
Lautaro Villafañe y el desafío de 2027. "Quien hace política sueña con ser intendente de su ciudad”
Tribuna
En un escenario económico complejo, el jefe de Gabinete municipal, Lautaro Villafañe, analiza el presente de la gestión y proyecta el futuro de Río Tercero. Con la mirada puesta en el recambio generacional y la necesidad de valor agregado, Villafañe no oculta, en diálogo con TRIBUNA, sus metas políticas, aunque prioriza el éxito de la gestión actual como trampolín para lo que vendrá.
-Estamos en un contexto económico nacional y provincial difícil. ¿Cómo repercute esto hoy en la Municipalidad de Río Tercero?
-La situación es complicada y no somos exentos a lo que vive el vecino de a pie. Hemos visto una caída notable en la recaudación y la coparticipación, lo que nos obliga a cuidar cada recurso. Lo más preocupante es el agravamiento de la cuestión social: la demanda de alimentos y medicamentos crece mes a mes, afectando especialmente a nuestros adultos mayores. Hoy nuestra prioridad absoluta es tratar de dar soluciones en salud y acción social, aunque a veces los recursos no alcancen para todo.
-Mirando hacia el 2027, ¿cómo se prepara el espacio político oficialista para la sucesión de Marcos Ferrer?
-El intendente ha sido muy claro: hoy el 100% de nuestro esfuerzo debe estar en la gestión. Es legítimo que dentro del equipo haya muchos dirigentes con aspiraciones; de hecho, quien hace política y te dice que no le gustaría ser intendente, miente. Sin embargo, el momento de las decisiones políticas, de las encuestas y de elegir la mejor opción será a finales de este año o principios del próximo. La clave es la gestión; si la gestión está bien, tendremos grandes posibilidades de continuar.
-Su nombre suena fuerte como uno de los posibles precandidatos con apoyo del intendente. ¿Qué siente al respecto?
-Yo hago política hace mucho tiempo y, por supuesto, me gustaría ser intendente de mi ciudad. Es un sueño personal, pero no me considero el "preferido". Marcos (Ferrer) definirá quién es el candidato basándose en quién esté mejor posicionado. Él ha dejado la vara muy alta con obras significativas y servicios ampliados, y eso nos obliga a pensar en un recambio que combine continuidad con miradas nuevas.
-¿Cuál es su visión para el Río Tercero de los próximos años?
-El mundo ha cambiado y Río Tercero debe subirse a los desafíos de la nueva industria y la tecnología. Necesitamos generar valor agregado en la ciudad y fortalecer el polo educativo con la Universidad Nacional. Mi visión es la de un proyecto sostenible, que entienda que la inteligencia artificial y los cambios laborales nos están atravesando. Para esto, debemos ser aperturistas e incluir a vecinos y profesionales que hoy están fuera de la política pero tienen ganas de aportar al crecimiento de la ciudad.
-¿Cómo es hoy su relación con la oposición local en un marco que parece menos combativo que en otras épocas?
-Tengo una relación de respeto y diálogo con todos, ya sea con Nicolás (Rodríguez), Juan Pablo (Peirone) o Alejandro Bianconi. Celebro el diálogo por sobre la calumnia. Creo firmemente que la política no debe mezclarse con lo personal; uno tiene una responsabilidad institucional circunstancial, pero mañana seguiremos siendo vecinos que se cruzan en el mismo café.
-¿Cómo ve el vínculo con el Gobierno provincial y nacional de cara al futuro?
-La relación con la Provincia, tanto antes con Schiaretti como ahora con Llaryora, es excelente. El intendente mantiene un diálogo directo y eso es fundamental porque la institución municipal debe llevarse bien con todos, sin importar el color político. Lo mismo sucede con el Gobierno nacional; Marcos ha sabido mantener vínculos que son beneficiosos para la ciudad y eso es algo que hay que valorar positivamente.
Análisis. Mérito, apertura y valor agregado La hoja de ruta para la sucesión
El escenario político de Río Tercero comienza a delinear sus perfiles de cara al futuro, y la figura del joven funcionario Lautaro Villafañe emerge con una propuesta que intenta amalgamar la continuidad de la gestión actual con una visión adaptada a los desafíos globales del siglo XXI. Su planteo no solo busca la sucesión administrativa, sino una reconfiguración del rol del Estado local frente a la economía del conocimiento y la cohesión social.
Villafañe sostiene que la gestión de Marcos Ferrer es el principal factor de unidad dentro de su espacio político, calificándola como una de las más destacadas desde el retorno democrático. En un gesto de pragmatismo político, el dirigente reconoce la legitimidad de las ambiciones personales de otros integrantes del equipo, pero establece una regla de juego clara: la candidatura no será una concesión digital, sino el resultado de encuestas y efectividad en la gestión.
Este enfoque se complementa con una estrategia de "política aperturista", que busca trascender las estructuras partidarias tradicionales para integrar a profesionales y vecinos independientes. Villafañe parece entender que el viejo esquema radicalismo-peronismo ha sido superado por una lógica de coalición y diálogo, orientada al desarrollo industrial y educativo.
El núcleo de la propuesta de Villafañe para Río Tercero es la transformación de su matriz productiva. Su diagnóstico advierte que la ciudad no puede limitarse a ser un polo comercial o industrial primario; debe evolucionar hacia la generación de valor agregado local.
Un punto disruptivo en su discurso es la preocupación por el impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en el mercado laboral. Villafañe propone que el municipio asuma un rol activo en la transición tecnológica, liderando la creación de nuevas oportunidades para aquellos trabajadores que resulten desplazados por la automatización. En esta visión, la Universidad Nacional de Río Tercero y la universidad provincial se perfilan como los motores estratégicos para los próximos 50 años.
Para Villafañe, el crecimiento de la ciudad depende de una "unión estratégica" entre el municipio, los vecinos y la Cooperativa. Define esta relación como un "secreto del crecimiento" indispensable para abordar obras de infraestructura crítica, como el sistema hídrico. Además, plantea una rediscusión del esquema impositivo y de servicios, sugiriendo que el Estado local debe modernizarse para estar a la altura de las demandas de los sectores industriales y comerciales contemporáneos.
El proyecto de Villafañe se define, en última instancia, como un recambio generacional que no reniega del presente, sino que lo utiliza como plataforma. Su desafío será demostrar que puede mantener la cohesión de un equipo con múltiples aspiraciones mientras prepara a la ciudad para un mercado laboral y tecnológico en constante evolución.





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