeto a los derechos expresados en la convención y a garantizar en todos los ámbitos que se respete y no se vulnere el interés superior del niño. La delegación Tercero Arriba depende del organismo a nivel provincial, la primera repartición de este tipo en Argentina, creada con autonomía administrativa, política y funcional el 6 de junio de 2007.

La violencia contra niñas, niños y adolescentes, en todas sus formas, no disminuye. Pero en los últimos años y cada vez con mayor frecuencia se conocen casos sobre todo a partir de los juicios que se informan, de chicos que han sido violentados sexualmente. ¿Puede hacer un diagnóstico de lo que ocurre en Río Tercero con este tema?

-Es una realidad que nos supera ampliamente. Si bien no es mi área específica diagnosticar cuestiones que tienen que ver con el orden social, lo que puedo decir es que en función de que la información llega a los niños, que se habla de la temática, que se trabaja en las escuelas y en los distintos lugares a los que los chicos acceden, sobre los derechos, la ESI, los cuidados del cuerpo, de las relaciones vinculares, también se visibiliza la problemática. Esto creo que es uno de los ejes por lo que aparece la denuncia. Hay una mirada de que antes (estos casos) no ocurrían y ahora sí. Lo principal aquí es relacionar el conocimiento y la promoción de derechos quelos niños tienen y a los que acceden; esto permite visibilizar la problemática, ponerla en relieve y que estos casos lleguen a la denuncia.

-Recién decía que la violencia contra niñas, niños y adolescentes no disminuye, ¿es así, o hay más espacios para denunciarlo y la gente se anima más?
    -No puedo decir que haya más violencia sexual, pero sí puedo decirte en cuanto a la violencia en general que se ha incrementado y los índices se ven tanto en niños como en mujeres. Ha ocurrido un incremento exponencial y lo hemos visto durante la pandemia. 

-¿Y cuáles son las causas para ese notable incremento?
    -En primer término, en el momento de la pandemia, el hecho de encontrarse encerrado con  quien es el abusador o quien ejerce la violencia. Luego, el índice de violencia se ha visto exacerbado cuando volvimos a la presencialidad en las escuelas en donde muchas veces los niños y adolescentes pueden manifestar haber sido víctimas. La presencialidad en la escuela también pone el foco en el bullying, es decir la violencia entre pares. Y en cuanto al abuso sexual en particular, la presencialidad en la escuela, donde los niños tienen contacto con un adulto referente, hace que los chicos puedan hablar, contar o tener manifestaciones en donde los adultos de confianza observan situaciones de riesgo. Hay múltiples factores, pero esto refleja una sociedad que indefectiblemente tiene conductas violentas culturalmente aceptadas y que actualmente estamos tratando de deconstruir, pero es un camino que recién se inicia.

-Esto puede explicar entonces la mayor cantidad de denuncias que hay...
    -La demanda en cuanto a la denuncia tiene que ver que visibilizamos mucho la problemática. Los niños y adolescentes conocen cuáles son sus derechos y en función de eso los ejercen, y me parece que esto no es menor. De todas formas hay que seguir trabajando. No es que antes no sucedía, es cierto que hay factores que agravan, pero hoy en día conocer que hay lugares donde denunciar, ayuda. Hay un cambio desde los niños hacia los adultos.

-La expresión de violencia más desgarradora es el abuso sexual infantil intrafamiliar. ¿Qué es lo que está pasando con el mundo adulto que en donde debería suceder el amor, la protección, sucede el horror?
    -No soy terapeuta para decir qué ocurre en la mente de alguien que tiene la perversión de generar semejante daño a quien debe proteger. Lo que sí entiendo es que se desvirtúan los roles, los vínculos y las relaciones familiares. Es lo que vemos desde la Defensoría. Desde mi rol de abogada puedo decir que no hay vínculos forjados a partir de lo que se entiende como familia. Hay un apoderamiento de las personas como objeto para satisfacer placeres u obsesiones. 

-Hablábamos recién de violencia sexual, pero ¿qué pasa con los otros tipos de violencia?  ¿Llegan a ustedes muchos casos?
    -Vemos impedimentos de contacto, reticencias por parte de cualquiera de los dos progenitores a mantener un vínculo entre padres e hijos, son casos que se ven muy a menudo. Es un planteo de propiedad con respecto a los hijos. Es una mirada que pone a los niños como objetos, incapaces de decidir o de plantear sus necesidades y deseos, cuando en realidad no es así.

-¿Quienes son más violentos con los chicos, hombres o mujeres? ¿Hay datos estadísticos de esto?
    -En la mayoría de los casos que llegan a la Defensoría, son varones los agresores. Y en la mayoría de los casos en los que se genera un abuso o ejercicio de violencia, siguen siendo las niñas las víctimas principales.

-¿Opina que esto tiene algo que ver con lo que se denomina sociedad patriarcal?
    -No hablaría tanto de patriarcado, sino de un estereotipo de varón que sigue siendo el centro del poder; un varón que tiene la facultad de ejercer un dominio que en muchas ocasiones lo ejerce a través de la violencia.

-¿Y su área cómo aborda la problemática de la violencia?
    -La Defensoría es un órgano de control y de garantías donde la promoción de los derechos es eje fundamental de la labor. Sobre el resto de los organismos que trabajan con niñez y adolescencia debemos realizar el control de los procedimientos, fuera de la jurisdicción judicial. Nosotros no receptamos denuncias, pero sí acompañamos y guiamos en el proceso que debe seguir la persona. Además generamos redes, porque en algunos casos las personas necesitan realizar trámites o gestiones en diferentes organismos.

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