¿Cosechamos lo que sembramos?

Locales 11 de enero de 2021 Por Tribuna
Columna del contador Javier Mignani (Mat. Prof. 10-1016-1)
campo

Era 30 de diciembre de 2020 y nos aprestábamos alegremente para festejar el Año Nuevo. Proyectos, trabajos, realizaciones personales. Ya veníamos con ese espíritu navideño fruto del nacimiento del niño Jesús, quien año tras años, nos renueva la esperanza de vida a los cristianos creyentes. Habíamos conmemorado el 28 de diciembre el Día de los Santos Inocentes (episodio hagiográfico del cristianismo: la matanza de los niños menores de dos años nacidos en Belén (Judea), ordenada por el rey Herodes I el Grande con el fin de deshacerse del recién nacido Jesús de Nazaret). 2020 años después, ese episodio hagiográfico, tomó otros ribetes. A través de una ley, se otorgó el derecho a su madre de decidir voluntariamente la interrupción de su embarazo durante las primeras catorce semanas del proceso gestacional, todo ello, en ejercicio del derecho humano a la salud. El derecho de una vida por nacer, es eclipsado por el derecho de su propia madre a la salud. Nunca un derecho debe suprimir otro derecho, y menos, de un indefenso que no tiene voz ni voto. Esto es consecuencia de nefastas políticas gubernamentales a través del tiempo en educación, salud, viviendas y desarrollo social. Es un problema estructural que se viene digitando quirúrgicamente en pos de una casta política que lo único que hace es generar necesidades insatisfechas para gobernar voluntades. Y hoy esa criatura por nacer, es la que debe pagar con su vida todos los errores que cometimos como sociedad. Es así de cruel !!!

Cuando un productor siembra su semilla, la protege de alimañas, malezas e insectos que pudieran dañarla, acompaña su desarrollo hasta su madurez, para luego, ser la base de nuestra sustentación alimentaria. Todo ello convencido que generar vida, provee más vida,concibiendo un efecto multiplicador. La vida es un derecho universal. Y hay que respetar su evolución biológica. Ese proceso de vida, comienza con la siembra entre los meses de octubre, noviembre y diciembre de un año y se extiende al siguiente año hasta los meses de marzo, abril y mayo. Hay que respetar ese proceso biológico para obtener los frutos. Alterar el ciclo por cualquier razón (sequía, piedra, inclemencias climáticas), abortaría por completo el mismo. Una vez transcurrido ese tiempo de espera, comienza el proceso de recolección y logística. El traslado del cereal desde el campo al puerto o a las fábricas, y desde el puerto al mundo. La logística de carga de buques, comienza a planificarse por los exportadores y brókers desde el año anterior a la cosecha, para luego de largos recorridos por el mundo, lleguen a nuestros puertos vacíos y preparados para cargar. 

Este ciclo productivo, está alineado con el ciclo comercial, que es aquel que permite monetizar ese fruto determinado en un mercado de oferta y demanda de bienes permitiendo al productor hacerse de los ingresos necesarios para afrontar nuevamente las inversiones y gastos de la nueva campaña por venir. Todo tiene una armonía y se mantiene desde el inicio hasta el final del proceso.

El campo tiene negocios de ciclos largos. Sembrar y cosechar en doble cultivo (según la zona de siembra) te lleva un año, hacer ganadería ciclo completo 4 años, producir cerdos en escala lleva aproximadamente 24 meses para comenzar a vender, en todos los casos la alta inflación es un claro desaliento al negocio.Se deberían generar incentivos para invertir en el proceso de agregado de valor no intervenciones. Pero el Gobierno argentino, cegado por el poder mismo, interviene nocivamente la armonía de mercado prohibiendo exportar maíz. Toma una medida completamente arbitraria, inconsulta y exacerbante. No entiende que en este modelo, los perjudicados son los consumidores y los productores, dejando a los formadores de precio hacer lo que les plazca. Realmente una medida totalmente desmedida. Lo único claro, es que está buscando crear un enemigo del pueblo para machacarle la ineficiencia propia de su torpeza.

Hoy me pregunto ¿qué ha sembrado nuestra sociedad para tener el Estado que tenemos? Nuestros gobernantes de turno, los anteriores y todos aquellos dirigentes que participan activamente, ¿qué sembraron para cosechar lo que hoy cosechamos?

Hicimos todo lo posible y más para vivir sometidos a la pobreza, a la miseria y a la división extrema de la sociedad.Es el único país que tiene 100 problemas para cada solución. El miedo y las noticias negativas de los medios, han sido el arma más utilizada por el gobierno para dividirnos, y los resultados están a la vista. Un pueblo temeroso, sin iniciativas y conformado con dádivas, no tiene futuro, sucumbe. El ser humano, está programado desde sus comienzos para sobrevivir, no para prosperar. Es un modo predeterminado que no garantiza un éxito personal y, por ende, social.

La abundancia no es algo que nosotros adquirimos, es algo que nosotros sintonizamos. Y esa sintonía se logra produciendo, trabajando, educando, es decir “HACIENDO”…. no esperando vivir del Estado. Este año, debemos reinventarnos y enfrentar decididamente los desafíos. Feliz 2021.

Boletín de noticias