
El juicio por el parricidio de Almafuerte llega a su fin: la sentencia se conocerá el próximo miércoles 3 de junio
Tribuna
El proceso judicial contra Jenifer Raimondo (30), acusada de la muerte de su padre, Atilio Raimondo, ha entrado en su etapa definitoria en la Cámara del Crimen de Río Tercero. Tras la finalización de los alegatos de la fiscalía y la defensa, se confirmó que el veredicto de los jurados populares y los jueces técnicos se dará a conocer el miércoles 3 de junio, luego de concederle la última palabra a la imputada.
Durante la jornada de ayer, el fiscal de Cámara presentó su alegato final en el que, tras valorar las pruebas y el contexto de la causa, solicitó una pena de 3 años de prisión en ejecución condicional bajo la figura de homicidio calificado en estado de emoción violenta. Cabe recordar que, aunque inicialmente la imputación fue por "homicidio calificado por el vínculo", en a etapa de instrucción había morigerado la acusación a “parricidio en estado de emoción violenta” debido a las pericias psicológicas y los testimonios recabados.
Por su parte, el abogado defensor de la joven, Carlos Pajtman, solicitó la absolución por legítima defensa. Pajtman sostuvo que su defendida actuó en respuesta a una vida marcada por el tormento, afirmando que “a Jenifer la mataron hace varios años, y ella quería salir de ese infierno”. Según la defensa, la mujer padece el “síndrome de indefensión aprendida” como consecuencia de los abusos crónicos sufridos.
Un trasfondo de abusos y violencia
El caso, que conmocionó a la localidad de Almafuerte, se remonta al 2 de enero del año pasado, cuando Jenifer dio muerte a su padre de varias puñaladas con una pequeña navaja en una precaria vivienda de la zona rural conocida como "Alma Negra". Tras el hecho, fue ella misma quien pidió que llamaran a la policía y confesó: “Lo apuñalé a mi papá, me cansó”.
A lo largo del juicio, se ventilaron detalles desgarradores sobre el calvario que vivió la acusada durante más de dos décadas. Jenifer relató ante la justicia que los abusos sexuales por parte de su progenitor comenzaron cuando ella tenía apenas 12 o 13 años. La investigación judicial también hizo hincapié en el “extenso círculo de violencia” y la desolación que rodearon su infancia y adolescencia, periodo en el cual solo pudo asistir a la escuela hasta tercer grado.
El próximo miércoles, la justicia de Río Tercero deberá determinar si Jenifer Raimondo es condenada bajo la figura de emoción violenta o si, como sostiene su defensa, se reconoce que su acción fue una respuesta legítima ante un peligro constante y una vida de sometimiento.





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