Reconversión del sector hotelero en Río Tercero

Locales 17 de noviembre de 2020 Por Tribuna
Surge el "low-cost" como alternativa, los sobrevivientes esperan alguna recompensa y algunos que cerraron podrían reabrir con otros dueños.
LOCALES - Velez Sarsfield

Surge el "low-cost" como alternativa

En un año con tantas malas noticias para los alojamientos, surge una expectativa de torcer la tendencia a partir de un referente histórico del rubro.

Para esta segunda quincena de noviembre está prevista la reapertura del hotel Vélez Sarsfield  y lo hará bajo una novedosa modalidad “low-cost”, más conocida en el ámbito de las aerolíneas.

Inaugurado hace 40 años, fue adquirido por la familia Levrino en 2004 y desde que arrancó la cuarentena, solo permaneció abierto una semana, -cuando fueron habilitados en mayo-, pero la poca afluencia de huéspedes dio lugar a un cierre hasta nuevo aviso.

“Se fueron sumando consultas de nuestros clientes, vemos cierta reactivación económica sobre todo en la industria y hablaban de abrir la circulación a partir de esta quincena”, citó Ariel Levrino en referencia a las razones que motivaron esta reapertura.

En cuanto al nuevo formato de atención, explicó que se aplicará una tarifa básica solo por pernoctar y podrán adquirirse aparte, servicios como el aire acondicionado y el desayuno. En la medida que se habiliten mayores flexibilizaciones, podrán sumarse otros “extras” relacionados con el bar o las comidas, anticipó.

“Está bueno pagar solo por lo que vas a usar, por ejemplo, para alguien que solo necesita dormir unas horas y seguir su viaje”, expresó Levrino. Al mismo tiempo, resaltó que no cambiará la esencia en cuanto al clima familiar que gira en torno a la atención.

Al momento del cierre, el hotel contaba con cinco empleados, con quienes al cabo de dos meses se pudo arribar a acuerdos para su desvinculación y uno de ellos volverá como encargada.

“Suponemos que la recuperación será lenta, queremos ir despacio pero con pasos seguros y no abrir para tener que retroceder después”, señaló Levrino. La cautela del hotelero reside en la incertidumbre en torno a la vuelta de los eventos deportivos y sociales que generaban un importante flujo de huéspedes, sobre todo, durante los fines de semana.  

En tanto, entre los clientes corporativos, habrá que evaluar qué espacio ganó durante este tiempo la virtualidad, reduciendo la necesidad de que los viajantes -principal target-, deban llegarse personalmente a la ciudad para seguir vendiendo.

¿Habrá recompensa para los sobrevivientes?

El mercado ha cambiado mucho”, reconoce Walter Delacheca, propietario del hotel “Claro de Luna”, que desde su habilitación para reabrir en mayo, no volvió a cerrar, haciendo frente a las conocidas adversidades.

Tomando como referencia otros grandes e históricos alojamientos que no pudieron resistir, ser un “sobreviviente” merece ser al menos destacado, mientras aguardan que con el paso del tiempo llegue alguna recompensa.

Delacheca grafica la particular evolución del mercado, admitiendo que, “seguimos trabajando a un 40 por ciento de lo normal, pero ya no estamos con un cinco por ciento de ocupación como en los primeros meses de pandemia y a veces cubrimos la mitad”.

De todos modos, el camino a este presente de cierta reactivación dejó sus marcas ya que debieron desprenderse de la mitad del personal, aunque rescató la buena predisposición de los empleados para entender la situación.

Su principal preocupación en torno a lo que determinan los protocolos actuales, es el “desperdicio de plazas”, explicando que en general no hay más un huésped por habitación, dejando capacidad ociosa, aún cuando se trata de trabajadores que pertenecen a una misma empresa u obra. De más está decir que los clientes corporativos, son los que predominan en estos tiempos de restricciones.

A pesar de tanta incertidumbre, Delacheca confía en que los viajantes seguirán llegando a la ciudad “porque de manera personal se vende más” y también confía que aquellos clientes de otros hoteles que ya no están, encontraron en el suyo, una atención que los mantendrá cautivos.

En este alojamiento céntrico, imaginarse si la nueva normalidad llegará con una demanda más benévola para el negocio, resulta difícil en tanto no vuelvan los eventos deportivos y en menor medida, el turismo, que también aporta lo suyo cuando en plena temporada de verano la capacidad de los destinos tradicionales de Calamuchita empieza a flaquear.

