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Personalidad de su Tiempo. Pedro Ramón Carranza, el intendente de las obras polémicas e importantes

Locales28/02/2026TribunaTribuna
PEDRO CARRANZA
Pedro Carranza en los años en que conducía el Municipio. (Archivo)

La historia de Río Tercero muestra a intendentes de gestiones importantes, trayectorias de varios períodos, gestiones productivas y otras inoperantes. Pero ninguna como la del comisionado municipal Pedro Ramón Carranza, en cuyo período -de 1966 a 1970- impulsó obras importantes, fundamentales, polémicas y que aún se ven como las del Palacio Municipal "9 de Setiembre", la Estación Terminal de Ómnibus; el Balneario Municipal, la modificación sustancial de la Plaza "San Martín" y la creación de dos escuelas que nacieron municipales, la "Domingo F. Sarmiento" y la "Martín M. de Güemes", obras que a varias décadas de concretadas siguen incidiendo en la vida de los riotercerenses.

Como no llegó a la intendencia por el voto popular tal vez su nombre no sea tenido en cuenta para designar algún espacio público de nuestra ciudad, posición que debe ser revisada porque Carranza, por todo lo que hizo, merece el mejor de los recuerdos y el reconocimiento de todos.

Había nacido en El Salto Norte el 29 de junio de 1914. Fue el sexto hijo de Marcial Rosario Carranza y Rosaura Barbarita Torres.

Comenzó sus estudios primarios con maestras particulares y los completó en la Escuela Nacional Nº 196. Luego hizo el secundario en los Salesianos de San Francisco y ya con su título se integró rápidamente a Río Tercero. Desde 1944 hasta 1951 se desempeñó como empleado de Contaduría de la Fábrica Militar de Munición de Artillería, alejándose de ella cuando asumió como gerente y contador de una sociedad comercial local. Después instaló un estudio impositivo contable. Antes de llegar a la Municipalidad fue el primer rector del Instituto "Alexis Carrel"

En 1966 un golpe militar derrocó al gobierno del presidente Illia. En Río Tercero el intendente radical Francisco A. B. Bonzano gobernó hasta noviembre, año en que se resolvió su reemplazo. Entre varios candidatos propuestos fueron válidos los antecedentes de Carranza que asumió el 26 de noviembre de 1966. Si bien parecía que el gobierno de Carranza iba a ser de transición hasta el próximo elegido por voluntad popular, no fue así, don Pedro estaba decidido a dejar su huella y hacer historia. Supo rodearse con gente idónea como Roberto Damicelli, Luis Goldstein, el agrimensor Delfor D'Imperio y especialmente de Darío Bronzino con quien sintonizó una onda muy particular que redundó en beneficio de Río Tercero. Juntos armaron un ambicioso plan de gobierno y apuntó alto. Sabía que una ciudad pujante no podía tener una municipalidad en un edificio vetusto y alquilado y encaró una obra que a décadas de su inauguración sigue siendo monumental: el Palacio Municipal. Cuando se conocieron las dimensiones del nuevo edificio se levantaron voces críticas que no impidieron el comienzo de las obras. El tiempo le dio la razón a Carranza: Río Tercero tiene la Municipalidad que se merece. La estructura del edificio se hizo durante el gobierno de Carranza pero no lo pudo inaugurar pues él fue reemplazado en 1970 y el palacio se inauguró en mayo de 1971.

Otra obra fundamental de su gestión fue la remodelación del balneario municipal. Hasta entonces la ribera sur del río, a la altura de la carreta, estaba ocupada por una hilera de ranchos miserables que le daban un aspecto paupérrimo. Carranza y su gente operaban sin anestesia. En poco tiempo erradicaron esa villa miseria y sus habitantes fueron trasladados a un barrio que se creó, el "Municipal" (hoy "Mitre"). Y aquel gobierno le entregó a la ciudad un hermoso balneario que durante la gestión de don Pedro comenzó una etapa inolvidable.

