Lidia Borda & Daniel Godfrid estrenan "La noche", un disco iluminado y ecléctico

Artes y Espectaculos 28 de mayo de 2024 Por Tribuna
La presentación oficial será los sábados 1 y 8 de Junio, a las 22, en el  Torquato Tasso (Defensa 1575,  San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires).
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Maxi Carranza

En una de las fotos de promoción del flamante álbum La Noche (Acqua Records) de Lidia Borda (voz y producción artística) y Daniel Godfrid (piano, producción, arreglos y dirección musical), se puede ver a los artistas sentados cómodamente en un sillón rojo. A pesar del aparente relax, la cantante decidió salir de su zona de confort y grabó uno de los discos más disruptivos de su carrera. En el tándem con Godfrid, abordaron un cancionero variado y desprejuiciado, con clásicos de todos los tiempos. El ecléctico repertorio refleja lo que venían interpretando hace años en vivo, con el espectáculo denominado Caramelos Surtidos. La presentación oficial será los sábados 1 y 8 de Junio, a las 22, en el  Torquato Tasso (Defensa 1575,  San Telmo, Ciudad Autónoma de Buenos Aires). En contacto exclusivo con TRIBUNA, la vocalista habló de la nueva producción discográfica.

¿Cómo surgió el nombre del álbum?   

El título del disco iba a ser Caramelos Surtidos, igual que el espectáculo, pero tras la sesión de fotos decidimos cambiarlo. La imagen de la portada es muy dramática y poética también. Además, tiene una composición muy interesante. Las fotos las hizo Nora Lezano y el diseño de tapa Andrea Di Cione. Nora pone el ojo de una manera muy sintética sobre las cosas y logra verdaderas obras de arte. A partir de ahí empecé a pensar títulos o nombres para el álbum. Sí me daba vueltas la idea de nocturnidad, porque la foto y el disco en sí mismo es un trayecto nocturno. Algunas fotos tienen algo del descanso después de un concierto, como sacarse los zapatos y estar relajada. Me pareció que La noche era una síntesis que representaba el criterio y el concepto del repertorio.

Sin dudas es el material más disruptivo de tu trayectoria, ¿te llevó su tiempo procesarlo y concretar este trabajo?      

La verdad que lo venía necesitando, correrme un poco de la estética tanguera pura, si bien lo que hacemos tiene nuestra mirada contemporánea. Pero el tango tiene una forma y necesitaba esa otra cosa que también soy, con canciones que conformaron mi estructura musical. Cómo representaban esas canciones la vida que tenía con mi familia de chica y todo lo que me rodeaba. La memoria musical de la infancia me parece que es la más fuerte. El tango estaba ahí muy presente, pero también esas composiciones que necesitaba recuperar.

¿De qué manera seleccionaron el repertorio después de varios años de tocar en vivo con Daniel?    

El repertorio fue ocurriendo con naturalidad. Si después del primer disco de tango hubiera hecho un disco como este, tal vez hubiese sido más raro o no lo podría haber hecho, porque hacía falta la maduración de todo eso. Porque la idea se va construyendo de a poco, con el tiempo También esta especie de sociedad que tengo con Dani, que entiende hacia donde quiero ir y además que lo comparte. Él es un músico muy dúctil y ecléctico, que permite esta otra búsqueda y experimentación. La verdad fue muy divertido ir por otros rumbos. Con Daniel hicimos un EP con material de Charly García. Así que ya venimos haciendo otras cosas y la gente lo agradece un montón. 

En este álbum incluiste una canción en italiano y hacía mucho que no grababas en otro idioma. ¿Cómo llegaste a este tema?

Los idiomas latinos me resultan más fáciles, sobre todo el italiano o el portugués. En un disco en vivo, hice un fado llamado “Extraña forma de vida” y canto bastante en portugués, aunque solo en mi casa. También he cantado mucho en inglés. “Parlami d’ amore Mariú” es una canción preciosa de una película italiana cuya traducción fue “Los hombres son unos sinvergüenzas”. Es una vieja película con un Vitorio De Sicca muy joven y ahí sale esta versión que a mí me fascinó. Pero también la hacía Mercedes Simone en español, que fue una cantante de tango de las más emblemáticas, contemporánea a Gardel. Para mí la más grande cantante de tango de esa época y la que más me ha gustado. A la par de María Graña y Susana Rinaldi, que me siguen fascinando siempre, pero Mercedes es una especia de guía para mí. La di muchas vueltas a la canción hasta quedarme con la versión que logramos con Daniel.

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Hace poco, en una entrevista, dijiste el rock argentino era el nuevo tango, aunque los rockeros no se hayan dado cuenta, ¿podrías ampliar el concepto?  

Son dos géneros que tuvieron un enfrentamiento muy hermoso, porque fue el enfrentamiento generacional de padres e hijos. De alguna manera, la ruptura o separación del vínculo filial y hogareño también representó la independencia de los jóvenes, para luego volver a quererse. Los que fueron rockeros en los años 70, se dieron cuenta -con el paso del tiempo- que tenían mucho en común y entendieron ese vínculo como una alianza. Creo que el rock vino a hablar de cosas a la juventud que el tango no le hablaba. Se dirigía a los jóvenes con un pensamiento diferente de lo que eran sus padres. Por eso me siento representada por esa música de rock. No obstante, en aquella riña entre padres e hijos hay un lenguaje en común. Es algo natural, saludable y que hace a nuestra idiosincrasia y a nuestro ser nacional. Tanto el rock argentino como el tango tienen lazos estrechísimos y están muy arraigados en nuestra cultura.

SELECCIÓN ECLÉCTICA

El repertorio de La Noche es el siguiente: “Mis noches sin ti/Esta noche de luna (María Teresa Márquez-Demetrio Ortiz/Héctor Marcó-José García, Graciano Gómez), “Parlami d’ amore Mariú” (Cesare Andrea Bixio-Ennio Neri), “Romance de Curro el Palmo” (Joan Manuel Serrat), “Ojos verdes” (Rafael De León, Salvador Valverde/Manuel Quiroga), “Noche de ronda” (Agustín Lara), Stefanie (Alfredo Zitarrosa), “Maquillaje” (Virgilo y Homero Expósito), “María Elena” (Lorenzo Barcelata), “Quizás, quizás, quizás” (Osvaldo Farrés) y “Tormenta” (Enrique Santos Discépolo). El material se grabó en Los Elefantes (técnico de grabación Juan Belvis) y en Estudio Quito (técnico de grabación Daniel Godfrid). La edición y mezcla de audio estuvo a cargo de Juan Belvis y Luciano Vitale. La masterización la hizo Gustavo Fourcade en Steps Ahead Studio y la producción general fue de Rocío Borda. En La noche, los artistas lograron un trabajo de excelencia, -como siempre-, pero en este caso expandiendo los géneros e idiomas como nunca antes.

 

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