El acto de amor más grande: le donó un riñón a su hermano

Locales 27 de noviembre de 2021 Por Tribuna
Sin dudarlo Walter le donó un órgano a su hermano Julio César y le cambió la vida para siempre
LOCALES-DONANTES
Julio César y Walter compartiueron todo el proceso de donación

Además de ser familia, Walter Maresma y Julio César Rojas estarán unidos de por vida. En un acto de solidaridad y amor incondicional, Walter le donó un riñón a su hermano Julio para mejorarle su calidad de vida. “No lo dudé ni por un segundo, si mis riñones servían yo quería dárselo a mi hermano”, dijo firme y contundente. 
   

Julio César se enfermó hace tres años. Tuvo un fuerte dolor en su espalda. Creyó que era por el esfuerzo físico que requiere su trabajo, pero finalmente fue diagnosticado de insuficiencia renal. Estuvo cuatro días internado y al quinto día empezó con el tratamiento de diálisis. “Todo paso muy rápido”, expresó Walter. 
   

La espera fue larga, se encontraba en “lista de espera cadavérica” como le llaman. Mientras tanto, Walter ya se estaba preparando e informando para comenzar con el proceso de compatibilidad y luego la posterior donación. 
   

“Cuando supe de la enfermedad de mi hermano lo primero que le dije fue que lo quería ayudar en lo que fuere. Al tiempo el médico sentenció que lo mejor era el trasplante, así que sin dudarlo empezamos todo el proceso. Durante casi cinco meses realizamos todos los estudios minuciosos y nos fuimos preparando para la intervención”, contó.

Familia involucrada
Su entrega y decisión no sorprendió a su familia, quienes, al enterarse, casi por instinto estuvieron “al pie del cañón” en todo momento. “Nos acompañaron siempre, mis padres, mis hermanos, mi cuñado, un excelente tipo, que nos hizo de chofer y casi sin dormir nos trasladó a Córdoba las veces que hizo falta. Nos sentimos muy contenidos por todo el grupo familiar y eso facilitó las cosas”, sostuvo emocionado. 
   

Pero, sin embargo, sí hubo algo que fue difícil. Walter tiene un hijo de 13 años que crió él solo desde bebé, y por primera vez se separaron para que pudiera realizarse la operación. “Fue duro dejar a mi hijo solito, pero no fue impedimento para darle el riñón a mi hermano. Somos los dos solos y el me ayudó y apoyó en todo. Me saco el sombrero, es un campeón”, y su voz se entrecortó. 
   

La intervención quirúrgica fue un éxito. Solo resta esperar, hacer los respectivos controles y seguir con la recuperación que suele ser lenta y muchas veces más complicada para el donante que para el receptor, así les explicaron los médicos y psicólogos a ambos hermanos. 
   

“Es un proceso donde nos tenemos que cuidar, no podemos hacer demasiado esfuerzo si no ir despacio y de a poco. Mi intervención fue un poco más grande y por ende puede traer aparejado mayor dolor, pero yo me siento bien y feliz”, aseguró. 
   

Ahora los hermanos ya no solo comparten su sangre. Julio César expresó en los medios su emoción y su eterno agradecimiento a su ángel, su hermano Walter. De ahora en más habrá que mirarlos a ellos y repetir este tipo de historias y actos de valentía porque la donación de órganos salva y cambia vidas.  
   

“A quienes estén pasando por una situación como esta les digo que no tengan miedo, que no lo duden y que lo hagan con todo el amor del mundo para darle la posibilidad a alguien de tener una vida mucho mejor. Mi hermano ahora empieza una vida nueva, sin dolor”, cerró conmovido. 
   

De acá en más deberán llevar una vida más saludable, pero eso nos le cuesta para nada porque saben que viene algo mucho mejor. 

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