Carlos Scotto, el origen de una tradición

Regionales 15 de agosto de 2020 Por Tribuna
PERSONAJES DE PUEBLO. Corralito. Hace más de tres décadas asumió como intendente, seguramente sin imaginar que estaría sentando las bases de un legado familiar que se extiende hasta hoy.
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Carlos Scotto junto a sus hijos Juan Carlos (izquierda Sec. de Ambiente de la Provincia) y José Ignacio (intendente)

Por Nicolás Cravero

Resulta difícil hablar de la historia contemporánea de Corralito sin citar el apellido Scotto.

De hecho, no debe haber muchas localidades que hayan tenido a una familia encauzando su destino durante tanto tiempo.

La particular situación ya es bastante conocida incluso en la región y arrancó en la década del '80 pero sigue agregando capítulos en la actualidad.

Precisamente, fue Carlos Dante Scotto (68), quien inició una particular etapa política que lo lleva a ser considerado todo un personaje en su pueblo.

Aunque asegura que no le inculcó la política a sus hijos ni se imaginó esta sucesión en el poder, admite que “se criaron en un ambiente político”. Juan Carlos se transformó en su sucesor en 2011 y tras desembarcar en el Gobierno provincial, José Ignacio tomó la posta.

Hasta su primer triunfo electoral en 1987, el PJ nunca había gobernado Corralito pero inició una hegemonía justicialista que continuó con las gestiones de sus hijos Juan Carlos y José.

Ambos abogados, tuvieron ensayos previos, ya sea en la Legislatura de Córdoba o integrando el equipo de Martín Llaryora, antes de transformarse en máxima autoridad de Corralito.

Pero todo arrancó en 1987, cuando el papá Carlos ganó por primera vez las elecciones municipales, recuperándose de una dolorosa derrota, -según describe-, ocurrida cuatro años antes. 

Esos comicios también significaron un momento bisagra para el Partido Justicialista que hasta allí nunca había llegado al gobierno local. Se inició así, una hegemonía que fue creciendo a punto tal de no tener rivales en las últimas dos elecciones (2015 y 2019).

En su legado de 24 años como intendente destaca varias obras pero sobre todo, las gestiones para construir la ruta que significó “un antes y un después para Corralito”.

Si de vigencia se habla, el propio protagonista de estas líneas es un claro ejemplo, ya que en la actualidad sigue formando parte del equipo municipal, aportando su experiencia principalmente en aspectos vinculados a la obra pública, explicó.

Aunque dejó de ser intendente hace casi una década, podría decirse que nunca se apartó de la escena pública local.

“Soy un empleado más que acata las instrucciones como una cuestión natural”, afirma en torno a su rol actual, con una cautela que predomina en su manera de relatar los hechos.

En esa dirección, asegura que sólo aporta sugerencias si son requeridas pero no participa de las decisiones ejecutivas propias del rol que ocupa su hijo menor.

“Vocación de servicio por la comunidad”, responde sin dudar cuando se le consulta por algún rasgo en común que sus sucesores le “heredaron”.

Actualmente sigue ligado a la gestión municipal aunque asegura que es un empleado más y no se involucra en las decisiones ejecutivas del intendente y su equipo.

En cuanto al legado que dejó su mandato de 24 años, Scotto se enfoca en obras fundamentales de infraestructura pero la referencia a la ruta no puede faltar.

Claro que no se trató de una obra que solo benefició a Corralito y estuvo a cargo de la Provincia, más allá del aporte que hizo cada municipio implicado.

Su completa habilitación llegó después de su gobierno, pero nadie puede desconocer sus gestiones en torno a la misma, que arrancaron a comienzos de este siglo.

“El desarrollo de Corralito podría haber sido otro si se hubiera concretado en la década del 60 o 70”, repasa en relación al antes y después que significó para la población.

Aunque busca evitar cualquier confrontación “y más tratándose de gente que ya no está”,  recuerda que la primera mitad de su mandato fue con gobiernos provinciales del radicalismo, donde “el trato no era óptimo”.

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Scotto con De la Sota. Dijo que los gobiernos justicialistas tuvieron más apertura hacia los municipios 

“Creo que los gobernadores justicialistas que vinieron después fueron más abiertos con todos los municipios, sin tener en cuenta el color político”, señala.

Está claro que en su vida la política es todo o casi, también hay espacio para el fútbol. Afirma ser hincha de River y simpatizante de Belgrano.

También fue jugador, cuando San Isidro era el único club del pueblo y después debió trasladar la pasión, ya como espectador, al Centro Juventud Agrario, que tuvo inolvidables años de dominio regional, precisamente durante su gestión municipal.

Ya no va tanto a la cancha pero sí sigue asistiendo al Municipio y diversos actos públicos con una periodicidad que el paso del tiempo no logró erosionar.

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