El Municipio extenderá su plan de apoyo escolar a alumnos secundarios

Locales 09 de agosto de 2021 Por Tribuna
Aunque las cifras oficiales de repitencia y deserción escolar son anteriores a la pandemia, se descuenta que los índices empeoraron con la falta de presencialidad. Ya se implementan acciones en el nivel primario.
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Sin dudas, el impacto de la pandemia sobre un sistema educativo que ya tenía fragilidades, es una de las principales preocupaciones instaladas en la opinión pública.

Incluso, los indicadores que permitirían tener un diagnóstico más preciso de la situación, no están actualizados, pero todo hace suponer que se empeoraron desde que el Covid-19 alejó a niños y jóvenes de las aulas.

Intentando mitigar los efectos, desde comienzos de este año, el Municipio viene llevando a cabo el programa Educar que hasta ahora solo abarcaba al primario pero ya se está planificando su implementación en el secundario.

Precisamente, es en este nivel educativo donde se concentran las alarmas más preocupantes, de acuerdo a lo que reflejan los índices de deserción, repitencia y ausentismo.

Los últimos datos cuantitativos datan de 2018, cuando según un estudio de la Dirección de Educación de la Municipalidad, en Río Tercero, casi el 12 por ciento de los alumnos repitieron, ubicando a la ciudad por encima de la media del departamento  Tercero Arriba, que fue de 8,1 por ciento en el año 2017.

La mayoría de los estudios dedicados a esta cuestión coinciden en aseverar que la repitencia escolar es contraproducente y poco efectiva, debido a que genera en los alumnos: frustración, bajo rendimiento, deserción escolar, incremento de los problemas de aprendizaje, presión en el ambiente académico, baja autoestima, repetición de lo aprendido, costo elevado para el sistema educativo, retraso en el tiempo e incremento innecesario en el número de estudiantes por aulas.

Además, un alumno que repite tiene un 20 por ciento más de probabilidades de desertar del colegio que uno que ha logrado pasar todos los cursos a término.     Esto es así porque, la mayoría de las veces, el fracaso escolar viene acompañado de otros castigos, como tener que cambiarse de colegio, dejar a sus amigos o pasar a formar parte del grupo de los malos alumnos, situaciones que, en definitiva, pueden llegar a estigmatizar al estudiante y hacerle perder la confianza en sus potenciales capacidades.

Otro indicador preocupante con el que se cuenta, tiene que ver precisamente con la deserción escolar, que en la provincia arrojaba un 4,7 por ciento, mientras que a nivel local se acercaba a un 6 por ciento. A su vez, se contabilizaba un promedio de 250 alumnos por año, que abandonaban el colegio.

En referencia a la falta de datos actualizados, basta citar que las últimas pruebas Aprender en el país, se realizaron en 2017.

En el secundario
Teniendo en claro este panorama, la directora de Educación, Carolina Goñi, anticipó que desde la segunda quincena de este mes, el programa Educar ya estará funcionando con alumnos del secundario, especialmente aquellos que se “desvincularon” del sistema.

La funcionaria explicó que si bien estos chicos no acuden a las escuelas, están matriculados y en base a esa información que proporcionarán los establecimientos educativos, irán a buscarlos.

Para ello, ya se está capacitando a docentes con experiencia para transformarlos en “promotores barriales”, quienes serán los encargados de visitar los hogares donde se encuentran estos alumnos que ante tanta virtualidad, se desconectaron del colegio.

“Nuestra experiencia indica que los programas que funcionan son los que van a buscar a los alumnos y no los que esperan”, destacó Goñi.

En cuanto a detalles de su funcionamiento, agregó que por el momento se establecieron dos “puntos de apoyo”, uno en barrio Monte Grande y otro en Cerino.

Allí actuarán docentes tutores para brindar asistencia en currículas como matemática, lengua, inglés y ciencias.

En el primario
Aunque tendrá algunas diferencias, se puede tomar de referencia algunas acciones que se llevan a cabo mediante este programa desde el inicio del ciclo lectivo, con alrededor de 450 alumnos del primario, organizados por turnos y profesionales.

En este caso, se busca avanzar en la geolocalización de los sectores de la ciudad donde se profundizan los inconvenientes educativos con “puntos de apoyo” establecidos en centros vecinales y parroquias de distintos barrios. Estos espacios que también cuentan con conectividad, se encuentran en Monte Grande, Parque Monte Grande,  Cerino, Sarmiento, Media Luna y 20 de Junio. Para priorizar sus ubicaciones se buscó detectar los inconvenientes educativos más urgentes.

Goñi habla de “engranajes que funcionan simultáneamente”, comenzando por los equipos de apoyo escolar que integran docentes en formación. De esta manera, se busca un doble beneficio, permitiendo a estudiantes del profesorado, tener una experiencia de práctica real.

Conectado tras el mismo objetivo, se encuentra un gabinete interdisciplinario compuesto por psicopedagogas, psicólogas, fonoaudiólogas y profesoras de educación especial.

Otra arista de este programa, son los kits escolares compuestos por útiles que se recolectan mediante campañas, donaciones y en eventos sociales. Las prioridades para su entrega son determinadas mediante la colaboración de las escuelas, que también tienen un papel fundamental a la hora de determinar qué alumnos necesitan de la asistencia de este programa municipal.

Aunque al igual que las clases, el programa también se vio afectado por la interrupción de la presencialidad, Goñi señaló que los primeros cortes cualitativos permiten observar dificultades, principalmente en lecto-comprensión y matemáticas. 

“En la mayoría de los casos, no se condicen las expectativas de las escuelas con el nivel de aprendizaje”, resume la funcionaria.

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