Comercios. Reabrieron sus puertas pero todo cambió

Locales 19 de mayo de 2020 Por Tribuna
Desde el horario corrido a las ventas on-line, pasando por las nuevas normas de higiene, quienes recuperaron la posibilidad de trabajar afrontan la transición de la “nueva normalidad”. (Publicado en la edición impresa)
LOCALES Dulce pastel

Por Nicolás Cravero

Entre tantos cambios de hábito que trajo consigo esta cuarentena, los de consumo están entre los más visibles.
Emulando a las grandes ciudades, en Río Tercero creció la modalidad de café al paso y el pocillo fue despojado por el envase térmico y descartable, para llevarlo a la oficina, el local comercial o simplemente seguir caminando.

En Dulce Pastel implementaron este servicio en cuanto pudieron reabrir sus puertas y notan un crecimiento de su aceptación en las circunstancias actuales.

Durante 40 días debieron limitarse al servicio de delivery y ahora que pueden volver a una atención “casi normal”, se topan con otro tipo de inconvenientes,  la falta de materia prima, teniendo en cuenta las limitaciones de logística.

El desafío ante esto es seguir ofreciendo productos de calidad, sugiere Nadia Cagnotti, quien está al frente de este local comercial ubicado en pleno centro.

El pago del alquiler, más el monto, será otro aspecto a negociar y ya debió apelar a préstamos para afrontar impuestos que siguen llegando.

Aunque ya lo ofrecían antes del aislamiento, Cagnotti también destaca el crecimiento de los desayunos y meriendas a domicilio. 

Todo esto forma parte de la necesaria reinvención que demanda la subsistencia comercial en una ciudad donde las veredas tienen un movimiento menor al habitual.

Deberá esperar un poco más el proyecto de incluir mesas en el local, ya que ese tipo de atención todavía no está permitida y tampoco parece un momento propicio para nuevas inversiones.

Si bien esta comerciante nota que gradualmente el centro va recuperando su ritmo, está convencida que retomar su fisonomía tradicional “va a demandar bastante tiempo”.

“Es como un volver a empezar, remarla de nuevo”, afirma quien está a cargo de esta panificadora y pastelería que está cumpliendo su primer año de existencia.

Indumentaria 

Para el rubro de la indumentaria el comercio electrónico al que se debió apelar fue un desafío particular.

Fabián Rosso, dueño de Bozque Hombre, cree que seguirá siendo una alternativa para aquellas personas que tengan complicaciones para salir.

Este comercio ofrece envío a domicilio y en algunos casos, si la prenda no sienta tan bien una vez puesta, deben ir otra vez al domicilio, sabiendo que forma parte de las nuevas reglas del juego.

Para quienes pueden acudir al local comercial, Rosso asegura que están dadas todas las condiciones de higiene y seguridad que dicta el protocolo. Desde el trapo de piso con lavandina a la entrada, hasta la desinfección constante con alcohol de la ropa, tanto cuando llega al comercio como después de haber sido probada por algún cliente. También se desinfecta el probador después de cada uso, no puede haber más de dos personas comprando y otras dos atendiendo.

LOCALES - Bozque

A su vez, observa mucho cuidado entre los habitantes, en cuanto al uso de barbijo, respeto de salidas según el DNI y distanciamiento, entre otras medidas ya conocidas por la mayoría

Otra modificación es el horario corrido al que debieron adaptarse, en este caso de 8.30 a 16.   Todavía parece difícil lidiar contra la pausa de la siesta, por lo cual, Rosso entiende que sería una buena medida ampliar en al menos dos horas, el horario de cierre. De lograrlo, ve muy factible la adaptación por parte de los clientes, sobre todo en el invierno, valorando la ventaja de estar más temprano de regreso en casa, ante la llegada del frío.

En cuanto a las ventas, el propietario de este tradicional comercio apunta que se mantiene todo lo relacionado a la ropa de uso diario. El impacto se siente  en relación a aquellas prendas que la gente compraba para asistir a eventos sociales que se mantienen suspendidos.
 Por otro lado, en una visión amplia del sector, cree que sería necesario una mayor intervención del Estado en cuanto a los alquileres. “Está todo demasiado sujeto a la relación con el dueño del local y hay de todo, está el que directamente no lo cobra, el que te pide un 50 por ciento y el inflexible al que no le importa la situación”, afirmó.


Peluquería
Después de mucho reclamo, esta semana volvieron a abrir las peluquerías aunque los ingresos no son los mismos porque la cantidad de turnos que se pueden dar por día se vio reducida.

Sergio Scarano explica que el protocolo de desinfección entre un cliente y otro es tan exhaustivo que el intervalo entre cada atención no es menor de 40 minutos.

Por ejemplo, algo que antes era opcional como lavar el cabello, antes de efectuar un corte o cualquier intervención, ahora es obligatorio. 

LOCALES - Scarano
Sergio Scarano 

Dentro del local se aceptan tantas personas como las que haya atendiendo, con lo cual ver varios clientes sentados leyendo revistas mientras esperan ser atendidas, será postal del pasado por ahora, porque además ya no se permite esos elementos para distraerse. “Les ofrezco la clave de wi-fi, pongo videos o música para entretener a quienes deben permanecer en el local”, comenta Scarano. También aclara que solo se trata de aquellos que están en medio de alguna intervención.

La calidad de atención es un valor agregado que pretende cuidar especialmente, entendiendo la importancia del vínculo generado con el cliente. Es común que en las peluquerías se genere un momento propicio para la charla y “sobre todo en estos momentos donde mucha gente necesita desahogarse y sentirse escuchada”, destaca.

Scarano admite que la adopción de nuevos cuidados generó cierto estrés en los primeros días de atención. Colocar correctamente el barbijo del cliente para poder cortarle, como así también la bata para que no tenga contacto con el cuello o desinfectar exhaustivamente las herramientas de trabajo, fueron todos nuevos desafíos. Otro cambio que rige por ahora es la prohibición del secador del pelo, ya que según los especialistas, podría transmitir el virus alojado en la ropa. 

De todos modos, asegura: “Es tanta la alegría que tenemos por poder trabajar después de dos meses, que poco importan las restricciones actuales”.

En términos económicos, advierte que muchos insumos han llegado con un 20 por ciento de aumento, “pero no lo podemos trasladar al cliente porque se nota que hay falta de dinero”.

“Es muy difícil la situación porque no recibimos ningún tipo de ayuda del gobierno, pero ahora la podemos pelear y hay que agradecer a los  clientes, que incluso nos ofrecieron ayuda en todo este tiempo”
 Por último, destacó el trabajo de las autoridades para que la población pueda sentir cierta tranquilidad en Río Tercero, pero considera fundamental el cuidado en torno a la mercadería que procede de otros lugares.

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