Las escuelas de danza soportan un drama económico

Locales 08 de junio de 2020 Por Tribuna
Sin una ley que ampare la actividad, los trabajadores se hallan en un estado de suma fragilidad. Academias y escuelas hace seis meses que están paralizadas y algunos ya piensan en cerrar sus puertas frente a la imposibilidad de asumir compromisos.
LOCALES Danza

Por Mónica Jarrys

Un estado de vulnerabilidad extrema. Así describen la situación que atraviesan propietarios de academias y escuelas de danza y profesores dedicados a esta actividad en Río Tercero.

Los creadores del arte del movimiento padecen no solamente la parálisis de funciones. Más grave aún es el posible cierre de estudios, academias y escuelas.

Están entre las actividades que no fueron flexibilizadas en una primera etapa y junto a gimnasios y jardines maternales, entre otros, atraviesan un momento complicado y buscan visibilizar su problemática.

“Hay que tener en cuenta que hace seis meses que no tenemos actividad. La mayoría de las academias culmina el año en noviembre y recién comienza a movilizarse la actividad en abril. Por lo tanto nuestro rubro lleva seis meses sin ingresos”, describió Matías Cejas. El bailarín y profesor es uno de los integrantes de la Asociación Espacios de Danza (AED), un grupo recientemente formado con intenciones de movilizar el reclamo del sector en Río Tercero.

En este contexto, casi “sin oxígeno”, aseveran se encuentran unas 18 escuelas de danzas. Pero los profesionales dedicados a la actividad son muchos más ya que se estima que por cada academia hay entre tres y cuatro profesores dictando clases.

En Río Tercero hay 18 academias de danzas y más de 50 profesores dedicados a la actividad. Hace seis meses que no tienen ingresos

Entre los titulares de las escuelas explican que son mayoría quienes alquilan un local para dictar sus clases, y casi en su totalidad dependen como fuente de ingreso de las cuotas mensuales de sus alumnos para sostener los costos.

Algunos explican que lograron sostenerse hasta ahora agotando los pocos ahorros o recursos que suelen quedar de los eventos realizados a fin de año. Sin embargo, “la mayoría estamos haciendo comida para vender. Preparamos para los festejos patrios generalmente o los fines de semana y siempre contamos con la ayuda de nuestros alumnos en ese sentido”, admitió Cejas. Y contó que muchos de sus colegas tuvieron que dar de baja algunos servicios como el video cable por ejemplo.

La realidad es que la actividad en el rubro de la danza podría recuperarse en forma progresiva, pero los profesionales independientes explican que tratar de sostener estructuras es solo acumular deudas porque “no sabemos lo que va a pasar, ni cómo vamos a pagar”, señalaron.

Presencialidad
Si bien las clases virtuales fueron para algunos una ayuda en el medio de un mar de problemas, con el paso de las semanas, los inscriptos en esta alternativa fueron decayendo. “La nuestra es una actividad que requiere de estar presentes, del contacto entre el alumno y el profesor”, aclaró Cejas y añadió que muchos de sus colegas renunciaron a esa posibilidad debido a que “va en contra de lo que piensan respecto a nuestra actividad y que el contacto es necesario”.

Los profesionales de la danza elaboraron un protocolo de seguridad que entregaron a las autoridades, para volver a la actividad

Además, que los asistentes a las clases de danza puedan sociabilizar resulta fundamental: “En nuestro caso tenemos mucha gente mayor que la está pasando muy mal por el hecho de no poder asistir a las clases. Para ellos significa mucho más que aprender a bailar un gato o una chacarera; es el único momento en el que se contactan con otras personas”, explicó.

Ayuda y protocolo

Tras seis meses sin actividad los trabajadores de la danza ven poco probable que solos puedan encontrar respuestas económicas a la situación y se enfrentan a un golpe muy duro para remontar. La mayoría no califica para la línea de créditos lanzados en el marco de la pandemia y los pocos que sí, no se atreven a tomar una deuda que no saben  si podrán pagar. “La única ayuda que ha recibido el sector es información de donde inscribirse para recibir ayuda alimentaria del Gobierno nacional”, señaló el bailarín y docente.

Los trabajadores de la danza saben que nada volverá a ser igual después de la cuarentena en lo que respecta a las clases. Por ese motivo trabajaron en la elaboración de un protocolo de seguridad que presentaron a las autoridades. El objetivo es volver a trabajar seguros.

La danza es una disciplina que no cuenta con ley propia ni instituto nacional. Desde el sector se sigue impulsando una ley nacional que regule la actividad y que proteja a los trabajadores.

Ante este complejo panorama, los profesionales de la danza agrupados en la AED tienen intenciones de generar conversaciones con las autoridades municipales para delinear soluciones. “Sabemos que los propietarios de gimnasios han tenido reuniones con funcionarios municipales. Pretendemos sumarnos a esos espacios de discusión para analizar todas las alternativas que nos permitan volver lo antes posible a nuestra actividad”, señaló Cejas.

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