EDITORIAL. Educación sexual y embarazo adolescente

Locales 03 de noviembre de 2019 Por
Es sin dudas en la educación donde debe darse el primer paso, colocando el tema de la sexualidad como prioritario en la agenda, con uniformidad de criterios.
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El número de embarazos adolescentes no disminuye en Río Tercero: sigue siendo elevada la cantidad de jóvenes de entre 14 y 16 años que dan a luz todos los años, según datos aportados por el área de Maternidad del Hospital Provincial. Esa realidad, va a contramano de lo que ocurre a nivel país, donde se registra una baja del 25% en los embarazos de mujeres menores de 19 años, de acuerdo a informes del Plan Nacional de Prevención del Embarazo Adolescente. 

Un informe de TRIBUNA publicado días atrás, detallaba, sin embargo, el crecimiento de la aplicación de los anticonceptivos subdérmicos en las salitas asistenciales de la Municipalidad: 180 cápsulas se colocaron en 12 meses debajo de la piel y en forma gratuita. Las salas trabajan, además, con los anticonceptivos tradicionales y entrega de preservativos.

Así las cosas, es evidente que los planes y métodos para evitar los embarazos no deseados, no llegan eficazmente a todos, porque no están acompañados de un programa sólido de educación sexual, dirigido a los adolescentes. Las escuelas no terminan de unificar criterios en torno a este tema, que conlleva no solo adoptar una actitud responsable en las relaciones sexuales, sino también en la prevención de enfermedades. 

Es sin dudas en la educación donde debe darse el primer paso, colocando el tema de la sexualidad como prioritario en la agenda, con uniformidad de criterios y generando un gran debate acerca de los diferentes ribetes que lo integran. Pero la escuela parece estar enfocada en otros asuntos, que la política impone, como el absurdo del lenguaje inclusivo, por ejemplo, corriendo el eje de la preferencia educativa.

Desatender aquellos asuntos que toda lógica ubica como centrales a la hora de preparar a nuestros jóvenes para afrontar la vida que les espera, que para nada es sencilla, es al menos una irresponsabilidad. 

No puede haber tampoco un plan sucedáneo de los verdaderamente eficaces a la hora de avanzar en la formación sexual de las personas. Es por eso que la cuestión requiere  de un abordaje consensual y urgente. 

Siguiendo con los datos aportados por el Hospital Provincial de Río Tercero, de los 600 partos que se practican por año en el nosocomio, la mayoría pertenece a mamás de entre 14 y 16 años. Se trata de chicas no preparadas ni biológica ni socialmente para enfrentar el compromiso de la maternidad.

La Organización Mundial de la Salud consideró al embarazo adolescente como "un problema culturalmente complejo, que alienta a retrasar la maternidad y el matrimonio para evitar los altos índices de mortalidad materna y mortalidad de recién nacidos así como otras complicaciones sanitarias". No es menor esa advertencia, ligada también a la necesaria planificación familiar.

El punto de partida es la educación, pero la escuela debe estar a la altura de esas necesidades primordiales. 

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