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La Verbena, Casa de Vinos. 40 Años de pasión, familia y vanguardia en el corazón de Río Tercero

Locales01/06/2026TribunaTribuna
GABY PRIETOO
Gabriel Prieto y Miriam Villafañe, fundadores y dueños de La Verbena, Casa de Vinos.

Lo que comenzó hace cuatro décadas como un pequeño y austero emprendimiento familiar se ha consolidado hoy como un verdadero emblema de Río Tercero. Ubicada en la céntrica dirección de Avenida 9 de Septiembre 151, La Verbena celebra 40 años de trayectoria, marcados por la visión de sus fundadores, Gabriel Prieto y Miriam Villafañe, quienes transformaron una necesidad de "sobrevivencia" en una de las vinotecas y centros de delicatessen más importantes del interior provincial.

Un inicio marcado por el sacrificio y la familia
La historia de La Verbena es la historia de una pareja que apostó todo al trabajo conjunto. Gabriel, quien en aquel entonces tenía un reparto de fiambres en las sierras, y Miriam, con apenas 19 años, decidieron abrir un local de venta al público para que ella pudiera generar sus propios ingresos en la ciudad. Los comienzos fueron difíciles y requirieron un sacrificio total: durante los primeros siete u ocho años, el negocio no cerró ni un solo día, trabajando de lunes a lunes, incluso en feriados como Navidad o Año Nuevo, y sacrificando festejos familiares para sostener el mostrador.

"Empezamos con muy poco", recuerda Miriam, destacando el apoyo de su madre, su suegra y vecinos para cuidar a sus hijos mientras ellos trabajaban. Por su parte, Gabriel enfatiza que el crecimiento fue progresivo pero constante, especialmente durante los primeros 25 años cuando, ya con local propio, adquirieron un inmueble colindante para expandir y armar la vinoteca y los depósitos para el sector mayorista.

Pioneros en la cultura del vino y productos premium
La Verbena no solo vende productos; ha sido una escuela para el paladar de la región. Fueron pioneros en introducir el concepto de tienda de delicatessen y en profesionalizar la venta de vinos cuando el consumo en Argentina comenzaba a virar de la cantidad a la calidad.

Gabriel y Miriam viajaron y estudiaron tendencias internacionales para diseñar un espacio único. Esta visión los llevó a crear una de las vinotecas más completas, con un catálogo que hoy oscila entre las 1.500 y 2.000 etiquetas, desarrollar el proyecto "Degustares", realizando capacitaciones para mozos y eventos para que el público aprendiera sobre cepas y nuevas tendencias, como el actual auge del Cabernet Franc o los vinos naturales, establecer una alianza de aprendizaje y amistad con la familia Zuccardi, de la famosa bodega, cuya pasión y modelo de gestión familiar sirvieron de inspiración para el crecimiento de su propio negocio.

Identidad propia: "Personas que atienden a personas"
A pesar de la modernización del mercado, La Verbena mantiene un ADN inconfundible. Gabriel defiende con fervor el trato personalizado. "Tenemos un negocio con identidad... nosotros tenemos personas que atienden a personas". Esta filosofía se refleja en su equipo, con colaboradores como Ariel, quien -hoy retirado- compartió 40 años en la empresa y simpatiza plenamente con ese espíritu de atención.

CAVA
La cava de La Verbena es una de las más completas del interior.

El local se divide hoy en dos grandes áreas: una de las cavas más prestigiosas del interior y un sector de autoservicio y supermercado que destaca por su rigurosa selección de marcas, de todos los artículos de primera necesidad. En lugar de trabajar con un solo proveedor, buscan "lo mejor de cada uno", comprando -por ejemplo- la bondiola a un frigorífico especializado y el queso a otro, entre otros tantos embutidos, garantizando siempre la calidad premium que sus clientes fieles buscan.

Desafíos superados y el legado familiar
A lo largo de estas cuatro décadas, La Verbena ha navegado todas las crisis económicas de Argentina, desde hiperinflaciones del 200% mensual hasta la crisis del 2001. Gabriel recuerda que siempre vieron las crisis como oportunidades: fueron los primeros en aceptar los bonos Lecor al 100% y en instalar terminales de tarjeta de débito para facilitar las ventas en momentos críticos, como en el corralito financiero de 2001.

Hoy, el desafío continúa con la segunda generación. Sebastián Prieto ya lidera áreas fundamentales como la vinoteca y las degustaciones, siguiendo los pasos de sus padres y de su hermana Camila. Aunque el contexto actual es complejo, la aspiración de Gabriel y Miriam es que el legado continúe con la misma pasión que los impulsó desde el primer día, siempre con el concepto “trabajo y esfuerzo” en primer lugar.

Al cumplir 40 años, La Verbena se erige no solo como un comercio exitoso, sino como un testimonio de que, con visión, riesgo empresario, trabajo incansable y, sobre todo, pasión, es posible construir una tradición que trascienda el tiempo.

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