El desafío de brindar seguridad en pandemia

Regionales 27 de abril de 2021 Por Tribuna
Almafuerte. El comisario Claudio Argüello advierte sobre el crecimiento de la violencia doméstica, pero también, sugiere medidas para prevenir robos y fiestas clandestinas.
REGIONALES - Policia
Autoridad. Desde hace dos años, Argüello está al frente de la comisaría local.

La irrupción de la pandemia lo ha cambiado casi todo o al menos invirtió prioridades y tendencias como también ocurrió con cuestiones ligadas a la seguridad.

Como muchos recuerdan, hace algo más de un año el aislamiento preventivo y obligatorio dispuesto por el Gobierno nacional paralizó gran parte de las actividades, incluso el delito.

Así lo recuerda el comisario de Almafuerte, Claudio Argüello, haciéndose eco de un fenómeno que no solo se dio en esta ciudad. La autoridad de esa fuerza recordó que al cabo de unos tres meses en que “el delito bajó considerablemente”, las mayores intervenciones estuvieron ligadas a la violencia doméstica.

Ya se advirtió desde diferentes estratos, que la cuarentena encrudeció conflictos entre convivientes obligados al confinamiento, fenómeno que se estabilizó con el correr de los meses pero tuvo un preocupante repunte a comienzos de este año, cuando llegaron a recibir hasta cuatro llamados diarios por esta causa.

No corresponde al comisario realizar un análisis sociológico de estas situaciones pero desde las experiencias observadas se atreve a interpretar que posiblemente “las mujeres se animen más a denunciar”.

También advirtió que son comunes las reincidencias, en muchos casos motivadas por cuestiones económicas que obligan a la víctima a volver con el agresor. Desde su punto de vista, algo está fallando en el “seguimiento” de estas situaciones.

La estadística también refleja la incidencia de este creciente flagelo social ya que de las 415 causas atendidas por la Policía de Almafuerte en 2020, 80 estuvieron relacionadas con la violencia doméstica, apuntaron desde la comisaría local.

Robos y fiestas
Por otra parte, los robos, sobre todo contra la propiedad y ausencia de los moradores, no ceden protagonismo, seguramente impulsados por hábitos arraigados entre los vecinos, más propios de un pueblo que una ciudad en crecimiento.

“Generalmente ocurren porque no se toman las medidas de seguridad suficientes en las viviendas”, señaló Argüello, replicando lo que ya vienen apuntando sus antecesores. Contar con alarmas, no dejar bicicletas afuera o asegurarse de poner llave en las puertas son medidas que podrían ayudar en la prevención de los hurtos domiciliarios. El comisario también observa falta de compromiso entre los vecinos, al menos estando atentos a lo que ocurre a su alrededor, sobre todo en zonas residenciales y en menor medida en sectores más populosos.

A su vez, destacó la importancia que tienen algunas herramientas como las alarmas comunitarias o cámaras de vigilancia, para dilucidar hechos delictivos. En ese sentido, citó como ejemplo un robo ocurrido durante febrero en Tierras del Fundador, donde las imágenes registradas ayudaron en la detección del automóvil implicado, impulsando allanamientos en Córdoba, detenciones y secuestro de rodados.

Posiblemente, la ubicación de Almafuerte, -tantas veces ponderada-, con una vía de rápido acceso a la capital provincial, no contribuya favorablemente, dado que se observa mayor intervención de delincuentes “foráneos”. Este fenómeno tiene particular incidencia durante el verano, cuando aparentemente no solo turistas se ven más atraídos por este destino y los “amigos de lo ajeno” pueden pasar más desapercibidos.

En este contexto, ya se solicitó el apoyo municipal para la instalación de cámaras urbanas en los sectores norte y este de la ciudad. Para ello, es necesario superar algunas dificultades técnicas que supone la topografía del terreno y la distancia con la comisaría, la Municipalidad y el CIM (Cuerpo de Inspectoría Municipal). Es por eso que se planea instalar un centro de grabación en cercanías del lago, anticipó la autoridad policial.

Otro frente complejo en el actual escenario sanitario surge de las llamadas “fiestas clandestinas” que atraen a jóvenes y para muchos, representan el principal foco de contagios de Covid-19.

Según relató Argüello, el último episodio tuvo lugar hace un par de semanas en un galpón abandonado de calle Rivera Indarte donde se estima que había un centenar de asistentes.

Advertidos por vecinos del lugar, la Policía arribó al sitiopero la dispersión de los presentes fue inmediata, salvo del propietario de los equipos de música y el personal decidió no realizar persecución para evitar “males mayores”. No obstante, se produjeron algunos disturbios en la desconcentración con actos de vandalismo en la vía pública, que motivaron al intendente Rubén Dagum a realizar una denuncia penal, apuntó el comisario.    Desde la fuerza reconocen la dificultad que implica detectar este tipo de situaciones convocadas por redes sociales, muy poco tiempo antes de su realización, por lo cual, se pide a las familias, fomentar el diálogo con los hijos.

En consonancia con las restricciones actuales que en Almafuerte limitan la circulación después de la 1 de la madrugada, Argüello destacó que se están intensificando los controles en horarios nocturnos.

Para dar respuesta, la Policía local cuenta con tres vehículos, dos automóviles y una camioneta, además de una motocicleta. En cuanto a personal, hay 14 efectivos operativos y otros cuatro en tareas administrativas. Todos ya recibieron la primera dosis de la vacuna contra el Covid-19 aunque no por eso han estado ajenos a la patología y sufrieron sucesivas bajas, incluyendo al comisario, e incluso una integrante de la fuerza, aún no logra reincorporarse. 

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