Con sorpresa y resignación, el Centro de Comercio dejó el Piedras Moras

Regionales 12 de junio de 2020 Por Tribuna
Cambio de rumbo. Desde hacía 10 años, la institución tenía la concesión del principal espacio turístico de la ciudad. Pidieron una prórroga pero el Municipio la rechazó.
REGIONALES - Concesión

Desde el Centro de Comercio, Industria, Turismo y Servicios (CeCITyS) admiten que fue sorpresiva la negativa municipal a continuar con la concesión del Complejo Piedras Moras.
Su presidente, Agustín Vilariño, señaló que si bien era una posibilidad, “veníamos trabajando bien”, señaló en referencia a lo realizado en estos últimos diez años.

“Agarramos un lugar virgen y las inversiones en infraestructura están a la vista”, destacó.
Antes de finalizar la concesión este 1 de junio, entre ambas instituciones se mantuvieron cinco reuniones, según describió el dirigente.

Centrándose en este contexto de pandemia, el Centro de Comercio proponía una prórroga del contrato actual, que por cuestiones legales no podía ser inferior a dos años, explicó Vilariño.
“Teniendo en cuenta que no sabemos cuánto va a durar esta situación, la idea era pasar este verano y prepararse mejor para el siguiente”, argumentó el presidente.
“No se le puede pedir inversiones a quienes están en los paradores, por ejemplo, si no saben cómo los van a poder explotar”, agregó.
Dentro del desconcierto que le genera esta determinación, Vilariño agregó la urgencia de vaciar los paradores, en medio de esta situación sanitaria.

“La experiencia obtenida en todos estos años tiene un valor incalculable, esa que nos permite conocer el lugar como nadie”, afirmó en relación a lo que se perderá con esta postura municipal.
“Teníamos un proyecto ambicioso que pondremos a disposición del Municipio porque lo primordial sigue siendo trabajar por la ciudad”, afirmó de todos modos.
En cuanto a la posibilidad de seguir ligados, aunque sea de manera parcial al principal espacio turístico de la ciudad, apuntó que la dificultad reside en la “poca claridad” que tiene el proyecto oficial.
Vilariño señaló que más allá del rédito, la administración del complejo demandaba diez meses de arduo trabajo y resolución de varios problemas.

Con esta nueva realidad, admite que el perjuicio económico se hará sentir en la institución que preside. Según explicó, la mayor parte de los ingresos se destinaba al área educativa.
A través del Centro de Comercio se ofrecía la única alternativa universitaria en la ciudad, gracias a un convenio con la Universidad Siglo 21.
Debido a la cantidad de personal que demanda, el presidente advierte que esta alternativa académica corre cierto riesgo, sumado a que ya venía afectada por la falta de clases.
Más de 1000 personas, no solo de Almafuerte sino de la región pasaron por allí y unos 200 obtuvieron sus títulos, repasó Vilariño.

Sin conocer a ciencia cierta su incidencia, la lectura política no puede dejarse de lado en torno a esta circunstancia sorpresiva para la mayoría.

Si bien la concesión fue otorgada durante el segundo gobierno del radical Daniel López, el mayor acercamiento con el Municipio se produjo a partir de la anterior gestión municipal.

De hecho, tanto el intendente Adrián Scorza como su secretario de Gobierno y último candidato a intendente, Gerardo Velez pasaron previamente por el Centro de Comercio. Ese gobierno justicialista coincidió además, con la etapa de mayor desarrollo en el Piedras Moras.
De todos modos, la visión de Vilariño va más allá de estas circunstancias y cree que “no tiene nada que ver” con esta no renovación.

Continuidad de la relación
Más allá de no ocultar su malestar, el directivo afirma: “Siempre vamos a trabajar juntos con la Municipalidad porque la buena relación entre las instituciones es fundamental para el crecimiento de la ciudad”.
En ese sentido, recordó los perjuicios colectivos que generó aquel conocido enfrentamiento entre el Municipio y la Cooperativa de Servicios Públicos, generado a partir de la fallida obra de cloacas en la ciudad.
Uno de los principales proyectos en conjunto es el mentado centro comercial a cielo abierto que implica la transformación de la zona céntrica.
Si bien ya dio sus primeros pasos, el mismo depende de recursos provinciales que en esta compleja situación económica dejaron de fluir.

Vilariño nombró particularmente a Lucas Santa, subsecretario de Desarrollo Urbano, como un funcionario con quien sostiene contacto permanente en la búsqueda de “posibilidades de crecimiento para la ciudad”.
Sin embargo, hay otras cuestiones más urgentes que requieren de un trabajo coordinado como es la preparación de protocolos para que distintos sectores comerciales vuelvan a trabajar en este marco de cuarentena.
En ese sentido, desde el CeCITyS resaltan que allí fueron elaborados los protocolos que luego el Municipio presentó ante el COE (Centro de Operaciones de Emergencia).
La principal preocupación del Centro Comercial pasa sin dudas por la paralización del sector turístico, en especial los cabañeros, principal opción de alojamiento de la ciudad.

De todos modos, la búsqueda de una solución más cercana está orientada hacia bares y restaurantes. Naturalmente, esta posibilidad contempla una capacidad reducida de dichos espacios para respetar la distancia social y todas las medidas de higiene ya conocidas por la mayoría, desde la disposición de alcohol en gel hasta la utilización de barbijos en el personal.
En Almafuerte, esta crisis ya provocó el cierre de dos rotiserías y una cafetería corre riesgo de seguir por el mismo camino, apuntaron desde la entidad.
En cuanto al resto del sector comercial, Vilariño observa una gradual normalidad a partir de cada flexibilización, apuntando que aproximadamente, un 70 por ciento de la gente ya está trabajando.
Si bien estima que el nivel de consumo aún no supera el 50 por ciento de lo habitual, “ya no es la realidad de hace 30 días cuando los comerciantes no podían pagar los gastos mínimos”, afirma.
Otra cuestión a resolver será el horario corrido que actualmente rige de 8 a 18 para el comercio.

Vilariño entiende que puede ser una alternativa para el invierno y más en este momento de pandemia pero no es compatible con el perfil turístico que persigue la ciudad.
Con cierta lógica, entiende que durante el verano, la gente permanecerá en los balnearios durante la tarde y necesita tener comercios abiertos más allá del límite actual.

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