“¿Qué esperan hacer al respecto, seguir llorando víctimas inocentes?”

Policiales 11 de mayo de 2024 Por Tribuna
Conmovedor reclamo de familiares de fallecidos en accidentes viales.
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Dos imágenes elocuentes del reclamo de los familiares para que se realicen controles de alcohol en las rutas

Qué esperan hacer al respecto, seguir llorando víctimas inocentes de negligentes que salen (a las rutas) a matar?”, se pregunta Yanina Verdú, mamá del adolescente Santiago Ávila (17), una de las víctimas fatales del accidente que involucró al plantel de fútbol de la reserva del Club Deportivo Casino. El domingo se cumplieron seis meses de la tragedia que enlutó a Río Tercero.


El 5 de noviembre de 2023 alrededor de las 17, un utilitario Ford Transit que regresaba con los jugadores, fue embestido de frente por una camioneta Toyota Hillux, en la ruta S-253 entre las localidades de Monte Ralo y Despeñaderos. En el choque fallecieron cinco personas: los deportistas Santiago Ávila y Uriel Barrionuevo (17), Marcos Ayala (padre de uno de los jugadores), Leonel Tello (28) chofer de la Tránsit, e Iván Kozykariski (33), este último conductor de la Hillux, quien luego se comprobó que conducía bajo los efectos del alcohol y las drogas.  


Los papás de Santiago enviaron una desgarradora carta al Concejo Deliberante,  a través de la cual pidieron enérgicamente que se realicen controles viales en las rutas de la región, sobre todo de alcoholemia, hoy ausentes. El reclamo se enmarcó en una marcha que familiares de víctimas de accidentes realizaron por las calles de la ciudad. 


Los cuestionamientos también alcanzaron al fiscal de Alta Gracia, Alejandro Peralta Ottonello por haber cerrado rápidamente la causa por extinción de la acción penal. Los familiares indicaron que el fiscal no valoró testimonios de testigos que observaron el estado del conductor de la Hillux y la presencia de botellas de bebidas alcohólicas en el vehículo. “Señor fiscal, al mes y medio cerró la causa. No fuimos llamados”, cuestionaron. Sobre quien ocasionó la tragedia, indicaron que se fue  de “este mundo sin pagar las consecuencias de sus actos. Imprudente, negligente. Un asesino al volante, que no va a pagar su condena”.
 

“Me pregunto como madre, ¿qué esperan hacer al respecto, seguir llorando víctimas inocentes de negligentes que salen a matar, en una camioneta que no es suya y sin seguro? También le pregunto al fiscal de Alta Gracia por qué no investigó a fondo y dio a conocer el terrible estado del conductor, que tenía 1,43 de alcohol y sustancias. Por qué calló y solamente dijo que no había culpables, cuando todos sabemos que había testigos y vieron botellas de alcohol en la camioneta”.


En la carta, los papás de Santiago se preguntaron además “¿por qué no están los controles en las rutas? Este no fue un accidente; esto se podría haber evitado si existiera la (Policía) Caminera, alcoholímetros, y la policía controlando en las rutas más peligrosas que unen Río Tercero, Almafuerte, Corralito, Monte Ralo, Despeñaderos, Tancacha y Villa Ascasubi”.


Recordaron con dolor que “Santiago, (era) un chico noble, humilde, buen hijo, cariñoso, viajaba todos los fines de semana porque amaba el fútbol, para jugar alegremente sus partidos y regresar a casa. Cursaba 7° año de la ENET N°1 (IPET 266 Gral. Savio), (en la especialidad) Electromecánica, pensando en graduarse. Tenía un viaje a Bariloche que se ganó por sorteo. Iba a seguir sus estudios en el Instituto Técnico Renault; sí, seguir algo relacionado a su carrera. Ya no hará nada de eso, porque los que tenían que controlar las rutas no lo hicieron”, se lamentaron. “Ya son seis meses de mucho dolor; (con la atención de) psicólogos; psiquiatras; pastillas para dormir; esperando volver a ver a nuestro hijo, lo que es una ilusión que nunca va a ocurrir. Nunca más estará con su familia; no verá crecer a su hermano Benicio, graduarse a su hermano en la facultad de Kinesiología, ni ver a sus padres (…) Si alguien hubiera controlado esto se habría evitado”, insistieron. Murió trempanamente con toda la vida por delante.


 “Pónganse en nuestros zapatos como padres. Como sociedad exigimos respuestas a nuestro pedido, a las autoridades y ciudades vecinas a comprometerse a que vuelvan los controles de alcohol”, reclamaron.

Justicia
“Queremos justicia por nuestro hijo. Las leyes están para cumplirlas, ustedes tienen el poder de hacerlo. Evitar accidentes salva vidas. Seguiremos en la lucha hasta que nuestra voz sea escuchada”, concluyeron.
  En aquella tarde trágica, la Toyota Hillux se desplazaba en dirección sur a norte, con su único ocupante dirigiéndose a Despeñaderos. En sentido opuesto, la minibús Ford Transit que transportaba a un equipo de la reserva de fútbol del Club Deportivo Casino de Río Tercero, compuesto por 12 personas, entre adolescentes y acompañantes, que volvían de un partido de la Liga Regional en Despeñaderos.


Según el informe del fiscal Ottonello, las pericias indican que la “Toyota circulaba por sobre doble línea amarilla”, mientras que el conductor de la Transit habría intentado esquivarla, resultando en que “ambos vehículos convergieron al carril este, produciéndose el impacto entre el sector frontal de la Transit y el ángulo delantero izquierdo de la Toyota”.


Ambos vehículos se incendiaron tras el impacto.

Conducía una camioneta con pedido de secuestro

La Policía informó que un sujeto de 31 años de Pampayasta Norte, fue detenido conduciendo una camioneta VW Amarok, con números adulterados. El vehículo fue controlado en la esquina de la avenida Pío X y la calle San Agustín, en barrio Norte. 


El rodado presenta adulteración de chasis, motor y stickers de seguridad. Por el número de motor oculto se logró establecer que el vehículo registra pedido de secuestro solicitado por la Policía de la Provincia de Buenos Aires desde el año 2020. La camioneta fue secuestrada

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