La venta de maquinarias agrícolas logró sostenerse a pesar del contexto

Locales 15 de septiembre de 2020 Por Tribuna
El sector agrícola no detuvo su ritmo de trabajo por la emergencia sanitaria y eso mantuvo los niveles habituales de comercialización. De todos modos, en este segundo semestre comenzó a sentirse el impacto por limitaciones en la producción.
LOCALES-Maquinarias

No hubo pandemia que detenga al campo y eso, naturalmente incidió en la venta de maquinarias agrícolas. Según el INDEC (Instituto Nacional de Estadísticas y Censos) la facturación se duplicó en el segundo trimestre de 2020, -justo al comienzo de la cuarentena-, con respecto al mismo período del año pasado.

Sin embargo, referentes locales del sector no registran tal incremento, aunque valoran el solo hecho de haber mantenido estables los niveles de comercialización en tan complejo escenario.

“Nuestra actividad no ha disminuido y está igual que el año pasado, porque la gente ha podido seguir vendiendo su cosecha”, afirmó Víctor Seia, de Viejo Tala.

Solo el rubro de cosechadoras se ha visto resentido en cuanto a ventas, por un mayor incremento en su valor, cuyo promedio puede rondar los 500 mil dólares.

Pero esa situación no alcanzó a tractores, sembradoras y demás implementos que han sostenido al sector. No obstante, Seia aclara que el “pico” de ventas se produjo entre los meses de mayo y junio, merced a un mayor stock disponible que en la actualidad.

Posteriormente comenzaron a sentirse los efectos de una producción resentida en las terminales, 90 días atrás, “que recién ahora se está comenzando a normalizar”, explica.

En ese sentido, recordó que un número considerable de trabajadores del sector agroindustrial, pertenece a grupos de riesgo debido a su edad y no pueden trabajar.

“Hoy estamos con plazos de entrega de hasta 120 días y eso afecta a las ventas”, reconoce el representante de esta firma comercial con sede en Río Tercero y Hernando.

Al margen de que el campo siguió produciendo normalmente, otro factor que sostuvo las operaciones fue el financiamiento, con tasas que rondaron el 20 por ciento, la mitad con respecto al año pasado, resaltó Seia.

Cautela
Roberto Ascanelli sostiene que las ventas del sector no crecieron pero se mantuvieron y recuperaron los niveles de 2017, luego dos años “complicados”.

El experimentado empresario del rubro también apuntó a los inconvenientes en la producción como consecuencia inevitable del contexto sanitario.

“Las ventas se adelantaron pero en este momento se han amesetado”, describe con una cautela que mantiene durante buena parte de su relato.

En esa sintonía sitúa al crédito con tasas más accesibles como una herramienta que ayudó en las ventas aunque también reduce la rentabilidad.

“A pesar de varios factores y el contexto, seguimos en marcha, produciendo, manteniendo los
sueldos, no nos podemos quejar”, resume Ascanelli.

Falta oferta

Julián Musso, de Cimat, valoró que la compleja situación no haya provocado una disminución en las ventas.
De todos modos, al igual que sus colegas, no deja de mencionar los inconvenientes en la cadena de producción dado su impacto en la disponibilidad, sobre todo en esta segunda mitad de este año.

“Podríamos estar vendiendo más si no fuera por eso, no hay falta de demanda pero sí de oferta”, describe Musso.

Al respecto también sumó como un elemento adicional, políticas del Gobierno nacional que no favorecen la importación en un presunto intento de defensa hacia la industria nacional.

Otro punto en común con los demás referentes del sector, está dado por la caída en las ventas de cosechadoras, debido al alto costo. En contrapartida, observa una reactivación en cuanto a equipos maiceros como muestra
de la expansión en ese cultivo.

En cuanto a la financiación, reconoce que las tasas ofrecen un escenario favorable, pero que aún no logra aprovecharse por la mencionada falta de stock.

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