Pasado, presente y futuro de la Fábrica Militar

Locales 25 de agosto de 2018 Por
LA Fábrica Militar fue el motor que impulsó el crecimiento y desarrollo de la ciudad de Río Tercero, que en el apogeo de la actividad de la FMRT llegó a ser la quinta más poblada de la provincia de Córdoba.
LOCALES-CANON CITER
Cañón Citer 155 mm fabricado en Río Tercero. Una pieza de museo

Por Ángel Pretini*

LA Fábrica Militar fue el motor que impulsó el crecimiento y desarrollo de la ciudad de Río Tercero, que en el apogeo de la actividad de la FMRT llegó a ser la quinta más poblada de la provincia de Córdoba.

El pasado 
Las guerras en la década de 1930 (período comprendido entre ambas guerras mundiales), se concebían como el enfrentamiento de grupos armados que necesitaban detrás de ellos una fuerte industria capaz de ir produciendo y enviando a los frentes de batalla los pertrechos bélicos en la medida que les fueran siendo necesarios.

En 1941 bajo el liderazgo del general de división Manuel Nicolás Savio, se crea la Dirección General de Fabricaciones Militares por medio de la Ley N° 12709, que aglutina bajo un mismo mando a las nuevas fábricas a crear y las ya creadas previamente para la producción de material bélico, entre ellas en 1938, la "Fábrica Militar de Munición de Artillería", más tarde rebautizada "Fábrica Militar Río Tercero". 

La finalidad de la Dirección General de Fabricaciones Militares era crear una estructura industrial poderosa, que permitiera la independencia bélico-tecnológica de la República Argentina.
Eran los tiempos de "vivir con lo nuestro"; el mundo estaba demasiado agitado y resultaba razonable tomar las medidas necesarias para no depender de otros países, especialmente en un tema tan sensible como la defensa nacional.

El presente
En el siglo XXI los hombres vienen perdiendo su valor militar. De hecho ya han desaparecido los reclutamientos masivos de las dos guerras mundiales. Los ejércitos más avanzados del siglo XXI se basan mucho más en tecnología de última generación, en lugar de carne de cañón ilimitada. Ahora sólo necesitan un pequeño número de soldados muy bien adiestrados, un número aún menor de súper guerreros de fuerzas especiales, y un puñado de expertos que sepan producir y emplear tecnología sofisticada. Fuerzas de alta tecnología dirigidas por drones sin piloto y cibergusanos están sustituyendo a los ejércitos de masas del siglo XX.

Desde los tiempos bíblicos a pesar de un sinnúmero de mejoras tecnológicas, la guerra se hacía según una planificación orgánica, las discusiones duraban horas, las batallas se prolongaban días y las guerras se arrastraban años. Las (posibles) ciberguerras actuales podrían durar sólo algunos minutos.

En cuestión de segundos un ciberataque suficientemente sofisticado, podría hacer que la red eléctrica de un país dejara de funcionar, los centros de control aéreo quedaran inutilizados, numerosos accidentes industriales en plantas nucleares e industrias químicas tendrían lugar, a la vez que se interrumpieran las redes de comunicación de la policía, el ejército y los servicios secretos. 
Resulta revelador que ya en la actualidad en muchos conflictos, en lugar de soldados la mayoría de los ciudadanos se vean reducidos a servir como "escudos humanos" contra los armamentos de avanzada.

El futuro
Resulta evidente que la enorme infraestructura metal-mecánica montada a través de los años en la FMRT no es apta para las actuales necesidades del Ministerio de Defensa.
Luego "el esqueleto" de lo fuera la Dirección General de Fabricación es Militares, resulta un estorbo para el Ministerio de Defensa, por cuanto los fondos que el Estado le asigna, los debe emplear para sostener la deficitaria estructura de la empresa, en lugar de proveerse de drones, cibergusanos o armamento de avanzada.

Podría argumentarse que la Fábrica Militar podría no ser deficitaria si reparara y fabricara vagones de cargas para el ferrocarril como lo está haciendo actualmente, pero de manera eficiente. Sólo analizando el emplazamiento de sus talleres de vagones, saca a la FMRT de la posibilidad de competir con éxito en este emprendimiento: La única red ferroviaria que el Estado argentino está manteniendo y tratando de potenciar es la línea del Belgrano Cargas, línea que sus vías son de trocha angosta. Por la ciudad de Río Tercero pasa la línea de Ferrocarril Mitre, que es de trocha ancha y que además está fuera de uso en el tramo Río Tercero – Córdoba. Luego los vagones deben traerse y llevarse en camión desde y hasta la ciudad de Córdoba. 
Que el Ministerio de Defensa se dedique a la reparación y fabricación de vagones de carga, da lugar a considerar el dicho: zapatero a tus zapatos. 

Por ello de no generar un cambio radical en su dependencia dentro del Estado argentino, la FMRT está condenada a desaparecer de acuerdo a la evolución que tuvo en los últimos 30 años, y especialmente la velocidad que está adquiriendo esta tendencia, debido a la crítica situación económica financiera en la que se encuentra la República Argentina.

Pero la potencialidad del equipamiento metal mecánico de FMRT es enorme. Puede y debe ser aprovechado por el Estado. La solución que se propone es sacar a la FMRT de la órbita del Ministerio de Defensa y pasarla a del Ministerio de Energía, poniéndola bajo el manto protector de YPF.

Ya en esa nueva ubicación estará en condiciones que poner en funcionamiento su enorme potencial dormido: prensas, centros de mecanizado y grandes tornos, volverían a producir, no ya armamentos y munición de guerra sino equipos de perforación, workover, pulling, etc. 

En ese nuevo escenario, ya no estarían al frente de la principal industria metal mecánica riotercerence militares de carrera sino ingenieros especializados en la industria petrolera.
Ya no sería una Fábrica Militar, sino que tendría otro nombre, pero por sus puertas volverían a salir diariamente cientos y hasta miles de trabajadores como antaño.

*Exdirectivo de la Fábrica Militar

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