Cierre, privatización, reconversión, ¿qué viene para FMRT?

Locales 09 de diciembre de 2023 Por Tribuna
Ante un nuevo cambio de gobierno nacional, se reaviva la incertidumbre sobre el rumbo que tendrá un espacio tan ligado al desarrollo histórico de la ciudad.
TAPA

Dentro de la expectativa que genera la gestión del  presidente Javier Milei, hay especial atención hacia la reconversión de diversas áreas del Estado.

Bajo la premisa de que “esta vez el ajuste lo hace la política”, seguramente desaparecerán diversas estructuras y el área de Defensa no quedará al margen.

En este contexto, parece inexorable que se vengan cambios con impacto directo en uno de los históricos motores de desarrollo en Río Tercero.

Según fuentes ligadas al nuevo gobierno, Fabricaciones Militares quedaría sujeta a una serie de auditorías en relación a su cantidad de personal, productividad y necesidad. Por un análisis similar pasarían otras empresas ligadas al área mencionada, como Faldea, COVIARA, TANDANOR, entre otras.

Seguramente, las decisiones se tomarán a cientos de kilómetros de Río Tercero pero TRIBUNA convocó a diversos referentes locales para que opinen sobre este presente de FMRT, lo que sugieren para su futuro, sin dejar de lado, un pasado de tantos vaivenes en torno a su funcionamiento.

Miradas locales
El concejal oficialista, Gabriel Daparte, destaca ante todo que Fábrica Militar es la raíz identitaria de Río Tercero, ya que “tenemos hermosos recuerdos y también las mayores tristezas; es una paradoja pero es la realidad que nos tocó”. 

“Buscamos la reparación histórica desde hace 28 años, llegó con la Universidad lo cual no es que vaya a cambiar la matriz de nuestra ciudad que está en torno a las plantas fabriles, la industria metalúrgica y demás, sino que le vamos a dar un gran valor agregado con la educación pública y gratuita”, sostiene.

En función de esto, Daparte cree que la “ciudad tiene un futuro brillante y la Fábrica Militar tiene que ser parte de él. No solo no debe desaparecer, sino seguir creciendo, produciendo y tomando más empleados para que vuelva a ser la fábrica que era hace 50 años”, agregó.

También pone el foco en los  trabajadores, pidiendo que sean pasados a planta permanente, “que dejen de ser contratados porque es una empresa del Estado y no puede tener empleados en estado irregular y con el sufrimiento de que cada diciembre tienen ese puñal clavado con la ansiedad de saber si volverán a ser contratados o no”. 

“Necesitamos de las fábricas, necesitamos que se instalen más, que la ciudad siga creciendo con la matriz que siempre nos identificó y ahora sumado a toda la capacitación que nos va a dar la Universidad a partir de poco tiempo”, concluyó.

Otro concejal, en este caso de la oposición, como  Nicolás Rodríguez, hace una diferenciación de las dos unidades operativas de Fábrica Militar.

Por un lado, destaca que la parte química produce insumos básicos para Atanor y Petroquímica “y esa interrelación genera superávit por lo cual, cualquier decisión que se tome debería tenerlo en cuenta”.

En cuanto a la parte mecánica, reconoce que hay un “desdibujamiento debido a la falta de un perfil claro”, que fue vacilando entre la  producción de vagones, pies de radares o arcos de minas.

“La clave pasa por reconvertir Fabricaciones Militares. El modelo de Estado productor está en crisis y hay cuestiones como el régimen de compras, ventas, importación, exportación, demasiado burocráticas con respecto al sector privado”, advierte. 

Para Rodríguez, es necesaria una articulación con el sector químico, automotriz o agro metalmecánico, dividiendo en sectores operativos, talleres que hoy están cerrados. “Ninguna empresa hoy puede pedirle un presupuesto a la fábrica y esperar sus tiempos, no por falta de calidad técnica, ni recursos humanos, sino los procedimientos de una empresa del Estado, para comprar un tornillo debe enviar un memorándum a Buenos Aires”, citó como ejemplo.

Luciana Mengo, presidente de la Asociación de Fabricantes de Maquinarias Agrícolas y Agrocomponentes de Córdoba, admite que “desde hace unos años, Fábrica Militar se ha transformado en un centro en el que se convergen intereses políticos y poco industriales”. 

No obstante, cree que “esta ciudad con su impronta productiva y su energía siderúrgica, podría generar sinergias entre el sector público y el sector privado”.

De todos modos, se muestra cauta “porque el gobierno electo no ha detallado cuál es su plan respecto a la industria, solo se ha referido al achicamiento del Estado y el libre comercio”.

