Cuarentena, tiempo libre y algunas cuentas!!

Información General 02 de junio de 2020 Por Tribuna
Por Raúl Martina*
campo

A esta altura de mi vida, con algunos años vividos, como un ciudadano más de esta bendita tierra argenta, escucho, observo y analizo a múltiples “opinólogos” que por estar en un programa de televisión creen saber de todo, y lo hacen sin previo análisis, muy a la ligera, realmente soreprendiéndome de sobremanera. Reflexiono y me respondo: tal vez vivir en la ruidosa y cosmopolita Buenos Aires y el hecho de tener una cámara al frente, les llena el currículo para expresar sobre los más variados temas, lo que se les antoja.

En el interior del interior del país es momento de cosecha, momento de dar gracias por una campaña más, de meter las cosechadoras y comenzar a cerrar, o no, los números en función del rendimiento, esa variable de síntesis de esfuerzo y respuesta a la combinación de múltiples factores que determinaran el balance final. Desde el departamento Tercero Arriba en la provincia de Córdoba, como cualquier otro de los muchos que integran la basta porción geográfica que es la pampa argentina, me puse a pensar en este tiempo de cuarentena y de gestos de entrega, en algunos números que quiero compartir. Para ello crucé información y aproveché un informe del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria que me ayudó a corroborar la información que colegas y demás actores de la cadena agroalimentaria regional conocemos y manejamos, acerca del perfil productivo que caracteriza a nuestro entorno, es decir la descripción productiva territorial en la cual desarrollamos nuestras tareas cotidianas. Y así confirmo que se siembran unas 300 mil hectáreas de soja, sí, leyó bien, 300 mil.

Los 70 millones de dólares que Tercero Arriba aporta por retenciones a la soja, se traducirían en 640 dólares por habitantes, el doble del presupuesto anual percápita.

Los invito a usar las matemáticas, dimensionar el “chorro de monedas” que viajan al gobierno central, y a pensar en cómo se reutilizan y se reasignan esos fondos para mejorar la calidad de vida de todos los ciudadanos. 

Estas hectáreas producen un rendimiento promedio dispar. Pero para seguir adelante con los cálculos tomemos un rendimiento sugerido como la media de estos últimos 16 años de entre 2,3 a 2,4 toneladas de soja por hectárea. Es decir, que anualmente, el sector productivo del departamento produce unas 700 mil toneladas (300 mil has. x 2,33 tn/Ha). Si lo graficamos y las cargamos en camiones, estamos hablando de 24.148 viajes con la oleaginosa al sistema portuario y/o plantas de industrialización ubicadas a lo largo y ancho del territorio nacional. 

Para avanzar, es momento de ponerle música al texto y lo hacemos a lo “yanqui” o sea hablando de dólares.

El precio de la oleaginosa a nivel mundial se fija día tras día según oferta y demanda en Chicago, y para hablar de un precio podemos tomar 315 dólares la tonelada, pero el precio argentino en el mercado de Rosario nos indica que la tonelada de la oleaginosa es de 215 dólares. Es decir, que vía retención hay 100 dólares, que quedan en el Gobierno central.

Acerco una multiplicación más: estos 100 dólares retenidos multiplicados por las 700 mil toneladas generadas en Tercero Arriba. El resultado es 70 millones de dólares que van desde el silencioso paisaje de nuestras chacras del interior del interior, a algún cómodo despacho o sillón de oficina ministerial en la ruidosa Capital argentina.

En materia de retenciones, sólo por la soja, el departamento Tercero Arriba aporta anualmente 70 millones de dólares.

Avancemos en el análisis y aquí me detengo a pensar de qué manera se administra el ingreso que va desde lo privado a lo público, para dejarlo bien cerca, en nuestras comunas, pueblos y ciudades. Si analizamos los presupuestos anuales de nuestras administraciones públicas dentro del departamento nos daremos con la grata sorpresa de que el presupuesto percápita anual es de 320 dólares.

Lo que el sistema productivo entrega solo con la oleaginosa en materia de retenciones se corresponde con el doble de lo que necesitan anualmente todas las comunidades de nuestro departamento para funcionar.

Cierro con esta división: 70 “palos verdes” distribuidos entre 109.000 habitantes; la cuenta da el doble, 640 dólares.

*Ingeniero Agrónomo (M.P. 1442)

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