"El deterioro del cementerio es consecuencia de la negligencia"

Locales 28 de octubre de 2019 Por
La arqueóloga Gisele Ragout habló de la importancia de mantener la necrópolis.

¿Quiénes suelen ir hoy a los cementerios? Los que conmemoran el Día de la Madre, del Padre y, en menor porcentaje, el Día de los Difuntos y las fiestas de fin de año. Influye, sin dudas, la imagen o vista depresiva que brinda un cementerio, más si no tiene un gran mantenimiento. Hace varios años que los recursos monetarios se destinan hacia otros ámbitos, y por eso estos lugares terminan siendo meros "depósitos de cadáveres", con instalaciones sin refacción. 
 El 2 de noviembre se conmemorará el Día de los Difuntos y seguramente varias personas -aunque muchas menos que años atrás- concurrirán a la necrópolis local, para reiterar el rito de visitar a los familiares que ya no están

 "Si bien perder a un ser querido es probablemente uno de los dolores más grandes que puede llegar a sentir un ser humano, es necesario aceptar la pérdida del otro y continuar con la vida cotidiana. Es aquí que cobran sentido las visitas al cementerio, pues según especialistas son parte de los ritos necesarios para vivir un duelo sano", señala la arqueóloga Gisele Ragout, quien ha realizado un extenso e interesante trabajo de investigación sobre el cementerio Nuestra Señora del Carmen.

 Hace ocho años Ragout se embarcó en una tarea que le permitió "llenar los silencios y vacíos que existen en la historia riotercerense, respecto del cementerio y así contextualizarlo históricamente".  
 La arqueóloga concuerda en que las visitas al cementerio ya no son tan masivas, sobre todo para el Día de los Difuntos, una celebración que era el cuarto feriado nacional surgido del culto católico que quedó fuera de uso.

Deterioro

 Ya bastante dolor tiene el deudo como para ir a un cementerio donde acentuar su dolencia y encontrarse con una imagen en la mayoría de los casos deprimente. Tiene que ver esto con el mantenimiento que se realiza de la necrópolis local, que desde hace años luce descuidada. El problema de la seguridad, también, es un punto importante que aleja a las personas: los robos afectan tanto a los vivos como a los muertos. Y nunca faltan las cuestiones de dinero, que condicionan la decisión de mantener o no una sepultura, y por ende visitas regulares a estos establecimientos.

 "La dificultad del duelo varía considerablemente para cada persona y dependerá de qué significado le demos a la vida y la muerte en nuestra vida cotidiana. Hay ejemplos claros de factores socioculturales que modulan esta relación con la muerte, como el sostén en la religión, las creencias, o la historia personal en torno a la pérdida de seres queridos", asegura la profesional.  Y agrega: "La visita al cementerio no sólo permite celebrar al que ha partido, sino que permite celebrar además aquella relación con la vida y con la muerte que ha construido quien ha quedado en vida. Esto reafirma un compromiso, una historia y así una forma de vida en ausencia del ser querido". 

Patrimonio

 La tesis de grado que llevó adelante Ragout tuvo como objetivo lograr recuperar parte de la historia de la comunidad de Río Tercero a partir de la confrontación e integración a través de datos historiográficos, arqueológicos y etnográficos. Aportar con la producción de conocimiento científico bases para la formulación de futuras políticas de gestión y conservación del cementerio.

 "Luego de terminar mi investigación presenté ante las autoridades de la Municipalidad un proyecto para declarar de interés municipal el sector viejo del cementerio Del Carmen y a partir de esa iniciativa se logró la aprobación de una ordenanza que lo declaró 'patrimonio histórico, arquitectónico y cultural' y se dispuso poner en valor los panteones de las familias Bono y Moretto, ambos ubicados en la galería de ingreso y construidos por Pedro Sacchetti", recuerda.

 A partir de ese marco legal se puso en marcha un trabajo que consiste en delinear políticas de gestión participante  con la Secretaría de Cultura municipal y la Biblioteca Pedagógica, llevándose a cabo charlas a la comunidad, visitas guiadas al cementerio incluyendo estudiantes, y el dictado de talleres referidos a patrimonio cultural local.

 "Necesitamos visitar a nuestros difuntos seres queridos, no los olvidemos. El deterioro en el cementerio local se hace sentir desde hace varios años como consecuencia de la negligencia que al parecer se apoderó por completo de la necrópolis: bóvedas descuidadas, esculturas que sufren el paso del tiempo, monumentos que piden a gritos una restauración, pero sobre todo estructuras que necesitan ser visitadas", puntualizó la arqueóloga.

 Los vecinos del lugar reclaman mantenimiento. "Hay familias que ya no pueden, o no quieren mantener los panteones pero también hay uso y abuso de los materiales, sin tener en cuenta el mínimo cuidado de higiene", dijeron algunos familiares.
 "Esperemos el 2 de noviembre con un cementerio ordenado y en condiciones de ser visitado", instó Ragout. 

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