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Roberto Britos, protagonista, testigo y relator de nuestra historia

Locales09/03/2026TribunaTribuna
don BRITOS
Roberto Britos. (Archivo TRIBUNA).

Cada uno de los habitantes de nuestra ciudad, desde cualquier lugar que ocupe es protagonista de la actualidad que mañana será historia. Historia que seguramente alguien guardará. Y Roberto Adán Britos fue protagonista de la historia de Río Tercero, mucho antes de que nuestra ciudad alcanzara ese rango.

Un ser humano que con mínima educación primaria -hizo hasta 4° grado en la "Modesto Acuña"- no dejó pasar la oportunidad de aprender y crecer culturalmente en cada oficio o trabajo que realizó. Y si esta persona dispuso de una memoria prodigiosa que cultivó y acrecentó día a día y una generosidad que le permitió compartir sus conocimientos y material con todo aquél que se lo requiera, estuvimos ante un ejemplo digno de imitar.

Lo admirable de Roberto es que todo lo aprendido, que supo y contó, lo vivió y sufrió en carne propia. Si hablaba de la Fábrica Militar a la que ingresó el 3 de junio de 1943, por obra del inolvidable Marciano Melo, lo contó desde los duros recuerdos de su trabajo en "Forja", uno de los talleres más sacrificados con sus hornos a altísimas temperaturas. Pasó también por "Carga", "Pintura" y hasta su jubilación trabajó en "Espoletado". Todo lo que supo y recordó de la Fábrica Militar lo pudo publicar en el 2004 en "Memorias de un lugareño".

Si Britos contó sobre la historia de los cines en Río Tercero, su desarrollo y crecimiento no es porque se lo comentaron sino porque lo vivió y no desde la comodidad de la butaca sino desde el lugar más vital e importante, desde donde hace el haz de luz de la fantasía: la sala de proyección. Porque fue operador de la mayoría de los cines que tuvo Río Tercero, el viejo cine "Real" de la calle Acuña, el "Cervantes" de la Mitre, del "Casino" y asistiendo al "Negro" Jurado en la inauguración del Cine Gran Río, en 1960.

Su memoria prodigiosa le permitió rememorar hechos pequeños y grandes de los cines como el incendio del celuloide en 1937 en el viejo Cine Cervantes o el estreno en 1955 en Río Tercero, antes que en Córdoba, de "Horizontes de Piedra" con Atahualpa Yupanqui, recuerdos que ha volcado en su libro sobre la historia de los cines de Río Tercero.

Aquellos años de su trabajo en el Cine "Casino" le permitieron vivir una etapa inolvidable e importante, la de las actuaciones de los grandes músicos y artistas como el citado Yupanqui, Francisco Canaro, Francisco Lomuto, el Príncipe Kalender, "Los Chalchaleros", Juan de Dios Filiberto, además de actrices y actores del mejor nivel.

Desde su niñez, desde los seis años, la mirada de Roberto se convirtió en una máquina fotográfica que registró todo lo que vio y vivió, y fue así que desde entonces comenzó a atesorar, recuperar, recopilar datos, historias, anécdotas, fotografías, documentos, boletines, programas, etc. Con parte de ese material editó en 1995, "Historias de mi pueblo", que se constituyó en material de consulta de profesores, alumnos y amantes de la historia local. Allí también incluyó emotivas poesías sobre sus vivencias en el pequeño pueblo que él pudo ver.

Generoso hasta el desprendimiento, distintas instituciones le han brindado sus homenajes por su labor de recuperación de la historia local. Fue la Biblioteca Popular "Justo José de Urquiza" que en un acto público le tributó su reconocimiento.

Roberto formó parte de esa tradicional familia de nuestra ciudad y fue un notable recuperador del pasado, al que todos los que amamos y nos interesa la historia local lo hemos consultamos frecuentemente.

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