Recorría Asia en bicicleta y por la pandemia tuvo que cambiar de destino

Locales 19 de mayo de 2020 Por Tribuna
En menos de 48 horas este ciclista viajero pasó de estar en el medio de la montaña en Vietman a las comodidades de un castillo del Siglo XIX en Nueva Zelanda. “Mi objetivo era buscar un lugar seguro donde poder hacer la cuarentena y donde no me echaran por ser occidental”, dijo.
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La pandemia  provocada por el coronavirus  llevó a   Nicolás Nieto, un joven ciclista riotercerense que meses atrás había  comenzado su travesía en bicicleta por el continente asiático, tuviera que poner en pausa sus planes e interrumpir su viaje por Laos.

En este momento Nicolás se encuentra en Nueva Zelanda y desde allí mediante una videollamada dialogó con TRIBUNA contando cómo fue ir enterándose del avance del virus y el cierre de las fronteras en un país tan lejano. “Me encontraba en Vietnam, más precisamente en Laos, un lugar tan diferente a nuestra cultura, que imaginate la gente allí no sabe dónde queda Argentina y ni siquiera conocen a Messi. Estaba a casi trecientos kilómetros de la frontera con China cuando tomé la decisión de salir de ese país y buscar un lugar más estable donde poder quedarme y hacer la cuarentena, sentía que necesitaba instalarme en un lugar donde al menos pudiera entender el idioma y donde  hubiera un buen sistema de salud. Así fue como decidí sacar un pasaje para Nueva Zelanda un día antes de que cerraran la frontera de ese país”, detalló Nicolás.

“Siendo sincero fueron días de mucho estrés, donde en algunos momentos sentí temor y llegué a a pensar que me había contagiado el virus. Estuve en varios aeropuertos donde diariamente circula mucha gente, pero por suerte me sentía con energía, había estado pedaleando todos los días y eso me hizo sentir un poco más tranquilo”, afirmó.

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Cambio de planes
 Durante muchos meses Nicolás había planificado esta travesía y debido a la crisis sanitaria tuvo que cambiar rotundamente sus planes y buscar una alternativa segura y estable de alojamiento. “Lo más raro de todo esto fue que la gente me veía y por ser occidental creían que tenía el virus. Tuve que irme de varios hospedajes donde estaba parando por ese motivo y también notaba que la gente se cubría el rostro cuando yo me iba acercando”, relató el joven.

Su llegada a Nueva Zelanda fue inesperada y no tenía previsto allí donde poder alojarse. Gracias a las redes sociales Nicolás pudo contactarse con argentinos y cordobeses que estaban en aquel país para poder conseguir un lugar donde alojarse.

Su llegada a Nueva Zelanda fue inesperada y no tenía previsto allí donde poder alojarse. Gracias a las redes sociales Nicolás pudo contactarse con argentinos y cordobeses que estaban en aquel país para poder conseguir un lugar donde alojarse. “Todo mi viaje lo voy contando a través de mi Instagram @encarpayhotel y fue así que en la desesperación de no tener un lugar donde ir escribí si alguien sabía o conocía a quien pudiera darme una mano en Nueva Zelanda. Fue así como me contacté con el propietario del lugar donde estoy ahora viviendo”, contó.

Nicolás está instalado actualmente en un castillo del siglo XIX en Nueva Zelanda y a cambio del hospedaje realiza tareas de jardinería en el lugar. “Ni en mis sueños más locos imaginé terminar en un lugar como este. En menos de 48 horas pasé de estar en el Laos profundo, como lo llamé a estar en un país totalmente diferente, a realizar tareas de jardinería en un castillo”, afirmó emocionado.

“Instalarme aquí fue una gran decisión, el jueves ya se levantó la cuarentena y de a poco vuelve todo a la normalidad. Espero que ocurra lo mismo en Argentina muy pronto. Las medidas que se tomaron al principio fueron extremas pero con un fin que es preservar la salud de toda la gente. En Río Tercero está toda mi familia y ellos siempre me cuentan que la situación allá está bastante controlada. Espero poder estar por allá pronto, extraño mi lugar, mis afectos y hablar el mismo idioma”, finalizó.

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