El haber sido nativo de la zona le otorgaba a Carranza la facultad de saber cuáles eran las verdaderas necesidades de Río Tercero, una de ellas era muy evidente: no tenía una terminal de ómnibus adecuada al crecimiento que había evidenciado en las últimas décadas. El lugar para los ómnibus había ido de la esquina del Bar "Avenida" al "Palace" Hotel y de allí al patio de lo que sería el "Argentino Hotel". Carranza lanzó la iniciativa consultando a la población el lugar donde debía estar emplazada. Hubo varias propuestas y se aceptó la donación de la familia de Margarita Testu Matahia de más de cuatro hectáreas para el emprendimiento. Las obras se iniciaron durante su gobierno, pero tampoco pudo ponerse para la foto pues se inauguró el 9 de setiembre de 1972 durante la gestión de Ramón Diego González.

Todas las obras de Carranza despertaron polémicas pero ninguna tanto como la remodelación de la plaza San Martín. Hasta entonces la plaza estaba entera con un palco de material mirando al norte y una pérgola en la parte sur, obras que habían sido realizadas durante la gestión del intendente peronista Boretto. 
Carranza tuvo la gentileza de comentarle a Boretto la iniciativa de remodelación, una forma respetuosa de pedirle autorización a su vecino.

También fue de su iniciativa la remodelación de la Avenida Savio como así también del curioso monumento que muchos conocen como "el sacapuntas" donde se erige el escudo de la ciudad, que también fue una idea de don Pedro. Para determinar cómo debía ser ese símbolo Carranza conformó una comisión y un experto en heráldica lo diseñó.

Tenía numerosos proyectos, algunos fueron concretados y otros no: así nacieron las escuelas municipales números 1 y 2 (hoy "Sarmiento" y "Güemes"), la remodelación del Matadero Municipal y la apertura de las calles de barrio Sarmiento que desembocan en la Ruta Nº 6. Apoyó también la creación del Conservatorio Provincial de Música "Juan J. Castro" y de la Escuela de Bellas Artes "Lino E. Spilimbergo" y cuando lo reemplazaron en 1970 estaba inaugurando la central automática de ENTel, cuyas gestiones había realizado.

Cuando dejó la Municipalidad no se quedó inactivo, fue presidente de las cooperadoras de las escuelas a las que concurrían sus hijos y también a las que nunca fueron, como la "ENET Nº 1", el "Comercial", la "Luis de Tejeda", el Conservatorio "Juan J. Castro", la Escuela de Bellas Artes "Lino E. Spilimbergo", de la comisión de los 50 años de la Escuela Nº 196, del "Instituto Ceferino Namuncurá". Participó de la Caja de Créditos, de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos, del Banco de la Provincia de Córdoba y de otras instituciones.

Cuando la Liga Regional Riotercerense de Fútbol necesitó un presidente organizador a él lo convocaron. La jubilación no lo encontró desprevenido pues comenzó sus estudios de Derecho en la U.N.C. Cuando falleció, el 18 de noviembre de 1996, le faltaban sólo ocho materias para recibirse.

Fue un activo presidente del Círculo de Jubilados y Pensionado entidad que durante su gestión alcanzó importante desarrollo. Su inmensa labor fue reconocida en 1985 por el Gobierno de la provincia cuando fue distinguido como jubilado destacado del año.

Con su primera esposa, Isabel Suárez tuvo dos hijas, Susana y Elba, cuando enviudó rehizo su hogar con Dorita Resiale el hogar se completó con tres hijos más: Elena, Marcela y Pedro. Tuvo doce nietos y solamente a dos de ellas no pudo conocer: Caterina y Camila, pero disfrutó de María Susana, Maria Florencia, Pedro Sebastián, María Eugenia, Victoria, Virginia, Eduardo, Sofía, Lucía y Maria Grazia.

Don Pedro R. Carranza sigue presente en obras que verdaderamente tuvieron proyección de futuro.

*Nota del periodista César Herrera publicada años atrás para un suplemento especial de TRIBUNA.

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