La construcción tomó impulso durante la cuarentena

Locales 22 de septiembre de 2020 Por Tribuna
Quienes lograron mantener su nivel de ingresos impulsaron a un rubro que lejos estuvo de resentirse en este complejo escenario. Además de obras nuevas, hay un crecimiento de las refacciones para mejorar la comodidad del hogar ante la incertidumbre por las próximas vacaciones y menos opciones de consumo.
LOCALES - Construcción

Una serie de interpretaciones comunes entre distintos referentes del sector, ayudan a explicar el crecimiento de la construcción a pesar del complejo escenario económico.

La visión del ladrillo como alternativa de ahorro y cambios obligados en los hábitos de consumo, vienen contribuyendo para que se sigan levantando paredes a un ritmo incluso superior que en los últimos años.

El arquitecto Hernán Prevosto (M.P. 1-6818) ratifica que el mercado se impulsó ni bien comenzaron a levantarse algunas restricciones de la cuarentena.

Quienes tienen pesos ven como se desvalorizan y buscan invertir ya sea en nuevas viviendas o reformas y el que tiene dólares aprovecha que el costo de del metro cuadrado en esa moneda, está por debajo de los parámetros históricos, según observa el profesional.

Sobre esto último, entiende que hay una mayor inclinación por proveerse de confort dentro de casa, teniendo en cuenta que no hay un horizonte claro en torno a las vacaciones. En ese sentido, percibe un notable crecimiento en la construcción de piscinas, como un dato que avala tal percepción.

A pesar de que no son pocos quienes han perdido trabajos o sufrido una caída en sus ingresos durante esta extensa cuarentena, aquellos que lograron mantener esas variables o poseen ahorros, bastaron para que la construcción no sienta efectos colaterales.

Como ejemplo del crecimiento en la urbanización que trae aparejado este fenómeno, Prevosto cita el costado norte del río aunque también advierte cierta expansión en la zona de Tribunales y la periferia de la ciudad, en busca de terrenos más grandes y “contacto con el verde”.

En cuanto a remodelaciones, apunta que hay un considerable movimiento en barrios tradicionales como Las Flores o Belgrano, donde viviendas antiguas son reformadas para contener también locales comerciales.

Como ya han advertido desde las inmobiliarias, en Río Tercero se está descentralizando la venta minorista a distintos sectores de la ciudad, escapando de altos alquileres y las dificultades para estacionar.

Por otra parte, el arquitecto afirma que se produce un crecimiento de la construcción en seco, como una alternativa que si bien no es más barata que la tradicional, ofrece ventajas en cuanto a rapidez y limpieza.

También destaca que el sistema ha permitido ampliaciones en viviendas antiguas, sin riesgo de afectar sus estructuras, por ser más livianas. “Además, ha crecido la capacitación de la mano de obra para este tipo de construcciones”, afirma.

Sebastián Papini (M.P. 1-7107), del estudio Papini-Gianfelici, afirma que la reactivación de la construcción puede observarse en sectores tradicionales de la ciudad a través de numerosas demoliciones de viejos inmuebles.

Para el profesional es muy amplio el “target” actual, desde quien construye la vivienda propia, departamentos para alquilar o locales comerciales, a la creciente constitución de grupos de inversores para el levantamiento de edificios.

Desde su óptica, el precio por metro cuadrado se mantiene en un promedio de 500 dólares pero la construcción gana espacio ante las restricciones de consumo, como ocurre por ejemplo con los viajes.

El aumento en el precio del dólar también ha contribuido con una mayor inversión en terrenos si se compara con un año atrás, agrega.

Al igual que su colega, Papini observa un “boom” en la construcción de piletas como una forma de asegurarse el esparcimiento en casa, ante la proximidad de un verano con inciertas vacaciones.

“Siempre dominó el sur”, comenta en referencia al crecimiento urbano de Río Tercero, aunque ahora observa que se extiende hacia los distintos puntos cardinales, “incluso superando la barrera del río, algo impensado hace diez años”.

En medio de esta reactivación, el arquitecto destina un párrafo aparte para la mano de obra.  “Se observa un déficit de gente con formación en la construcción y va decayendo su calidad con el paso del tiempo”, sostiene. “Creo que tiene que ver con el cierre de escuelas de oficios donde aprendían lo básico para después especializarse”, agregó.

Detrás del mostrador
En la venta de materiales de construcción pueden encontrarse otros puntos de vista que van en una dirección similar a lo enunciado por los arquitectos.

“Desde mayo arrancó con todo, a diferencia de otros sectores acá no se sintieron los efectos de la pandemia sino todo lo contrario”, afirma “Juani” Sánchez, de Ranco Materiales. Según estima, las ventas crecieron más de un 50 por ciento con respecto al año pasado.

“Los precios han venido aumentando pero la gente sigue tomando a los materiales como inversión e incluso acopio para quienes todavía no están construyendo pero tienen planes de hacerlo más adelante”, explica.

El inconveniente que observa Sánchez en el escenario actual es una oferta que no logra atender la demanda. “Está faltando stock y ya hay entregas pactadas en hasta 150 días”, advierte como resultado de las restricciones de personal que han sufrido las fábricas y “ahora no dan a basto”.

También señala que algunos materiales directamente están en falta, citando como ejemplo, los cerámicos para piletas. De esta manera, se suma a la observación hecha por los arquitectos en torno a la mayor búsqueda de confort en casa. A su vez, advierte una mayor compra de durlock, como resultado de la expansión en la construcción en seco.

“Con menos cosas en que gastar y vacaciones que parece van a estar complicadas, el que pudo mantener un sueldo y ahorrar, está invirtiendo en la casa”, aprecia Gustavo Rodríguez, de la firma Ferretti.

“La gente está acopiando materiales porque de esa manera se cubre de precios que cada 10 o 15 días aumentan”, agregó.

Aunque tienen la casa central en Río Cuarto, asegura que “Río Tercero ha pegado un salto en el nivel de ventas”, más allá de cierta estabilidad tras un “pico”. Esta reactivación los ha llevado a incorporar personal y mudarse a un local de mayores dimensiones.

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