Con valor y ayuda se enfrentaron a su adicción a las drogas

Locales 30 de junio de 2018 Por TRIBUNA
En el marco del Día Internacional de Lucha contra el uso indebido de drogas, jóvenes contaron a TRIBUNA su experiencia dentro del Programa Municipal de Adicciones.
locales adiciones

Al momento de abordar la temática de adicciones a las drogas, alcohol o fármacos es indispensable la participación de distintos sectores de la sociedad con el objetivo de elaborar programas y acciones destinadas a la prevención, la asistencia y la rehabilitación.
El Programa Municipal de Adicciones (PMA) trabaja desde el año 2013 en Río Tercero con un único objetivo que es brindar apoyo y contención a personas que tienen problemas con las drogas.
El consumo de sustancias prohibidas tiene una significación compleja relacionada con la exclusión, la marginalidad, la soledad, la angustia y las diferentes situaciones de vacío individual y social.
"Trabajamos en tres niveles distintos de apoyo: individual, social e institucional", contó Julieta Homobono, una de las primeras profesionales en conformar el equipo de trabajo.
Quienes asisten semanalmente al PMA comentaron a TRIBUNA que el primer paso siempre es el más difícil: "Darse cuenta de que tenés un problema no es fácil, por eso el apoyo de la familia y de lugares como estos son vitales para el proceso", contó Yanina, una mujer que gracias a la rápida intervención de sus hijas logró salir de ese oscuro mundo de excesos. 
Nacho es otro joven que asiste de manera periódica al programa: "Al principio creés que podés controlar la situación y que eso no te va a afectar, pero te levantás un día y te das cuenta que te alejaste de las personas que amas y te ves haciendo cosas que nunca pensaste hacer, pero lo importante es poder pedir ayuda".
Las puertas de las oficinas de la sala asistencial de barrio Belgrano, Guillermo Marconi 1170, donde funciona el PMA, están abiertas de lunes a viernes. "El abordaje que hacemos aquí es fundamentalmente preambulatorio y por eso trabajamos con distintas modalidades y nos adaptamos a cada uno; nuestro objetivo es poder ayudarlos", explicó la joven profesional y agregó: "Cada uno realiza este proceso de manera diferente y nosotras respetamos esos tiempos".

Romper el imaginario colectivo
Al hablar o hacer referencia a los jóvenes y adultos que tienen problemas de adiciones a las drogas se los ubica, en la mayoría de los casos, como "personas que no tienen un futuro" o que "son vagos y les falta el amor propio". La realidad no es esa y así lo explican en primera persona quienes se animaron a dar un cambio a su vida y salir de ese mundo de excesos.
"Lo primero que como sociedad tenemos que hacer es lograr que dejen de juzgarnos y apuntarnos con el dedo. Cuando vas caminando por ahí y ves un grupo de pibes en una esquina y los ves fumando un faso no mires para el otro lado, no los mires mal ni los critiques, porque son chicos que están enfermos", explicó Nacho. Y Yanina agregó: "Sí estamos enfermos, porque nosotros mismos nos buscamos esa enfermedad, pero eso no significa que no necesitemos ayuda".
Los jóvenes que integran el grupo de ayuda y contención de PMA destacan que estar allí es como una "segunda familia".
"En los grupos podemos charlar de lo que nos pasa, nos abrimos y contamos cosas que nuestros amigos y familiares no pueden entender porque no lo vivieron", contó la mujer y agregó: "Lo mejor es que nadie te juzga y te entienden".
El punto en el que los jóvenes coincidieron es que para superar esta situación es fundamental la voluntad de cada uno de mejorar y poder tener una calidad de vida mejor.
"Mi objetivo ahora no es recuperar el tiempo perdido, porque eso ya se perdió, sino hacer de ahora en más que mi tiempo sea bueno, estable y poder estar bien y fuerte para mis dos hijas. Todo lo que estoy haciendo es por ellas. Me levanto todos los días y la peleo por ellas", afirmó Nacho, quien tiene dos hijas de seis y ocho años.

Un mensaje inspirador
El pasado martes se conmemoró el Día Internacional de la Lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas, y como parte de las actividades que se realizaron en el PMA se les pidió a sus integrantes que cuenten sus experiencias. Algunos se animaron y lo hicieron ante una cámara, otros se sentaron a dialogar con TRIBUNA y algunos más tímidos lo escribieron, como Gonzalo quien dejó un mensaje para quien esté atravesando su misma situación: "Mi nombre es Gonzalo, tengo 31 años, tres hijos y actualmente trabajo en una metalúrgica. Estoy haciendo el tratamiento individual y grupal con un grupo de psicólogas que me ayudaron a mí y a varias personas más que queremos salir adelante de toda esa vida rodeada de muchas adicciones. Nunca es tarde para pedir ayuda, es más quien tiene asumido que es una persona adicta o enferma es el primer paso a dar para que alguien más te ayude. Hay que luchar cueste lo que cueste, nadie dijo que esto sería fácil, pero nunca es tarde amigos para pedir ayuda, todo sacrificio tiene su recompensa y Dios está conmigo y con cada uno de ustedes, no sientan vergüenza, quien la tiene es porque no quiere dejarse ayudar".

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