Entre ambos suman 204 años y festejan seguir vivos en un mundo que cambia

Locales 06 de junio de 2020 Por Tribuna
Sus familias preparan festejos, adaptados a la cuarentena, con todas las medidas de seguridad para homenajear a ambos abuelos por sus cumpleaños. Los dos gozan de buena salud y se encuentran al cuidado de sus afectos.

Cumplir 100 años es un hecho extraordinario, cumplirlos en un contexto de pandemia mundial lo vuelve aún más inusual. Pero eso no impedirá que Pedro Londero celebre. Llegó al siglo y lo vive de una manera especial, hojeando las páginas de TRIBUNA.

 Cada sábado Pedro espera ansioso la edición que le llevan a su casa. Por estos días su vista ya no le permite leer las distintas páginas por lo que siempre le pide a un familiar que lo haga para él. Una de las secciones que más le gustan es Judiciales, confiesa.

 La historia de Pedro es como la de muchos otros hombres y mujeres que llegaron a la ciudad  en busca de mejores oportunidades para sus familias. Vino a Río Tercero en 1946, cuando recién cumplía sus 26 años, junto a su esposa Isabel Romanutti. Su objetivo era comenzar a trabajar en la Fábrica Militar. 

 Al poco tiempo de su llegada, cuando ya estaban instalados con Isabel, a Pedro lo convocaron para trabajar en una carpintería.
 En 1955 junto a dos socios, Héctor y Jorge, tuvieron la oportunidad de sus vidas, abrir su propio corralón de maderas, “Jaurena”. Allí Pedro trabajaba todos los días y según relatan sus familiares y amigos no faltaba nunca a su trabajo.
 Con sus diez hijos,veinticinco nietos y catorce bisnietos Pedro se encuentra rodeado de afecto.
 Al igual que otros lectores espera ansioso los sábados para poder leer una nueva edición con los temas más importantes de la ciudad y de la región. En la de hoy estará él.

Pasó el siglo

 En el medio del aislamiento por el Covid-19, y el probable estigma de estar en el grupo de riesgo, este 6 de junio Margarita Brico Eula festejará sus 104 años. Nació el 9 de junio de 1914 y hoy celebrará junto a su hija. “Ella hoy se encuentra viviendo en un hogar junto a otros abuelos. Su estado de salud es muy bueno, no tiene ninguna enfermedad, solo los achaques propios de su edad”, contó su hija Cleria.

 Desde que comenzó el período de aislamiento social, Cleria no pudo visitar a su mamá todos los días como lo hacía regularmente. “Pedí autorización a los propietarios del lugar para poder ir a verla, compartir un momento con ella, pero siempre tomando todos los recaudos necesarios”, admitió.

 “Todos los días me levanto y agradezco poder seguir teniendo a mí mamá conmigo”, afirmó su hija.
 Según afirma Cleria, Margarita es la riotercerense más anciana de la ciudad.
 A pesar del aislamiento que impide las reuniones sociales y familiares, ambos abuelos festejarán su día rodeados de afecto y compartiendo un momento agradable en familia, cumpliendo siempre con los cuidados esenciales para preservar su salud.

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