Una cámara, dos ojos, muchas banderas

Locales 29 de julio de 2018 Por tribuna
Río Tercero fue otra escala de este geógrafo y fotoperiodista que recorrió 162 países y eligió las migraciones como tema para compartir experiencias en charlas especialmente destinadas a alumnos y docentes.

-¿Cómo se define en cada aeropuerto?
-Depende mucho del lugar. Si vas a un país sencillo como Australia por ejemplo, podes poner periodista. Pero en otros lugares como República Centroafricana, Afganistán o Irak, poner eso es directamente atarse una soga al cuello. En esos casos suelo poner bombero, maestro, que es una profesión muy querida sobre todo en los países de la periferia del mundo, donde todavía los chicos aprenden a la sombra de un árbol. También depende quién me invite, me ha tocado ir por Radio María, Unesco, Cruz Roja o Médicos sin Fronteras y nombro eso. Además, hay que tener en cuenta las costumbres, si en un país musulmán y pongo que no tengo una familia, es como un estigma social, entonces digo que estoy casado y llevo una foto con mi cuñada y sobrinos. Muchas veces decir que estás solo, puede generar sospecha que sos un espía. En Togo por ejemplo, me pasó estar sentado en una playa esperando la puesta del sol para sacar una foto y se me acercan cinco soldados apuntándome con un fusil y me preguntaron qué hacía, cuando les dije que era de Argentina, me mencionaron a Maradona y me salió decir que soy entrenador de fútbol y ahí se pusieron contentos. Entonces, lo que uno va aprendiendo, aunque parezca una falsedad, es a sobrevivir con coartadas útiles que no dañan a nadie. Yo estuve preso en El Líbano, Pakistán, Irak, Turquía y otras áreas de conflicto. También tengo pasaporte italiano y argentino. A veces ingresas más fácil a un lugar con uno u otro, según dónde necesitás visa.

-Con tantas experiencias acumuladas, ¿cómo hace para elegir un eje temático para dar una charla?
-Podría hablar de geopolítica, de la UNESCO, de monumentos naturales, porque lo geográfico abarca muchos ítems. Pero afilando un poco con Omar (Spachesi), vi que esta cuestión de las migraciones, los movimientos de población que muchas veces se producen por guerras, cambios climáticos o situaciones de exclusión económica, era un tema interesante porque creo que la gran apuesta que queremos presentar es que la gente que nos vaya a escuchar, entienda ese fenómeno que cada vez tenemos más en nuestra propia sociedad. Aquí hay refugiados de Siria, muchos somos descendientes de otros países y tenemos genes que no son de América, entonces es muy bueno reflexionar sobre nosotros mismos y también hay nuevamente muchos argentinos que tratan de irse a otro lado.

-¿Cómo eligió este estilo de vida?
-Hay que hacer la distinción que viajar es diferente a hacer turismo, cuando buscamos desenchufarnos y pasarla bien. Cuando viajo intento involucrarme en la sociedad donde estoy para poder comprender cuál es la cosmovisión de la gente y empezás a descubrir la cara oculta. Nunca la postal turística te va a hablar mal del lugar. No es que voy a buscar problemas, sino a descubrir parte de la realidad. A nosotros como periodistas se nos invierten los caminos porque hoy recibimos la información y sobre eso construimos noticias. Antes cuando no existía toda esta tecnología había que salir a buscar la noticia, entonces esto se trata de volver a eso, a ver esa cara oculta que los poderes del mundo no quieren que se vea, porque es la que contiene esclavitud, contaminación, la trata o la destrucción del medio ambiente. Es poder descubrir lo que tenemos en las narices y no vemos. A su vez, la formación geográfica te permite leer el paisaje y saber qué pasa. Esa es la principal responsabilidad que tenemos como docentes que también somos, hacerles entender que no hay nada que pueda reemplazar la experiencia concreta de estar en el lugar. 

-¿Tiene definido cuál será su próximo destino?
-Me gustaría ir a Groenlandia porque no conozco las áreas polares y a diferencia de la Antártida donde solo se va en crucero, puedo ir por mi cuenta porque hay varias localidades en la costa.

-¿Viajar tanto le ha hecho mutar la visión de su propio país?
-Totalmente. Soy mucho más crítico e impiadoso con el poder. Uno va abriendo los ojos y ve de qué manera nos someten, endeudan y nos toman de tontos. Además, tengo un compromiso de honrar a las personas que me dieron la posibilidad de estar en sus lugares. Porque yo no viajo porque tenga plata, lo hago gracias a las personas que me abren las puertas, porque si no de nada sirve ir a un lugar. Es mi compromiso dar a conocer los testimonios y denuncias que la gente me hace, no es que traiga malas noticias, trato de ver con un espíritu crítico lo que pasa en el mundo. Creo que estamos en una acelerada regresión en derechos colectivos e individuales, una vuelta del colonialismo e imperialismo, sin las características de antes sino de manera más sutil. Además, la geografía me da la posibilidad de comparar paisajes, ver cómo otros han evolucionado tanto y también ves cosas peores y decis, no estamos tan mal. Creo que nosotros somos un país bendecido por la naturaleza, sin grandes conflictos ni calamidades, pero no le hemos hecho honor y es una vergüenza que tengamos personas viviendo en las condiciones que lo hacen.

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