La Chicana adelanta el disco “Hakikomori”, gestado en el encierro de la pandemia

Artes y Espectaculos 12 de diciembre de 2020 Por Tribuna
La Chicana es un grupo de tango con una trayectoria de 25 años que propone el mestizaje musical y las fusiones sin límites en su repertorio.
ARTES La Chicana
Acho Estol, director y arreglador de la banda, junto a Dolores Solá quien aporta su imponente voz

Por Maxi Carranza

La Chicana es un grupo de tango con una trayectoria de 25 años que propone el mestizaje musical y las fusiones sin límites en su repertorio. La agrupación creada en Buenos Aires por Dolores Solá, Acho Estol y Agustín Valverde en 1996, está adelantando su nuevo trabajo discográfico titulado Hikikomori, distribuido por el sello Acqua Records. El material es el noveno en la carrera de la banda e incluye 12 temas de Acho Estol -su principal compositor- y versiones de Charly García, Sean Ono Lennon, Tata Cedrón y Rubén Rada. 

TRIBUNA conversó en exclusiva con su vocalista Dolores Solá, quien analizó el presente del tango y adelantó el streaming del grupo el próximo 19 de diciembre.

Orígenes

El nombre de la banda, como suele suceder, surgió a las apuradas cuando tuvieron su primera presentación hace casi dos décadas y media. De alguna forma, los músicos tuvieron en claro desde sus comienzos que querían “chicanear” al género ciudadano y expandirlo hacia otras fronteras. En 2004, cuando ya llevaban varias giras por Europa, el grupo recibió el Premio Carlos Gardel en la categoría Tango Nuevas Formas, por su tercer trabajo, Tango agazapado (2003). 

Sin dudas el punto de inflexión en la carrera de La Chicana fue el álbum doble Revolución o Picnic (2011), que incluyó 31 temas en un caleidoscopio de estilos. En el primer CD versionaron a sus admirados maestros Aníbal Troilo, Tom Waits, Serú Girán, Os Mutantes, Kurt Weill/Bertold Brecht, Raúl González Tuñón/Tata Cedrón, Henry Mancini, Cátulo Castillo y Ángel Villoldo entre otros. En el segundo CD grabaron composiciones de Acho Estol, temas que no solo transitan el tango y la milonga sino también ritmos de cuño folclórico. 

A pesar de estar cerca de celebrar las Bodas de Plata, La Chicana tocó solo una vez en nuestra provincia. Fue en el 2013 en el Studio Theater de la capital cordobesa, compartiendo espectáculo con el pintor Milo Lockett.


Música en cuarentena

Además de la imponente voz de Dolores Solá, la agrupación tiene como director y arreglador al multinstrumentista Acho Estol, el principal compositor de La Chicana. El músico, uno de los mejores autores de las últimas generaciones, escribe con fuertes referencias literarias y sus historias están teñidas de realismo urbano. El guitarrista también se encarga del diseño gráfico y de la parte audiovisual de La Chicana, salvo el álbum “Antihéroes y tumbas” cuyas fotografías fueron hechas por Marcos Zimmermann. Estol ha editado como solista los siguientes discos: Mi película, Buenosaurios, La calle del desengaño, Perro que ladra y muerde y Folkenstein. Por su parte, Dolores Solá publicó en solitario Salto mortal en 1995 con interpretaciones de Gardel, Corsini y Magaldi. Contactada por  TRIBUNA, la cantante habló de cómo pasaron la pandemia: “El mejor plan que tuvimos en esta cuarentena fue grabar un disco porque tenemos un estudio en casa y se  pueden mandar colaboraciones de músicos en forma virtual, así que muchos tocaron desde su casa y lo enviaron. Fue un año rarísimo como para todo el mundo pero para nosotros fue rico creativamente”, señaló Solá a este medio.

El rock no es lo que era

Si bien el rock es una de las influencias innegables de La Chicana, Dolores Solá realiza un análisis muy crítico del género: “Hace 20 años que venimos sosteniendo, fuimos pioneros en eso, que el rock está tomado por las corporaciones. Al rock lo auspician las grandes marcas, ha perdido completamente su potencial contestatario y el tango lo ha reemplazado. El rock no es más una música para el rebeldía, todo lo contrario. Lo que quiero decir es que al tango nuevo las publicidades y las discográficas les dan la espalda. Ves una publicidad de vinos en la televisión y por ahí se animan a un tango electrónico pero nadie va a poner un tango de Melingo o La Chicana, nadie. Es una música marginal. Somos marginales pero no porque hablemos de la falopa como la cumbia villera. Somos así porque estamos el margen del sistema y somos autogestivos”. 
La agrupación ha grabado varias versiones de temas rockeros, entre las que se destaca “El tesoro de los inocentes” del Indio Solari, la cual incluso contó con un guiño favorable del ex Redonditos de Ricota. Otras piezas memorables son “A los jóvenes de ayer” de Serú Girán y “Por probar el vino y el agua salada” de La Máquina de Hacer Pájaros.

Hakikomori 

El nuevo álbum de La Chicana lleva por título un término japonés que hace referencia a un síndrome agudo de aislamiento social. En este país oriental se estima que más de medio millón de personas viven encerradas en sus hogares sin contacto con el exterior. Hakikomori tuvo como primer corte el tema “Fuego amigo” de Sean Ono Lennon, con letra en español traducida por Acho Estol. Además de las canciones propias, hay recreaciones de Rubén Rada (“Malísimo”), Charly (“Pedro trabaja en el cine” unida al instrumental “Rejas electrificadas”) y el Tata Cedrón. 

En la actualidad, La Chicana está integrada por los citados Dolores Solá y Acho Estol más Carolina Rodríguez (violín), Patricio Cotella (contrabajo), Agustín Barbieri (percusión) y Alejandro Montaldo (bandoneón). El grupo estuvo participando de algunos videos colaborativos pero el próximo 19 de diciembre estarán dando su primer streaming del año desde el Torquato Tasso de Buenos Aires. Será un encuentro virtual con un repertorio clásico de La Chicana, el nuevo material tendrá que esperar hasta el año que viene para ser presentado.

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