Tras la flexibilización la demanda de ayuda alimentaria se redujo significativamente

Locales 20 de junio de 2020 Por Tribuna
La apertura de varias actividades en el marco de la flexibilización ocurrida en Río Tercero, posibilitó que trabajadores informales pudieran volver a la actividad. Esto hizo disminuir sensiblemente la demanda de ayuda alimentaria. sin embargo, los vecinos siguen preocupados sobre cómo generar sus propios recursos.
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La flexibilización al aislamiento obligatorio trajo algo de respiro a muchos vecinos de Río Tercero, sobre todo a  aquellos trabajadores informales que salen a la calle a ganarse el sustento diario. Un dato es por demás elocuente en ese sentido: de 40 bolsones alimentarios diarios que entregaba la Dirección de Políticas y Programas Sociales Integrales del Municipio en plena cuarentena, actualmente solo se distribuyen cuatro.

 “Desde que comenzaron a flexibilizarse algunas actividades la situación cambió. Al principio de la flexibilización costó que la gente arrancara su rutina diaria y el engranaje comenzara a funcionar, pero actualmente la demanda es muchísimo menor”, señaló Celeste Sánchez, titular del área a TRIBUNA.

 La funcionaria admitió no obstante que el volumen de trabajo que tienen los trabajadores informales a los que se asistió “no es el mismo que antes de la cuarentena”. Sin embargo, destacó que las familias aprendieron a optimizar sus recursos. “No se generan las mismas fuentes de trabajo que antes de la pandemia. Quizás porque hay un poco de temor todavía entre quienes contratan a estos trabajadores, pero hay movimiento”, opinó.
 Destacó por otra parte, que “no hubo un acostumbramiento a la asistencia y quedó demostrado en la menor demanda de ayuda alimentaria”.

Necesidades

 Consultada acerca de cuáles son las demandas actuales en su área, la funcionaria fue categórica: “La gente quiere trabajar”.

 En ese sentido destacó que desde su área se brinda ayuda para que los vecinos puedan generar sus propios recursos: “Ya no les sirve más el bolsón. Quieren obtener el dinero para pagar los servicios, el alquiler y sus necesidades diarias”, expuso.

 En ese marco anunció que desde su área se realizaron gestiones para que llegue a Río Tercero un programa social del Gobierno nacional, que otorga posibilidades a microemprendedores: “Se le entrega a las familias, por ejemplo, el horno para que puedan hacer el pan, las máquinas de cortar césped para hacer jardinería o una pastalinda para que puedan elaborar fideos. Hay diferentes alternativas”, explicó.

Barrios con mayor demanda

 La cuarentena obligatoria y el correspondiente aislamiento social, necesarios para evitar la propagación del Covid-19, se tradujeron en una merma importante en la actividad de quienes se ganan el peso en la calle, como cuentapropistas, changarines, vendedores ambulantes o el servicio doméstico. Sin ingresos a los que echar mano y como consecuencia directa, creció de manera exponencial la demanda de alimentos.
 En lo que va de la cuarentena el Municipio asistió a 1730 familias con bolsones alimentarios, una ayuda que antes estaba fuera de la órbita de la Dirección de Políticas y Programas Sociales Integrales. 

 Si bien la ayuda llegó a todos los barrios de la ciudad, los más castigados por las medidas dispuestas a raíz de la pandemia fueron Monte Grande, Parque Monte Grande y Cerino. “Eso es así porque es allí donde más trabajadores informales hay y además son los más populosos”, indicó Sánchez.
 Asimismo, la funcionaria apuntó que antes de que se decretara la cuarentena el área a su cargo no entregaba módulos alimentarios, “no era una necesidad diaria. Quizás por semana se asistía a una o dos familias con alimentos”, destacó.
 Sánchez confirmó que el Comité de Emergencia Alimentaria que integran el Municipio, instituciones y diferentes cultos de la ciudad, continuará funcionando. “La idea es poder seguir trabajando en red porque nos ha dado un resultado muy bueno”, dijo y admitió que el entrecruzamiento de información fue positivo.

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