El Teatro Cooperativa y el Cinema Strike planean la vuelta mientras enfrentan una dura crisis

Locales 18 de julio de 2020 Por Tribuna
En ambas salas la actividad es nula desde mediados de marzo.
LOCALES Cine

Por la crisis del coronavirus uno de los sectores más afectados es el del ocio y el entretenimiento. Teatros, festivales, conciertos y salas de cine. Todos han tenido que cerrar y su condición de evento multitudinario hace que su vuelta sea complicada. ¿Cuándo volverán los cines o se habilitarán las salas teatrales? Poco se sabe del calendario de reapertura, y las salas tradicionales temen que 2020 sea un año tirado a la basura. Ya piensan medidas de seguridad para conseguir abrir lo antes posible, pero el horizonte no parece claro.

 En Río Tercero son dos las grandes salas: la del Teatro Cooperativa y el Cinema Strike. Aunque con diferentes actividades, ambas atraviesan una complicada situación que esperan pueda comenzar a revertirse en los próximos meses.

 “No tenemos claro cuál es el futuro porque estamos sujetos a cómo evoluciona la situación. Desde diciembre no tenemos ingresos, porque dependemos exclusivamente del alquiler de la sala para distintos eventos”. Así detalló Jorge Bollati el complejo panorama que atraviesa el Teatro Real Cooperativa.

 La sala de espectáculos más grande de la ciudad depende exclusivamente del alquiler que realizan productores para presentar obras de teatro o eventos locales como actos de fin de curso de las escuelas o academias de danza. Todas actividades con futuro incierto acerca de su regreso. 
 “Nos había quedado un pequeño remanente que invertimos en febrero para hacer una reparación en el techo del hall, pensando que durante el año íbamos a recuperar todo, pero a partir de marzo cambió toda la proyección que teníamos”, comentó Bollati.

 El Teatro Real es propiedad de una cooperativa, no tiene empleados que perciban sueldos, por lo tanto los únicos gastos que afrontan son el pago mínimo de servicios ya que no hay consumos. Pero aún así estos compromisos generan un esfuerzo. “Hicimos gestiones ante la Cooperativa -prestataria de la mayoría de los servicios que tiene la sala- para que nos de algún tipo de ayuda en ese sentido, por lo menos solicitamos que podamos pagar cuando se recupere la situación”, planteó.
 

Los integrantes de la cooperativa no son capaces de avizorar cuándo se producirá la vuelta a la actividad, pero de una cosa sí están seguros: la situación actual no podrá mantenerse por mucho
tiempo. “La austeridad que tenemos ahora en el manejo de la sala no es una solución a largo plazo, hay gastos de mantenimiento que no se están haciendo y una sala sin uso también se deteriora, hay que repararla y no tenemos los recursos para eso”, planteó Bollati.

El regreso

 Si bien no existe fecha cierta para el regreso a la actividad de las grandes salas, en el Teatro Cooperativa plantean la vuelta con medidas de seguridad: “Estaríamos de acuerdo en ajustar las medidas convenientes para poder utilizar la sala así sea a un 30 o un 40 por ciento de la capacidad. Tenemos la ventaja de que es una sala grande, con 900 butacas”, reconoció Bollati. Sin embargo advirtió que la mayoría de los eventos que se realizan en la sala son actos de las escuelas o academias de danza donde siempre la capacidad suele estar colmada: “No sé si este tipo de eventos podrá hacerse este año ni cómo, pero de todas formas no creo que alguien vaya a organizar algo si no puede garantizar la presencia en la sala de una cierta cantidad de personas para que le permitan afrontar el gasto que su alquiler genere”, opinó.

 Bollati indicó que se están gestionando subsidios frente a organismos oficiales como el INAES, pero admitió que “está muy complicado para obtener respuestas frente a estas gestiones”. Y sostuvo que en caso de recibir esta ayuda sería solamente para asegurar que la sala se mantenga en condiciones.
 “Creo que de aquí a fin de año debería surgir alguna alternativa de uso de la sala para tener alguna posibilidad de recupero. Si llegamos a diciembre sin ningún espectáculo vamos a acumular mucha deuda, es una realidad”, dijo.

Butacas vacías

 Los propietarios de cines de todo el país pidieron declarar la emergencia del sector. Desde mediados de marzo y ante la amenaza del coronavirus debieron cerrar sus puertas. Esto convirtió al sector en uno de los más castigados por la crisis, de la cual pocos pudieron escapar.
 “Estamos sosteniendo la sala porque tenemos una familia atrás que lo hace posible, no hay otro modo de subsistir”, reconocieron las hermanas Analía y Lorena Crucchiani, propietarias de Cinema Strike, el único cine de la ciudad.

 Aunque desde que el Gobierno anunció la entrega de ATP para afrontar salarios de empleados, comenzaron a gestionarlo, recién en mayo les fue aprobado. “Seguimos cumpliendo con los empleados. De todas formas con ese aporte no es suficiente. No estamos fundidas porque se está sacando dinero de la familia de otro rubro para destinarlo a este, hasta que podamos volver a la actividad”, admitieron.
 Aunque Río Tercero es zona blanca -libre de casos de Covid 19- el regreso de la actividad en los cines estaría planteada recién para el mes de septiembre, aunque no hay certezas sobre ello.

 Para volver a las funciones los cines dependen en gran medida del estreno de películas, situación que por el momento no se produce. “Estimo que en la situación actual y con protocolo, sería más segura esta actividad que otras que ya están flexibilizadas. Pero hasta que no tengamos grandes estrenos, que serán primero en Estados Unidos y luego en Buenos Aires, no hay posibilidades (de volver)”, admitió Analía. 
 Las expectativas están puestas en el estreno del filme “Mulan”, que Disney ya reprogramó en varias oportunidades. 

 “La estructura de una sala como la nuestra es muy grande y no sería económicamente rentable abrirla con material de reposición (películas viejas) porque no llegaría la suficiente cantidad de público a la sala. Por ese motivo debemos esperar los estrenos. Hacerlo así (sin estrenos) sería un suicidio económico”, admitió Lorena.

 Las hermanas y socias están seguras que la vuelta no será a sala llena. Y preparándose para eso ya tienen un protocolo armado y listo para ponerlo en práctica: distintas puertas para el ingreso y egreso del público; la utilización de filas de por medio y dos butacas de separación entre grupos de personas que asistan juntas, y mayor tiempo para la desinfección de las salas entre una y otra proyección, son las alternativas que desde hace semanas se vienen planteando.

Sostenerse

 “Sabemos que muchos cines ya no volverán a abrir pero en nuestro caso estamos haciendo el mayor esfuerzo para que eso no pase aquí; Río Tercero no se va a quedar sin cine”, se esperanzó Analía.
 Ambas mujeres son socias en un cine en San Francisco donde la situación es algo más complicada que la del complejo local. “Allí tuvimos que bajar más los brazos porque no era tan fácil sostener la estructura”, admitieron.

Cumplir con los trabajadores

 La actual situación de los cines no sólo afecta a sus dueños, ya que las familias que dependen de este entretenimiento ven un futuro lleno de incógnitas. “Nuestro personal entiende la situación, está hace tiempo con nosotros y apoyan a la empresa”, aseguraron.
 En el caso de la sala local, para hacer frente a la situación pusieron en marcha el delivery del candy, con la venta de pochoclos: “Es como para ir bancando un poco, no es la solución. Le buscamos la vuelta, hicimos lo que pudimos. Esto también permitió seguir teniendo contacto con nuestro público, con la gente que habitualmente iba al cine”, reconoció Lorena.

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