Mayoral y Argentino podrían reabrir pero con nuevos dueños

Para dimensionar el impacto económico que tuvo la extensa cuarentena sobre el sector hotelero de Río Tercero, basta recordar que dos de los principales referentes debieron cerrar sus puertas, el Mayoral y el Argentino.

Más de 70 años de experiencia entre ambos no bastaron para sortear tantos meses de mínima ocupación con gastos muy similares a la era pre-pandemia.

En esta transición hacia la “nueva normalidad” aguardan la aparición de nuevos inversores que le den continuidad en el rubro, o bien, adaptándolos a una nueva funcionalidad.

Claudiana Gabaglio estuvo al frente del Mayoral durante los últimos 17 años de los 32 que estuvo abierto este hotel y asegura no arrepentirse de la decisión tomada hace unos tres meses porque es una “etapa concluida en su vida”.

No obstante, destaca el potencial del inmueble a partir de su trayectoria, ubicación y el buen estado edilicio como “características prometedoras” para algún interesado en adquirirlo o alquilarlo. “El hotel está intacto, solo hay que cambiarle la abertura”, resalta su dueña.

Incluso señala que podría adaptarse a otro uso, principalmente, porque tiene estructura para ser ampliado hacia arriba y doble ingreso, entre otras posibilidades.

Al margen de la estructura en sí del hotel, Gabaglio afirma que ya se puede ir pensando en “una era post-pandemia” y hay ciertas señales de reactivación que podrían atraer la vuelta de huéspedes. Sobre esto último citó ejemplos, la obra en curso del nuevo Hospital Provincial y los proyectos de producción para Fábrica Militar, además de citar algunas herramientas de apoyo que están surgiendo para la actividad.

También sostiene que si bien la virtualidad viene ganando espacio, seguirá habiendo actividades que harán irremplazable la presencia y la consecuente necesidad de alojarse en la ciudad, más allá de que puedan cambiar las modalidades del servicio ofrecido.

Por otra parte, está convencida que “Río Tercero es una ciudad con mentalidad progresista, que se va reinventando y se encuentra en un punto estratégico entre otras urbes importantes de la provincia”.

A su vez, el Mayoral cuenta con un restaurant que podría ser administrado como una unidad de negocios independiente, aunque “una cosa puede llevar a la otra”, comentó Gabaglio.

Finalmente, a pesar de haber cerrado el hotel, destacó el apoyo oficial recibido, afirmando que “nuestra pelea fue tenida en cuenta por el Ejecutivo municipal, más que en otras ciudades con las que tengo contacto y demostramos ser una sociedad responsable pero son estructuras demasiado grandes para mantener y la medida que tomé fue la menos dolorosa”.

Con 32 años de trayectoria, el hotel Mayoral contaba con unas 30 habitaciones al
momento de cerrar, mientras que el Argentino, inaugurado en 1974, tenía más de 60.

Hotel Argentino
Como una gran estructura indisimulable en el paisaje céntrico de Río Tercero, el edificio ubicado en la esquina de Libertad y Fray Justo Santa María de Oro enfrenta la amenaza de convertirse en un “elefante blanco”.

Esta torre de cuatro pisos y 64 habitaciones tiene cuatro dueños que decidieron cerrarlo a mediados de año y ponerlo a la venta poco tiempo después, incluyendo la cochera y los locales comerciales de su planta baja, lo que también precipitó el final para el tradicional restaurante.

Una fuente cercana a los propietarios de este hotel inaugurado hace 46 años, reveló que ya recibieron ofertas pero la inestabilidad cambiaria sería uno de los principales escollos para concretar una operación.

También aseguró que “el hotel está tal cual como cerró” y se mantiene en buen estado de conservación, con todo el mobiliario dentro, lo cual hace suponer que seguiría funcionando como tal en manos de sus futuros dueños, aunque también persiste algún proyecto de crear oficinas.

Otro factor que desde su punto de vista no promueve nuevas inversiones en el sector hotelero de esta ciudad, es la falta de una política municipal de desarrollo turístico que le permita a Río Tercero transformarse en la puerta de entrada a Calamuchita, como tantas veces se sugirió.

Completando lo que aclara, es su opinión personal, cree que Río Tercero tiene el potencial en infraestructura para complementar con gastronomía, esparcimiento y otras actividades como festivales u obras teatrales, las bondades naturales del Valle.

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