El regreso de los cines. Cómo se preparan las salas de Río Tercero

Locales 04 de enero de 2021 Por Tribuna
Más allá de la habilitación oficial para volver a abrir, los espacios que albergan a las diferentes propuestas culturales y artísticas enfrentan una serie de interrogantes que aguardan respuesta.
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Tras nueve meses y medio de salas cerradas por la llegada de la pandemia, desde el primer día de este año quedaron nuevamente habilitados para funcionar los cines y unos días antes, habían recibido el visto bueno, algunos espectáculos teatrales y musicales.

De más está decir que por ahora nada será igual y la vuelta de estos entretenimientos se da en base a un protocolo de medidas sanitarias, como viene ocurriendo con todas las actividades que vuelven al ruedo.

Pero al margen de cualquier pulgar arriba, la situación para volver a transformarse en un negocio rentable, que pueda operar con cierta normalidad, es un proceso más complejo.

En Río Tercero, volver a tener cine, teatro o un grupo musical tocando en vivo, será algo que no necesariamente puede ocurrir de manera inmediata como ya se observa en algunas marquesinas de Carlos Paz o boleterías de Córdoba, por citar los ejemplos más visibles.

En el caso de Cinema Strike, esta habilitación del Gobierno provincial es tomada con total cautela por sus propietarias Lorena y Analía Cruchiani, mientras no se produzca la misma situación en la ciudad de Buenos Aires.

Según explican, recién cuando la actividad cinematográfica vuelva en el principal mercado del país, podrá conocerse la disposición de filmes a proyectar, tanto de reposición como estrenos.

“Volver a abrir y tener que cerrar al poco tiempo, es un riesgo que no queremos correr, necesitamos garantizar la continuidad y para eso no están dadas las condiciones”, advierten. 

“El llamador son las películas, la gente no viene al cine solo para sentarse en una butaca por más cómoda que sea y no sabemos bien las películas que van a manejar los distribuidores hasta que no abra Buenos Aires”, enfatizan.

No solo la falta de material, sino también la latente amenaza de un “rebrote” epidemiológico, son cuestiones que le ponen freno a la vuelta.

Naturalmente, propio de este contexto sanitario y económico, con ribetes políticos, la situación es dinámica y la pantalla podría volver a encenderse en cuestión de días o recién a finales del invierno, como auguran algunos pronósticos más desalentadores para la actividad.

Otro inconveniente planteado por las hermanas Cruchiani pasa por el arribo del material al interior del país, dependiente de un sistema de transporte de larga distancia que aún no está normalizado.

En este marco, queda claro que adaptarse a las medidas exigidas para volver a recibir espectadores, no sería el principal escollo y aseguran que ya se encuentran analizando su aplicación.

A priori, no observan mayores dificultades para lograr que ir al cine sea un pasatiempo seguro, aunque afirman que el protocolo aprobado no refleja fielmente lo planteado en un primer momento desde el sector hacia las autoridades y seguramente será necesario realizar algunas adaptaciones a la realidad de cada sala.

Regreso progresivo
Desde 2002, el Teatro Real Cooperativa no proyecta películas pero abierta a obras teatrales, espectáculos musicales y diversos actos tanto académicos como institucionales, sigue siendo la otra gran sala disponible en Río Tercero.

Jorge Bollati, presidente del Consejo de Administración de este espacio, explica que lograron subsistir a tan extensa cuarentena porque no tienen empleados y solo enfrentan gastos mínimos de servicios e impositivos, aunque se trata de “deudas gestionadas”, señala.

Según recuerda, el último espectáculo fue en diciembre de 2019, luego llegó el verano con su habitual inactividad para este espacio y en marzo, cuando suele reactivarse la oferta cultural y artística, todo fue frenado por la llegada del coronavirus.

En ese camino hacia este presente de cierta expectativa, se perdió recientemente la “temporada alta” generada por el alquiler que hacen de la sala los establecimientos educativos, distintas academias e instituciones para sus actos de fin de año.

Todavía no han usufructuado la habilitación para volver a trabajar pero existen algunas perspectivas alentadoras de cara al futuro inmediato. 

Entre las limitaciones más importantes del protocolo se encuentra la capacidad habilitada que no debe superar el 50 por ciento del total. 

Las dimensiones de este histórico espacio inaugurado en 1962, permiten pensar en la realización de eventos, aún con esa reducción de afluencia, sin inconvenientes para dispersar la ubicación del público.

Pero no solo se trata de recibir menos espectadores sino también, implica menos artistas sobre el escenario, por lo cual, se descarta que la vuelta será progresiva con eventos pequeños como podrían ser algunos dúos musicales, se imagina Bollatti.

Confiado en que para fines de enero o comienzos de febrero pudiera reactivarse la cartelera, cree que la falta de festivales también puede tornar a este tipo de salas como una alternativa válida para una época del año donde la actividad era casi nula.

Bollati estima que los artistas y especialmente músicos, deberán actuar más seguido y en lugares pequeños, con lo cual es optimista de que “el Cooperativa” tenga pronto algo para ofrecer.

En torno a las exigencias sanitarias, el directivo cree que se trata de “requisitos aplicables” y no ve dificultades para implementar la sanitización, evitar aglomeraciones en boleterías y baños, además de contar con ingresos amplios y hasta un sistema de extracción que la sala ya posee para renovar el aire y expulsarlo a la calle Uruguay.

Seguirá en pausa
Desde hace 16 años, Tabla Dos es otro espacio cerrado y más pequeño que alberga al teatro independiente pero las nuevas flexibilizaciones todavía no alcanzan para revertir su inactividad y menos aún en verano, donde ya en tiempos “normales” se encontraba en receso.

Una de sus dueñas, Sara Nuñez, ratificó que aún no están dadas las condiciones para reabrir la sala, teniendo en cuenta que no podrían hacerlo con la mitad de una capacidad que no supera las 40 personas.

Su expectativa apunta a marzo cuando habitualmente se retoma la actividad aunque por ahora con suma cautela por la incertidumbre que conlleva la evolución epidemiológica.

De todos modos, Nuñez aclara que el impacto “es más afectivo que comercial”, ya que si bien suele cobrarse una entrada en los espectáculos, este espacio no representa el principal ingreso económico para quienes lo sostienen.

En este escenario y con el aspecto sanitario claramente definido como prioridad por tratarse además de una persona mayor, pone sus expectativas en la efectividad de la vacunación y no se imagina que Tabla Dos vuelva a funcionar de manera muy diferente a como lo hacía en la era pre-pandemia, al menos desde el escenario.

Durante 2020 este espacio solo se mantuvo activo a partir de la virtualidad que permitió llevar adelante talleres de teatro con una participación que superó las expectativas, aseguran y en la medida de lo posible se intentará mantener, rumbo a la nueva normalidad.

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