

Desde hace más de una década la figura y la memoria de don Pedro Sacchetti está siendo justamente revalidada; aunque aún, este notable riotercerense merece un reconocimiento oficial importante a la altura de la obra, escultor, proyectista y constructor. Por muchos años la obra de Sacchetti no fue reconocida... pero ahí estaba, presente, hermosa y exultante pero silenciosa... Tal vez el que la apreciaba no sabía que pertenecía a este italiano del Piamonte, venido muy chico a la Argentina, pero en la misma flora estaba el espíritu de Sacchetti, esforzado y talentoso.
Como los grandes artistas de la antigüedad, Sacchetti no sólo hizo obras de arte sino que también, en el pequeño universo del Río Tercero que le tocó compartir, levantó casas, mausoleos en el cementerio y hasta la basa del monumento a San Martín que por sus dimensiones y belleza también llamaban la atención como obras de arte urbanas.
Se llamaba Pietro Gaudencio Sacchetti y había nacido el 10 de diciembre de 1892 en el pueblito piamontés de Borgo Lavezzano, Novara, Italia. Era hijo de Bautista Sacchetti y Magdalena Merlo, los mismos que permitieron que Pietro, el adolescente de 15 años, acompañara a su tío a la Argentina, un país lejano pero conocido por Bautista por haber viajado varias veces para realizar trabajos de construcción. Más que un viaje fue una fuga, una huida del servicio militar obligatorio en su patria y de las guerras en las que Europa se debatía permanentemente. En barco, con su tío, llegó a la Argentina en noviembre de 1907.
En Buenos Aires estuvo seis años estudiando construcción y escultura; hacia principios de la década del '10 cuando se empleó como contratista del Ferrocarril Central Argentino y recorrió la línea férrea junto a otros trabajadores construyendo estaciones, viviendas, tanques y galpones de un clásico estilo inglés que aún, 80 años después, están sólidos e indiferentes a cualquier crisis.
Llegó a Río Tercero cuando esto era una aldea en formación y en el mismo año, 1913, de aprobación de los planos enviados por Modesto Acuña al gobierno provincial. Se instaló como pensionista en el Hotel Dall'Orto, en lo que es hoy la esquina de Libertad y Avda. San Martín, que los descendientes de Sacchetti, sus hijos Mario y María Luisa reivindican como el primero que tuvo Río Tercero, incluso anterior al "Universal" de la familia Boldi.
Pero, ¿qué lo atrajo a Sacchetti de este pueblo si casi no había nada? Al principio el clima pues no olvidaba que la humedad de Buenos Aires lo había maltratado sin compasión y luego la posibilidad de que en Río Tercero estaba todo por hacerse... y él dispuesto a hacerlo.
En los primeros años en Río Tercero trabajó en las construcciones del ferrocarril como la estación, casas para ferroviarios, galpón de máquinas, tanque del agua... gracias a su constante trabajo logró una sólida posición económica lo que le permitió comprar un gran solar en la calle Italia 176 (hoy Uruguay), donde levantó una tradicional casona que se conserva como en sus mejores tiempos.
Desde hacía tiempo Sacchetti venía demostrando su capacidad para encarar construcción de envergadura. En 1927 por encargo de don Luis Masaglia había proyectado y dirigido la construcción de una gran vivienda con salón en la esquina que se ubica aún en Uruguay y Avda. San Martín -hoy Confitería "Cactus"- y que fue la sede que eligió el Banco de la Nación Argentina hasta que construyó su edificio propio. La exquisita mano de constructor-escultor de Sacchetti aún se puede observar en los detalles y adornos que se encuentran en la parte superior de la elegante y señorial casona.
La fama del joven Sacchetti se extendía, y construía casas de gran porte en Río Tercero y en localidades vecinas. Pero fue en 1929 cuando levantó una construcción que durante muchos años fue admiración de toda la población: El Chalet "La María Luisa", una obra arquitectónica de toda la más alta calidad que la gente ya lo conocía recordaba con admiración y nostalgia. El gran chalet estaba ubicado en la esquina de Avda. Argentina y Pinzón (hoy Avda. San Martín y Lorenzo Capandegui) y Sacchetti por encargo de su propietario, don Alfredo Carranza se había hecho responsable de todo; proyecto, construcción, decoración externa e incluso de los muebles estilo "Chipendale" que él mismo fue a buscar a Buenos Aires. En el mismo viaje, en tren, trajo los muebles para su casa pues, el 30 de mayo de 1929 se casaba con Paulina Dall'Orto unión de la cual nacieron tres hijos, Mario Bautista, Irma Magdalena -fallecida al año de edad- y Luisa María. La inolvidable casa de los Carranza tenía todo: torres, segundo piso, molino y con el tiempo una arboleda frondosa que le daba un aspecto misterioso. A fines de los '60 se convirtió en la primer sede que tuvo la Clínica Regional y luego fue demolida para levantar uno de los edificios más controvertidos de la ciudad, el Banco de la Provincia de Córdoba.
Sacchetti, un verdadero artista eligió el lugar indicado para que sus obras lucieran en la plenitud del silencio y de la paz; el cementerio municipal.
Nota del periodista César Herrera publicada años atrás para un suplemento especial de TRIBUNA.















