Restricciones a la Producción o Debate a Conciencia

Locales 24 de febrero de 2024 Por Tribuna
“La aplicación de tecnologías innovadoras, como los bioinsumos, puede jugar un papel clave en la búsqueda de soluciones que reconcilien la producción agrícola con la conservación del medio ambiente y los vecinos de cada asentamiento urbano”.
F20-1 AGRO PERIURBANOS

Columna de: Raúl A. Martina
Ingeniero Agrónomo M.P. 1442
Asesor Fitosanitario Provincial

En un contexto donde las restricciones a la producción agropecuaria se convierten en una preocupación creciente, es fundamental examinar detenidamente las implicancias de estas medidas. Atender esta problemática, al llevar a cabo mi labor profesional con experiencia de algunos años en el ambiente rural regional y considerando la perspectiva que abarca tanto los aspectos técnicos como los impactos socioeconómicos, me surge una reflexión ineludible.


Se estima que las restricciones actuales podrían representar una pérdida significativa para la economía nacional, con hasta 5000 millones de dólares que dejan de ingresar al país debido a la inactividad en tierras periurbanas y las limitaciones en las aplicaciones. Este escenario no solo afecta la rentabilidad del sector, sino que también compromete la seguridad alimentaria de millones de personas.


Agustín Biagioni, Global SVP of Marketing de Rizobacter, en su columna del diario La Nación, destaca la necesidad de buscar consensos y establecer reglas claras que permitan una producción agropecuaria sostenible. En este sentido, enfatiza en el papel crucial de la tecnología para minimizar el impacto ambiental y garantizar la eficiencia en las prácticas agrícolas.


Es fundamental comprender que las decisiones tomadas en el ámbito municipal pueden tener repercusiones a gran escala, afectando la producción de alimentos para una parte significativa de la población. Es atendible la intención de garantizarle a los vecinos la seguridad en el uso de productos fitosanitarios, allí considero que es clave trabajar desde el ámbito profesional para concientizar y brindar tranquilidad.


Cabe señalar, además, el riesgo de abandono de tierras periurbanas, lo cual no solo favorece la proliferación de plagas y malezas, sino que también contribuye a la degradación del suelo y al aumento de emisiones de CO2.


Frente a este escenario, es esencial promover un diálogo constructivo entre todos los actores involucrados, reconociendo tanto los desafíos como las oportunidades que presenta la agricultura moderna. La aplicación de tecnologías innovadoras, como los bioinsumos, puede jugar un papel clave en la búsqueda de soluciones que reconcilien la producción agrícola con la conservación del medio ambiente y los vecinos de cada asentamiento urbano.


Estas idas y vueltas en un país con excelentes condiciones para producir alimentos al mundo, me recuerda y por este motivo comparto la tan actualizada reflexión del escritor y periodista Jorge Fernández Díaz, quien en su libro “Una Historia Argentina en tiempo Real” nos ofrece a manera de síntesis…“Exigimos a quienes gobiernan que naden en el océano populista, pero sin mojarse, lo que a veces equivale a atarse una mano para fajarse con un gigante. Pedimos que bajen el costo laboral sin resentir el poder de compra de los salarios y sin espantar a los empleadores, que sostengan el gradualismo sin endeudarse, que reduzcan el déficit sin afectar a nadie, que mantengan la tasa alta pero que no aborten la productividad, que suban la actividad pero que no aumenten la inflación, que cancelen subsidios a las tarifas pero que los precios no se muevan. Y que solucionen rápido y de manera indolora esta enfermedad crónica que nadie nunca hasta ahora pudo sanar: gastar sin producir y vivir de prestado en una confortable nube de gases. Aquí todos queremos curarnos, pero le esquivamos a la jeringa. Somos geniales, tal vez incorregibles…” 


En última instancia, como sociedad, debemos asumir la responsabilidad de enfrentar los desafíos que plantea la producción agropecuaria en el siglo XXI. Solo a través del diálogo, la colaboración y el compromiso compartido podremos construir un futuro próspero y sostenible para todos.

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