Editorial. Límites necesarios ante la interrupción de libertades básicas

Locales 22 de agosto de 2020 Por Tribuna
El cercenamiento de libertades fundamentales y cierto descontrol en la ejecución de medidas restrictivas, evidencia un claro deterioro institucional, que la Justicia ya debe comenzar a frenar.
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Dos episodios marcaron esta semana, cada uno en su dimensión, el nivel de hartazgo social que las medidas restrictivas y políticas provocan en la gente. El lunes, como ocurrió en todo el país, una masiva movilización de personas en sus vehículos recorrió la ciudad haciendo sonar sus bocinas. Con banderas argentinas y carteles, cientos de vecinos expusieron el malestar ya cada vez más evidente, ante la imposición de políticas nacionales sin consenso. Y el miércoles, un grupo de comerciantes gastronómicos hizo oír su rechazo ante la extensión de las limitaciones para trabajar, dentro de otras varias actividades. Se concentraron frente al Municipio, que es el primer mostrador de reclamo pese a que las medidas corresponden al COE provincial. Y lograron gestionar una nueva flexibilización.

Ambos fenómenos sociales deben ser leídos con atención por la clase dirigente, aun cuando las disposiciones para frenar la propagación de los contagios de Covid, apunten a un bien superior que es el cuidado de la salud, o se intente explicar las "bondades" de la reforma judicial en un contexto de serias limitaciones a las libertades individuales y de virtual suspensión de derechos fundamentales consagrados en la Constitución Nacional. A cinco meses del inicio de la cuarentena, es necesario comenzar a pensar otras alternativas que también garanticen el cuidado de la salud y la concientización sobre cómo cuidarnos, pero sin seguir perjudicando la actividad económica y los derechos consagrados. Es lo que algunos llaman la "cuarentena inteligente". 

Es también válido el planteo, para aquellas jurisdicciones, provinciales, municipales y comunales, que han adoptado un criterio notablemente exagerado para limitar la circulación de vehículos por sus calles y rutas. 

Son varios los ejemplos y denuncias que surgen de personas que no han logrado atravesar ciertos controles de ingreso a localidades, a pesar de contar con los permisos nacionales o de trabajo respectivos. Una de ellas es Tancacha y la otra Despeñaderos, por citar dos ejemplos concretos. 

En la primera localidad el cierre de sus "fronteras" impidió la libre circulación de algunos vehículos que se dirigían a Río Tercero y debieron desviar hacia Villa Ascasubi porque no se les permitió el paso por el pueblo. En Despeñaderos, el reten no permite acceder a la ruta hacia Corralito y Río Tercero si no cuentan con domicilio en la localidad. Se impide de esta manera y en forma inaceptable, la circulación libre de actividades permitidas o esenciales. Con lo cual la única garantía posible es que la Justicia despierte y comience a poner freno a medidas inverosímiles.   

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