“La reconversión es una idea que siempre estuvo propuesta desde el sector privado, a través de sus cámaras sectoriales como del cluster de gas petróleo y minería. Poco se pudo concretar por no reunir en ese momento la figura jurídica que se necesitaba”, repasó Mengo.

“Sin dudas que cuando se desarrollan proyectos desde FMRT, como capacitaciones o reingenierías, entusiasma y convoca mucha participación. Esperamos que siga siendo un faro para nuestra ciudad y no un lugar de paso sin agenda productiva”, agregó la empresaria.

Optimismo
Alejandro Schwander, vicepresidente del Centro Comercial (CeCISA) y presidente del área Industria de dicha entidad, espera que las medidas adoptadas durante el nuevo gobierno, “tengan como objetivo principal mejorar la eficiencia de la fábrica en todos sus aspectos y contribuir a que recupere su posición destacada como eje industrial en el pasado de Río Tercero”.

“Si bien observamos con preocupación el contexto nacional actual, entendemos que es necesario mantener una cuota de optimismo de cara al futuro”, agregó.

Para Schwander, “es fundamental que las decisiones gubernamentales se enfoquen en potenciar la competitividad de la fábrica, promoviendo la innovación, la inversión en tecnología y capacitación del personal”. 

También considera necesario, integrar la fábrica en la cadena productiva regional, “generando sinergias que favorezcan el desarrollo sostenible”.

Nuevo ciclo
Para Dennis Cravero, vicepresidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Córdoba,  el “inicio de un nuevo ciclo político e ideológico, que supone privatizaciones, ajustes y recortes del gasto público, no debe significar despidos masivos y sin motivos en trabajadores que presten efectivamente una labor útil y comprobable”. 

Cravero prevé que “seguramente se exigirá mayores niveles de eficiencia, además de gerenciamientos y administraciones creativas que planifiquen esquemas de desarrollos sustentables y sostenibles en el tiempo; para promover la inversión pública, privada o mixta, empleo genuino, producción y productividad, además de favorecer e incrementar exportaciones”. 

“FMRT es una industria estratégica para la Nación, que podría reconvertir y potenciar su actividad sumando o integrando a otras industrias. De esta manera, permitiría seguir agregando valor en esta misma zona, lo que retendría e incrementaría la dotación de personal de ella misma y de otras, generando de ese modo necesidad de más trabajo y mayor calificación”, señala.     

“Esto nos haría entrar en un círculo virtuoso, que sumado a lo existente, la agroindustria e industrias químicas, la producción agropecuaria de la zona, la cercanía del comienzo de actividades de la Universidad de Río Tercero y un comercio que se vería favorecido para pensar en seguir diversificando opciones y servicios”.

Desde su óptica, esta serie de factores, continuaría posicionando a Río Tercero como “una de las ciudades más diversas en cuanto a su esquema productivo, y de servicios, y por tanto más estables”.

Pertenencia
José Pusetto, presidente del Centro Vecinal de barrio El Libertador,  donde se encuentra la fábrica, expresó su incertidumbre por los dichos del propio presidente Javier Milei y sus intenciones de privatizarla,  según interpreta.

Desde su lugar, expresa que esta sensación es compartida con la mayoría de los vecinos del sector, que directa o indirectamente están ligados a la fábrica. 

Para Pusetto, la presencia de la fábrica genera una dinámica económica que va más allá del barrio y alcanza a toda la ciudad porque “es mucho dinero que viene de afuera y entra a los bolsillos de los trabajadores para distribuirse en Río Tercero”.

“Si querés privatizar algo porque no funciona, no creo que el sector privado la quiera comprar y si quieren hacerlo es porque realmente anda, lo que sería una contradicción y hay algo que no cierra”, sostuvo.

“En todo caso, lo que haría falta es más inversión y productividad, para cuidar las fuentes laborales, uno no opina desde un lugar ideológico sino desde un sentido de pertenencia. Creo que no se puede poner un lobo a cuidar las ovejas”, concluyó.

Colaboración
Raúl Bertalot, secretario de Economía del Municipio, aguarda que “no solo se conserven los puestos de trabajo actuales, sino que se amplíen, eso significaría que hay reactivación productiva”.

“Seguimos esperando que la confianza que depositaron la mayoría de los argentinos en el nuevo presidente no sean defraudadas una vez más. Nosotros vamos a colaborar en todo lo posible para que al país le vaya bien”, agregó

“Su reconversión ha sido un anhelo siempre y debería venir de la mano de una mayor actividad industrial y mejor aún si está asociada a la exportación, como puede ser el agro, la minería, energía o economía circular porque sería sostenida en el tiempo”, cerró el funcionario.

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