La urgencia de lograr un gran consenso nacional

Locales 30 de junio de 2018 Por TRIBUNA
EL presidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba, José Simonella, coincidió con los pronósticos de la mayoría de los economistas argentinos acerca de la recesión con inflación que se avecina en el país. Si bien defendió el acuerdo con el FMI que permitió detener la corrida cambiaria y la suba del dólar y elogió el cambio de categoría a país emergente que posibilitará las inversiones, deslizó cuestionamientos a la falta de consensos políticos y sociales básicos para crear las bases del desarrollo. Simonella participó en Río Tercero de una disertación invitado por la delegación local del CPCE y dialogó con TRIBUNA
LOCALES-CONTADORES

-Todos coinciden en que se viene una recesión con inflación, ¿qué opina?
-Se anticipa una recesión en la economía, que será esperada para el segundo semestre. Esperemos que para el primer trimestre del año que viene (se recupere la economía), campo mediante. Cuando ocurren crisis como está convergen muchos factores, no solo uno: aumenta la tasa de interés, la sequía más pronunciada de los últimos años, y los problemas externos. Hay que esperar que durante el primer trimestre del año que viene el campo ayude y que lo haga también el turismo receptivo; y que el Gobierno (nacional) pueda ir bajando paulatinamente la inflación y la tasa. Es imposible pensar en que la economía se va a reactivar con tasas de 40 por ciento como la convalidada por el Banco Central. Esa tasa lo que hace es poner en peligro la cadena de pagos e inmovilizar la inversión. Así las empresas se complican, fundamentalmente las pymes.
-¿Es posible bajar la presión fiscal en este contexto?
-Ya saben que no hay espacio para seguir aumentado la presión tributaria. Argentina tiene una de las mayores presiones tributarias del mundo. No hay forma de disminuir el déficit por el lado de aumentar los impuestos. El desafío que tiene el país es bajar el gasto público y brindar competitividad a la economía. Y justamente para ello es necesario bajar la presión fiscal para ponernos a tono con la región. Argentina es un país que, lamentablemente, tiene un historia de inseguridad jurídica que nos juega en contra a la hora de captar inversiones. Además debemos mejorar la infraestructura: no tenemos rutas, no tenemos puertos y no tenemos energía.
-El gasto público abarca los tres niveles de gobierno.
-Hay que hablar de la Nación, las provincias y los municipios. Y cuando hablamos de tarifas no lo hacemos solo del Gobierno nacional. La necesidad de actualizar tarifas era indiscutible, pero a la vez había una inequidad regional muy importante.
-¿Qué consecuencias tendrá la anunciada recesión en el nivel de empleo y de consumo, y cuáles podrían ser las medidas a tomar de parte del gobierno, para paliar sus efectos?
-El mayor problema del consumo viene por el lado de la erosión que provoca la inflación sobre los salarios. La inflación esperada para este año es del 30%, hasta ahora. Y la disminución del consumo ha venido por el lado de la pérdida de la capacidad de los salarios. Pero por otro lado el gobierno necesita bajar la inflación, y no hay muchas recetas para bajar la inflación, que disminuir el consumo. Hay que enfriar la economía. Históricamente fue así y lo dicen los libros. Es por eso que es de prever que el próximo semestre sea recesivo. Hay que tratar que pierdan menos los que menos posibilidades tienen. Alguien va a tener que perder, lamentablemente, hasta tanto la Argentina sea capaz de desarrollar los mercados externos, las exportaciones, para poder generar empleo como consecuencia de la mejora en la productividad. Es por eso que es imprescindible acordar con todos los sectores qué segmento de la economía puede desarrollarse y explotarse.
-¿Qué necesitamos entonces?
-Que el gobierno llame a una mesa y actúen todos poniendo un poquito, olvidándonos de las cuestiones sectoriales y electorales por una vez. En esa mesa debe estar sentada la oposición, el gobierno, los sindicatos, los industriales-empresarios y los sectores financieros. De una vez por todas nos tenemos que poner de acuerdo en cuestiones básicas que necesitan un consenso, como la educación, cómo manejar la pobreza y qué sectores de la economía nos interesa desarrollar y de qué forma lo vamos a hacer para tratar de ganar valor agregado en aquellos productos que somos competitivos.
-¿Cuáles?
-Somos competitivos en todo lo referido al sector agropecuario y agroindustrial, pero nos falta darle valor agregado. El desafío no es exportar soja, sino chacinados, por ejemplo. Pero tenemos que orientarnos, para que no pase lo que ocurrió con el biodiésel, rubro donde los argentinos invirtieron un montón y luego por cuestiones del mercado internacional, se complicó. Hacen falta esfuerzos para ayudar a los empresarios a ganar mercados internacionales y ayudar a las pymes a dar el salto. Solo el 10 por ciento de la producción cordobesa se exporta. El resto nos la vendemos entre nosotros.
-¿Es elevado el llamado costo Córdoba?
-El costo Córdoba colabora de manera importante en esa presión tributaria de la que hablamos. Sin ir más lejos colabora con impuestos tan distorsivos como el de Ingresos Brutos. Queda mucho por hacer para ayudar al sector productivo y comercial.

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