

A 44 años de la gesta que marcó profundamente la identidad nacional, la ciudad de Río Tercero se congregó en un acto de honda solemnidad para honrar a sus veteranos y caídos.
La ceremonia, presidida por el intendente Marcos Ferrer y engalanada por los acordes de la Banda de Bomberos Voluntarios, no fue un simple protocolo de calendario, sino un acto de auténtica prez hacia aquellos que, con denuedo, defendieron nuestra soberanía en las gélidas tierras del Atlántico Sur.
El eje del mensaje compartido por las autoridades locales radicó en una advertencia persistente contra la ignominia de la indiferencia. Ferrer, evocando las palabras del excombatiente Javier Martina, subrayó que el olvido suele ser "más duro que la bala más feroz de cualquier enemigo".
Esta sentencia resuena con especial dolor al recordar que el silencio social se ha cobrado la vida de muchos soldados tras el conflicto, imponiendo a la comunidad la tarea imperiosa de mantener una memoria inmarcesible, que no se marchite con el transcurrir de las décadas.
La soberanía, tal como se reflexionó en el homenaje, no debe entenderse como un concepto abstracto, sino como una construcción cotidiana. Se manifiesta en el docente que enseña el mapa bicontinental, en el científico que investiga en el sur y en cada ciudadano que custodia el horizonte de nuestra historia.
Malvinas es, y seguirá siendo, "nuestra casa" mientras persista el compromiso de acompañar a los héroes más allá de las efemérides, combatiendo el letargo de la memoria con la acción constante de recordar.
En Río Tercero, el honor a los caídos se reafirma hoy como un valor que trasciende el tiempo y nos define como sociedad.













Investigan la muerte de un hombre tras una violenta agresión en Río Tercero















