A 23 años del crimen de Tania, en Hernando

Locales 16 de julio de 2018 Por
La niña fue asesinada el domingo 16 de julio de 1995, en el interior de la casa donde vivía con sus padres y dos hermanos.
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Hoy lunes se cumplen exactamente 23 años del brutal crimen de Tania Soledad Bruno (foto), una niña que solo tenía ocho años cuando el domingo 16 de julio de 1995 fue estrangulada con un cable en la ciudad de Hernando, en el inmueble donde vivía junto a sus padres y dos hermanos.

El cuerpo sin vida de la pequeña fue hallado en horas de la tarde por Fabricio Bruno, el hermano mayor de Tania, quien al ingresar a la vivienda vio a su otro hermano, Martín (quien tenía dos años), llorando desconsoladamente.

Fabricio se percató que algo grave había ocurrido cuando vio a su mamá, Sandra Vignolo, tirada en el suelo, inconsciente y con manchas de sangre en el rostro. Y de inmediato vio a la menor Tania tirada sobre la cama matrimonial.

Poco después del asesinato, Vignolo dio su versión de lo que había sucedido: "Golpearon la puerta. Era un hombre con bufanda hasta la nariz que dijo que venía a buscar unos papeles que le había dejado mi marido (el experiodista deportivo Paul Bruno). Cuando lo dejé entrar, se metió otro tipo que también llevaba puesta una bufanda. Los dos pelearon conmigo y trataron de hacer callar a Tania, que gritaba por lo que estaba pasando. Pobrecita, era tan chiquita que se les fue la mano. Creo que no tenían intención de matarla". Fue lo que manifestó Vignolo poco despúes del crimen de su pequeña hija.

Posteriormente, la investigación judicial puso a la mujer bajo sospecha, y 17 meses después del asesinato fue juzgada en la Cámara del Crimen de los Tribunales de Río Tercero.

Las audiencias comenzaron el 20 de diciembre de 1996, y tras varios días de juicio oral y público fue absuelta y recuperó la libertad.

"Con Tania tenía una relación muy especial. Pienso que por el hecho de no haberla visto muerta, ella pasó a ser mi sol sin edad; es el rayito de luz que me ilumina y me da la fuerza para estar hoy hablando con ustedes y haber pasado todo este tiempo", declaró Vignolo a distintos medios de prensa luego de escuchar la sentencia que la favoreció.

En el fallo, los propios jueces hicieron referencia a las contradicciones surgidas de las declaraciones de los policías que intervinieron en la investigación con respecto al resguardo de la escena del crimen.

En el juicio y al dar a conocer su alegato, el exfiscal de Cámara Moisés Yona habló de las dudas que, a su entender, lo llevaron a sostener que la imputada era ajena a la muerte de su hija, pero dijo que hubo "un pacto de silencio entre los padres, que comenzó luego del crimen".

Los efectivos policiales de la exUnidad Regional 7 de la Policía de la Provincia de Córdoba y el exjuez de Instrucción que investigó el crimen, Fernando Morales, trabajaron firmemente en la hipótesis del "crimen pasional", descuidando otros detalles de la pesquisa y cometieron varias "desprolijidades". Yona acusó a la Policía por "falta de experiencia" para realizar la tarea.

Así, el exfiscal pidió la absolución de Vignolo, a la que luego adhirió el abogado defensor Carlos Ríos, y finalmente los camaristas Omar Borgna, José Luis Clemente y Félix Pértile la dejaron en libertad por "falta de pruebas" en su contra.

Después del crimen, los padres Tania se separaron. En la actualidad Vignolo seguiría viviendo en la vecina ciudad de Almafuerte, mientras que se desconoce el paradero de Paul Bruno, quien durante mucho tiempo ejerció la parapsicología y viajaba constantemente al exterior.

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