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Adriana Cabo. "Tenemos que facilitarle la vida al que quiere emprender e invertir"

Locales03/08/2026TribunaTribuna
ADRIANA CABO
Adriana Cabo es productora agropecuaria y participa activamente de la Federación Agraria Argentina, a tal punto que fue presidenta de la filial local durante algunos años.

Adriana Cabo, flamante vicepresidenta del Centro Comercial, representando al sector Agro, detalla su visión para los próximos dos años: educación tecnológica, radicación de pequeñas industrias y la necesidad de reglas claras para el productor.

-Asumís un nuevo desafío como vicepresidenta del Centro Comercial, Industrial, de Servicios y Agropecuario, representando a este último sector. ¿Qué te llevó a aceptar esta responsabilidad?
-Fue una propuesta que ya me habían hecho anteriormente, pero me costó decidirme porque implica una gran responsabilidad. Vengo del ámbito gremial (integra la Federación Agraria Argentina) y esto representa una mirada distinta: es el agro desde la perspectiva empresarial privada. Sin embargo, acepté porque el Centro Comercial ha realizado un cambio radical en la representación de sus socios en los últimos años y sentí que podía aportar mi conocimiento en un rubro que manejo y que me apasiona.

-Si tuvieras que definir los lineamientos centrales de tu gestión para estos próximos dos años, ¿cuáles serían?
-El desafío es inmenso. Debemos ser cada vez más eficientes para ser competitivos, y el único camino para lograrlo es la educación y la capacitación permanente. Hoy el agro se maneja con drones, computadoras en tractores y maquinaria de alta complejidad; por eso, necesitamos capacitar al personal para cumplir con lo que el mundo nos pide. Mi objetivo es gestionar el desarrollo local, empezando por lo "mini" para luego escalar.

-¿A qué te referís con empezar por lo "mini"?
-Me refiero a fomentar la radicación de pequeñas empresas que utilicen lo que producimos en la zona, desde huertas hasta granos y frutas, para generar puestos de trabajo genuinos. Mi sueño es que pasemos de la producción primaria al valor agregado: desde una pequeña fábrica de mermeladas artesanal hasta, idealmente, una planta productora de aceite. No es una tarea que pueda hacer sola; necesito a los productores, a la agroindustria y, fundamentalmente, el apoyo de los entes municipales, provinciales y nacionales.

-Mencionás el valor agregado, pero a veces parece un salto difícil para el productor. ¿Cuáles son los obstáculos hoy?
-El productor muchas veces tiene miedo de agregar valor porque las reglas de juego cambian constantemente a nivel nacional. Se hacen inversiones millonarias y, de un plumazo, cambian las leyes y lo que era rentable deja de serlo. Necesitamos condiciones políticas estables y reglas claras a largo plazo para que la gente vuelva a confiar e invierta en procesar el maíz aquí, por ejemplo, en lugar de pagar fletes caros hacia el puerto. Tenemos ejemplos de productores de punta que, a pesar de trabajar de forma espectacular, hoy reniegan porque los márgenes no dan debido a esta inestabilidad.

El productor le tiene miedo a agregar valor porque en un plumazo le cambian las condiciones... necesitamos reglas claras y a largo plazo para que la gente vuelva a confiar.

-¿Qué papel juega la ubicación estratégica de la región en este plan?
-Un papel fundamental. Tenemos el cinturón verde de Córdoba a solo 100 kilómetros, lo que no es nada en términos de logística global. Podemos conseguir mejores precios y calidad para procesar aquí. Sin ir más lejos en un sector de la periferia de Río Tercero hay varias huertas. Fijate en el sector lácteo: aunque no tengamos tambos aquí mismo, a 100 kilómetros en Villa María se están haciendo cosas increíbles, como quesos de 1000 kilos. Todo eso es trabajo genuino que podemos replicar regionalmente.

-Diferenciás mucho al "productor" del "empresario". ¿Cuál es esa diferencia para vos?
-Para mí, ser empresario pasa más por la cabeza que por la capacidad económica. Conozco productores muy chicos, de 50 o 70 hectáreas, que funcionan como una mini empresa porque tienen la capacidad de pensar y activar cosas. En Río Tercero hay productores de animales que diversificaron; si se hubieran quedado solo con el campo, hoy serían productores estancados, pero decidieron invertir, arriesgar y educarse para completar la cadena.

-Hablaste también de la necesidad de "cambiar la cabeza" respecto al asociativismo.
-Exacto. Tenemos que aprender a asociarnos y dejar de lado diferencias sin importancia, como si uno prefiere un tractor verde o uno rojo. En el mundo, el que no llega solo busca un socio aliado para vender la lana o la producción juntos y ser más grandes. Hay muchas formas de ser empresario sin ser millonario, es una cuestión de gestión y mentalidad.

-¿Cuáles son las herramientas concretas que planeás gestionar ante las autoridades?
-Principalmente la presión impositiva y las trabas burocráticas. Argentina sigue teniendo impuestos caros y regulaciones absurdas que traban al que quiere emprender. No digo que no haya controles bromatológicos o de seguridad, pero no pueden ser un impedimento para abrir un negocio o crear puestos de trabajo. Afortunadamente, tengo mucha llegada al Ministerio de Agricultura de la Provincia y planeo usar esos canales para bajar herramientas y programas a nuestra ciudad. Espero encontrar ese mismo canal de diálogo abierto a nivel municipal para que podamos ingresar y trabajar juntos.

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