Apahud frente al desafío diario de estar cerca en medio del aislamiento

Locales 16 de mayo de 2020 Por Tribuna
Los espacios que acogen a un sector especialmente vulnerable tuvieron que adaptarse a la coyuntura. Apahud implementó el trabajo remoto y priorizaron el acompañamiento a todas las familias para atravesar el contexto actual.
LOCALES Apahud

Las personas con algún tipo de discapacidad constituyen un segmento de la población especialmente vulnerable siempre, pero que en medio de la emergencia han tenido que alterar sus rutinas, con todo lo que implica. Sin espacios ni dispositivos de atención funcionando de modo habitual, las vidas de muchos jóvenes y adultos sufrieron un abrupto cambio, lo que los ha obligado a reacomodarse con las herramientas disponibles.

 Apahud, una institución que desde hace muchos años brinda contención social y la posibilidad de aprender diferentes cosas a personas con discapacidad, tuvo que cerrar sus puertas. Las siete personas que viven en el hogar que tiene la institución -ubicada camino a Corralito- cumplen el aislamiento allí, pero los 30 adultos que asistían al centro de día, ya no pueden concurrir.

 “El personal que trabaja en el hogar asiste a estas siete personas con todo el protocolo exigido y con los chicos del centro de día hemos estado aprendiendo en todo este tiempo una nueva modalidad de acercamiento”, contó Laura Moroni, directora del centro de día de Apahud.
 Todos los concurrentes viven con adultos responsables y eso brinda la pauta de que inicialmente están contenidos y seguros, más allá de extrañar el encuentro y la rutina.

 “A través de plataformas virtuales hemos organizado con el personal y los asistentes grupos con un profesional que coordina. Nos comunicamos con ellos a través de videoconferencia. Esto lo hacemos con algunos todos los días y con otros tres veces por semana teniendo en cuenta las limitaciones de trabajo o tecnología que puedan tener algunas de las familias”, indicó.

 El trabajo que se hacía en los diferentes talleres también se trasladó a los hogares. De esta forma los talleristas, en el mismo horario que lo hacían habitualmente, pasan a los chicos actividades para hacer en sus casas. “Hemos tratado de que sean actividades que puedan resolver solos, en las que puedan poner en práctica todas las habilidades que los chicos han desarrollado durante este período. Es una forma de no recargar con propuestas a las familias”, explicó Moroni.

El sostén familiar

 Laura Moroni advierte que el plan propuesto desde Apahud para continuar cerca de “los chicos” -como ella los llama- hubiese sido imposible sin el apoyo de las familias. “Hemos tenido una respuesta excelente, se han acomodado a los criterios fijados por los distintos estamentos del gobierno y nos han acompañado”. 

 Además, los profesionales de Apahud mantienen charlas permanentes con los responsables de los chicos frente a problemas que puedan plantearse en la cuarentena. “El hecho de tener que quedarse en sus casas generó algunas dificultades y las familias se angustiaron. Frente a eso nuestros profesionales brindaron algunos tips para saber qué deben hacer”, comentó.

La tecnología

 Enfrentarse a las herramientas tecnológicas que les permitieran seguir en contacto con los profesionales, los talleristas y sus compañeros, fue otro desafío que se planteó para los asistentes a Apahud. “En nuestras actividades diarias utilizábamos la tecnología pero de una manera muy rudimentaria. Pero esta situación planteó un aprendizaje para todos”, admitió Moroni.

 Los chicos, acostumbrados a un contacto personal, debieron aprender a comunicarse a través de un teléfono o utilizando plataformas. “Esto hizo que atravesaran diferentes etapas, primero de curiosidad, temor, silencio, pero ahora la utilizamos normalmente”, contó.
 Afortunadamente, la respuesta de las familias y los chicos fue muy positiva y permitió una reciprocidad alentadora en el trabajo diario.

 En Apahud los asistentes tienen entre 23 y 62 años. Además de las actividades que se desarrollaban en el centro de día, en el hogar hay un vivero y algunos animales de granja que ahora solo son atendidos por las siete personas que viven en el hogar, ya que el resto debe cumplir con el aislamiento en sus casas.

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