La historia de amor, de padres a hijo, detrás del panteón más imponente del cementerio Del Carmen

Locales 29 de agosto de 2020 Por Tribuna
Durante años se dijo que uno de los mausoleos más importantes del cementerio del Carmen pertenecía al primer farmaceútico de Río Tercero, Francisco Buono. Sin embargo el dato es erróneo. Esa estructura fue encargada al constructor Pedro Sacchietti por Bernardo Bono, hacendado de la zona rural de Tancacha. Lo hizo construir en honor a su hijo Juan, y por pedido de su esposa.
Cementerio

Por Mónica Jarrys

Los cementerios son museos a cielo abierto y como tales conocer su historia permite sentar las bases sobre el pasado para avanzar en el futuro. Pero esa historia debe ser contada con datos ciertos, con la mayor rigurosidad posible. Y es precisamente eso lo que hoy pretenden los descendientes de Bernardo Bono.

Durante años se dijo -y se escribió- erróneamente que uno de los mausoleos más importantes del cementerio Nuestra Señora del Carmen, perteneció al primer farmacéutico de la ciudad, Francisco Buono y que no quedaban descendientes. Sin embargo, el panteón ubicado en el llamado “sector viejo” de la necrópolis, en la galería de ingreso, fue construido por Pedro Sacchietti -primer escultor de la ciudad- a pedido de Bernardo Bono, un hacendado de la zona que había llegado desde la región del Piemonte, en Italia. Y sus descendientes son muchos, la mayoría preocupados para que la historia de la familia se cuente sobre datos certeros.

En 2015 una ordenanza declaró al mausoleo de la familia Bono “patrimonio histórico, arquitectónico y cultural”. En el texto de esa norma se consignó erróneamente el nombre de la familia a la que pertenecía. Al advertirlo los descendientes solicitaron fuera subsanado. “Hicieron una especie de fe de erratas en la misma ordenanza pero lo que buscamos es que se vuelva a escribir esa norma que declara al mausoleo patrimonio histórico, con toda la veracidad y seriedad que se requiere en tal caso. No nos es suficiente la aclaración al pie de la ordenanza.

LOCALES Primas
Patricia Rubione y Silvana Corelli, junto a su primo Hugo Bono, trabajaron para reconstruir la historia de una tradicional familia

Creemos que durante años hemos dejado correr esa versión pensando que se trataba de un error que alguien luego salvaría y que no hubo mala intención sino desinformación, pero surge en estos momentos la necesidad de dejar constancia de la verdad escrita”, aclaran Patricia Rubione, Silvana Corelli y Hugo Bono, tres de los descendientes ocupados en remediar el error histórico.

Amor filial
Como miembros de la cuarta generación de la familia Bono, Patricia y Silvana se han ocupado meticulosamente de restaurar la historia. Y en ese trabajo destacan principalmente la construcción del mausoleo, detrás de la cual hay una maravillosa historia de amor que poco difundida está, salvo entre quienes integran la parentela.

El mausoleo comenzó a levantarse en 1921 y no hay datos ciertos de cuándo se finalizó. Lo que sí se conoce es que fue construido en homenaje a Juan Bono, uno de los hijos de Bernardo Bono y María Macagno. El joven estaba haciendo el servicio militar en Córdoba y había caído enfermo producto de una neumonía. Sin saberlo su madre pidió con insistencia a su esposo Bernardo que la llevara a ver a su hijo. Un presentimiento le decía que debía encontrarse con él. Tras varias horas de viaje desde la zona rural de Tancacha hacia Córdoba el matrimonio llegó y se encontró con su hijo agonizante, quien poco después moriría.

“Fue en homenaje a ese hijo que Bernardo mandó construir el panteón y a pedido de su esposa lo hizo así de grande e imponente para que pudiera verlo desde el campo”, recuerda Patricia.

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Juan Bono, en su honor se construyó el mausoleo

“En aquellos tiempos no era común que en el campo hubiese casas de dos pisos y Bernardo había construido una. María se sentaba todos los días en el balcón a tejer y desde allí miraba el mausoleo donde estaban los restos de su hijo”, aporta Silvana.

En la familia cuentan que fue tal la tristeza que le causó a María la muerte de su hijo Juan, que seis años después falleció víctima de depresión, a los 44 años. En 1937, una década después, Bernardo también murió por una complicación de una apendicitis, a los 65 años.

Valor artístico
El mausoleo de la familia Bono es uno de los más imponentes del cementerio del Carmen. Su construcción estuvo a cargo de Pedro Sacchetti, quien fue el primer escultor que tuvo Río Tercero.

Sacchetti también fue el responsable de trazar los primeros
planos de la necrópolis y en ese lugar tan especial dejó su impronta artística. Esto se puede observar particularmente en el mausoleo de los Bono, donde a partir de moldes traídos desde Italia reprodujo figuras de ángeles en distintas posiciones y fue el encargado de realizar finos decorados que realzan la construcción.

Una mención aparte merece la estructura del panteón. En su interior el altar fue realizado con mármol de Carrara que Bono había enviado a traer especialmente desde Italia. También cuenta con un subsuelo donde hay espacio para unas 15 tumbas, según describen quienes lo conocen.

Actualmente el mausoleo requiere algunas refacciones y la familia se organiza para intentar recuperar esa construcción que forma parte de la historia de Río Tercero.

TAPA Mausoleo
El mausoleo de la familia Bono fue declarado patrimonio histórico en 2015

Los Bono, una  familia numerosa

Bono
Bernardo Bono y María Macagno junto a sus hijos y uno de sus yernos en un retrato de 1911

Bernardo Bono y María Macagno habían llegado desde Italia a la Argentina y se radicaron en General Cabrera. Esta referencia surge en realidad ya que algunos de sus hijos nacieron -según consta en documentos- en esa localidad. Sin embargo no hay datos ciertos de que ese haya sido su lugar de radicación. Posteriormente se trasladaron a la zona rural de Tancacha.

En la casa de dos pisos que Bono había construido -toda una novedad por aquellos tiempos- vivía el matrimonio junto a sus siete hijos: Clara, Antonio, Pedro, Juan, Magdalena, Esther y Delfina, quienes tuvieron varios descendientes. Apellidos conocidos en Río Tercero, Almafuerte y Tancacha forman parte de esta numerosa familia: Botasso, Forno, Fontana y Asenjo Villarino.

Son tantos los descendientes que hace algún tiempo decidieron abrir un perfil de Facebook (Familia Bono) para que allí cada uno fuera aportando datos que permitan reconstruir la historia familiar.

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Bernardo Bono y María Macagno formaron una numerosa familia con siete hijos que tuvieron muchos descendientes

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