Américo, el último sastre y el guardián de un oficio que se resiste a desaparecer

Locales 14 de noviembre de 2020 Por Tribuna
Jubilado, con 90 años, continúa confeccionando prendas a medida. La confección de prendas de vestir masculinas es un arte y un oficio que este sastre realiza desde hace más de sesenta años. Es el único que hace este trabajo en Río Tercero. Tiene clientes de distintos lugares que acuden a él en busca de prendas únicas.
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Detallista, ordenado, meticuloso y por sobre todo apasionado por su oficio, son algunas palabras que pueden definir el trabajo que realiza día a día Américo San Martín, el último sastre de la ciudad.

Con 90 años continúa trabajando todos los días en su taller en la confección de distintas prendas de vestir para hombres.

“Tengo 90 años y hace más de 60 que me dedico a este oficio y la verdad es que lo voy a hacer toda mi vida”, le dijo orgulloso a TRIBUNA.

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Con el correr de los años Américo vio el avance de la industrialización del mercado textil que fue ganando terreno entre los consumidores, pero asimismo continúa haciendo frente a esta situación confeccionando prendas a medida. “Ya no es lo mismo que antes, las costumbres fueron cambiando y para poder seguir teniendo trabajo y que mis clientes me sigan eligiendo tuve que adaptarme, como todos en realidad. Pero a pesar de que ya la mayoría elige otras prendas yo sigo teniendo mis clientes de hace muchos años y eso me llena de satisfacción”, contó.

Cada mañana Américo se levanta muy temprano y desde las 8.30 hasta pasado el mediodía trabaja en su taller ubicado en el centro de la ciudad.    “Me jubilé en el año 2013 y decidí seguir trabajando en mi taller, la verdad es que esto me sirve como un ingreso económico y también para mantenerme en forma y activo”, sostuvo mientras señalaba hacia su cabeza y agregó: “A mi edad es fundamental mantenerme activo (y señala su taller). Mirá acá tengo mi mundo y durante un par de horas me concentro solo en lo que estoy haciendo. Soy muy detallista y perfeccionista con cada una de las prendas que confecciono y eso es porque así fue como me lo enseñaron y como he trabajado toda mi vida y siendo sincero no me ha ido mal”.

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“Durante más de 25 años trabajé para Octavio Garello, empecé medio día y después jornada completa. Allí me jubilé y luego decidí seguir aquí, en mi casa. Me acuerdo cuando empecé que salía a recorrer los negocios dejando mi tarjeta personal y ahora cuando salgo a la calle, con barbijo y todo, la gente me reconoce y me saluda y eso la verdad es que es muy gratificante”, contó sonriendo.

Américo es el último sastre que queda en la ciudad de Río Tercero y región, sus colegas se fueron retirando y las sastrerías o locales dedicados a la venta de indumentaria para hombres prescindieron de este servicio, algo que décadas atrás era muy común. Trabajo no le falta porque aún hay distintos segmentos de los consumidores de indumentaria masculina que prefieren y eligen vestir prendas hechas a medida y de confección artesanal. Además están aquellos que eligen acudir a un sastre para lucir un traje a medida  para un evento especial, como una boda o acto de colación universitario. 

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“El secreto de esta profesión, además de cuidar cada detalle y la prolijidad, es trabajar con tiempo. Dedico muchas horas y días para la confección de un traje porque debe quedar perfecto, es por eso que siempre les digo a mis clientes, aunque la mayoría ya lo sabe, es que vengan con anticipación. No se olviden que tengo noventa años y ya no puedo hacer todo tan rápido como antes”, dijo mientras sonreía.

La moda y los estilos van cambiando y a pesar de que Américo tiene un gusto particular, se adapta a las necesidades de sus clientes pero siempre dejando su impronta. “Una vez vino un joven a pedirme que le hiciera un pantalón de vestir pero tenía que ser estilo chupín y más corto, por encima del tobillo. Al principio me pareció bastante raro pero el joven insistió. Lo importante es respetar siempre lo que el cliente quiere pero al mismo tiempo aconsejarle y mostrarle alternativas para que la prenda le quede bien”,  sostuvo. Y luego de referirse a eso explicó porqué prefiere realizar prendas masculinas y no femeninas. “Por alguna razón  que no entiendo las mujeres, no todas aclaro, prefieren cuando van a elegir comprar o realizarse alguna prenda que esta sea más chica que su talle habitual y yo no estoy acostumbrado a trabajar así, para mí las prendas deben tener un calce perfecto”. 

Antes con revistas y libros y ahora por televisión o internet Américo se mantiene actualizado con las tendencias. “Ahora estoy viendo que se están usando estilos que hace un tiempo no se veían. Por suerte todo vuelve a usarse en algún momento y como hace mucho que me dedico a esto tengo moldes hechos de todo. Y te anticipo que se van a volver a usar los pantalones oxford o pata de elefante y yo por suerte estoy preparado”, finalizó.

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