Es lento el cumplimiento de la ley agroforestal en Córdoba

Locales 02 de julio de 2022 Por Tribuna
“Es importante que se conozcan los detalles de la ley", señala el asesor agroforestal David Guevara.
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David Guevara, asesor agroforestal

A cuatro años de reglamentada la ley agroforestal de Córdoba -por lo tanto en plena vigencia desde entonces- que obliga a todos los productores rurales a forestar una base del 2% de sus superficies productivas, se admite que el cumplimiento de la normativa es lento.

Si bien la mayoría de los productores ha cumplido con el primer paso que es la presentación de una declaración jurada sobre la tierra forestada, la concreción de los proyectos no avanza de acuerdo a lo esperado. El objetivo de la norma es que en 2028 Córdoba pueda sumar con esta iniciativa entre 130.000 y 150.000 hectáreas forestadas.

“No ha habido avances significativos en lo que es el plan forestal específicamente”, admitió el ingeniero agrónomo David Guevara (M. P. 5725), asesor agroforestal (Nº 460).

“Se necesita comenzar a cumplir la ley y por eso estamos trabajando. De los 10 años de plazo ya transcurrieron cuatro y si bien las declaraciones juradas se han hecho, se avanzó poco en materia de forestación, menos de un 50 por ciento”, señaló el profesional.

En cinco años, a contar desde 2018, los productores deben tener como mínimo el uno por ciento de su superficie con forestación.

Quienes no cumplen tienen sanciones de entre 10% y 30% del impuesto inmobiliario del establecimiento. En tanto, los cumplidores recibirán una reducción del gravamen que no podrá superar el 60% de la carga.

“Creo que hay una resistencia por parte de los productores a resignar espacios productivos por árboles. El productor no está en contra del plan pero culturalmente le cuesta resignar estos espacios en pos del cumplimiento de la ley”, sostuvo Guevara.

Consideró que algunos productores “desconocen algunas facetas de la ley. Piensan que lo único que se puede hacer son cortinas forestales y que eso les puede traer inconvenientes de producción. En realidad la ley es más amplia y más generosa”, apuntó.

El rango de exigencia va del dos al cinco por ciento. El índice requerido de forestación sigue criterios en función de la capacidad del uso del suelo, erosión eólica e hídrica, precipitaciones medias de la zona y pendientes del terreno.

Los planes deben ser aprobados por las autoridades. Hay una amplia variedad de especies a utilizar, incluso viñedos. El límite es que no sean invasoras. 

“La ley permite la instalación de macizos forestales que son plantaciones más densas pero en lugares marginales de los campos como zonas aledañas a una cárcava o una corrida de agua; también permite la creación de montes frutales”, ejemplificó Guevara.

Profesionales
La ley plantea que cuando la superficie que le corresponda forestar al productor supere las tres hectáreas, el plan debe firmarlo un asesor agroforestal. Si se trata de superficies menores el plan lo puede hacer el propio productor.

“Nuestro rol, como asesores, además de crear ese plan cuando sea necesario, es también explicarles a los productores que forestar no tiene que ver con un capricho del Gobierno provincial, las intenciones son mucho más nobles. Lo que se busca es reparar el daño que se ha hecho durante 100 años de agricultura, disminuyendo la biodiversidad, los pulmones verdes, la erosión eólica por falta de cortinas forestales; se busca restaurar los bosques nativos”, manifestó el profesional.

Los costos de aplicación de este plan deben ser asumidos íntegramente por los propietarios de los campos. ¿Cuál es la inversión que debería hacer un productor? Si opta por especies nativas, que son las más económicas, por ejemplo algarrobos, debe contar con unos 1100 dólares por hectárea. Este presupuesto incluye las especies, el servicio de plantación y control de hormigas.

Por sugerencia de la Universidad Nacional de Río Cuarto, la ley contempla que la obligación se debe cumplir en la cuenca donde está el campo, pero no necesariamente en la tierra del propietario, quien puede comprar derecho de superficie con una masa forestal arbórea ya constituida.

“Algo importante para destacar es que si la superficie ya cuenta con forestación y cumple con lo especificado por la ley, no es necesario hacer una nueva”, aclaró Guevara.

La Provincia está preparando, junto a universidades, escuelas técnicas y sociedades rurales, viveros para que los productores puedan comprar plantines o acceder a semillas. 

Agregar valor
    Una de las ideas sobre las que trabajan los asesores forestales, es que para cumplir la ley el productor pueda elegir especies que a su vez  sean productivas. Guevara puso como ejemplo el caso de nogales: “Si la gente tiene una visión poco productivista de una cortina forestal, puede optar por crear un monte frutal. En este caso algo que funciona muy bien es la nuez de pecán, un fruto seco que permite la cosecha con tiempo porque no es perecedero, no obliga a tener mano de obra en un tiempo acotado, es más flexible la cosecha”, apuntó.

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