
Ferias americanas: cada vez más elegidas entre los riotercerenses

Son cada vez más los riotercerenses que se animan a armar una mesa en el garaje de su casa o en el living con algunas prendas, calzado y accesorios que ya no utilizan y los venden, como así también hay quienes hicieron de las ferias americanas un negocio estable.
¿Es solo un fenómeno de moda o surgió a partir de una necesidad concreta? TRIBUNA consultó a varios vecinos que hicieron de esta práctica parte de una solución a sus problemas económicos.
Marta tiene una feria en barrio Monte Grande, comenzó con este negocio en noviembre pasado y asegura que esto no es una moda pasajera sino una necesidad: "A la gente ya no le alcanza", afirmó. "A las ferias van todo tipo de familias, no solo las más humilde como se cree. A mi tienda viene gente de otros barrios de la ciudad e incluso de localidades vecinas", aseguró.
En esta época del año lo que más demanda tiene es el calzado, para niños principalmente, las prendas de abrigo para damas y la ropa para hombres. Los precios son más accesibles que en un local de indumentaria nueva y es por eso que estos emprendimientos caseros logran posicionarse día a día como una opción válida para aquellos que buscan ahorrar.
La clave del éxito de estos locales refleja la actual situación económica que atraviesan los distintos sectores de la sociedad.
Dos son las realidades que se evidencian entre quienes tienen una feria americana de manera estable y entre aquellos que juntan lo que ya no usan en sus casas y lo venden para así ganar dinero y poder adquirir una prenda nueva.
Quienes ven en esto una oportunidad de negocio lo hacen pensando en ayudar a los que menos tienen. "Yo empecé con esto luego de que me dijeron que no podía realizar más trabajos pesados. Algunas veces mis hijas me retan porque dicen que regalo las cosas en lugar de venderlas, pero bueno, no puedo mirar para otro lado cuando veo que la gente que viene no le alcanza ", contó Marta.
"Hoy la mayoría prefiere vender su ropa en lugar de regalarla", contó Eliana. Ella tiene un feria en barrio Cerino desde hace dos años y al igual que Marta sostiene que en este último tiempo este tipo de comportamiento de los consumidores tiene que ver con la situación económica en la que se encuentra el país.
Hay dos perfiles bien marcados a la hora de definir los tipos de compradores habituales de las ferias americanas. Por un lado quienes buscan alguna prenda vintage para incorporar a su guardarropa y aquellos a los que se les dificulta debido a los altos costos, comprar prendas nuevas.
"Familias completas vienen a comprar ropa. Con poco dinero se llevan prendas y calzados para todos los integrantes, desde los bebés hasta los más grandes", contó Eliana. Los precios son muy accesibles, un par de zapatillas para niños ronda entre los cincuenta y los noventa pesos, una campera de dama entre los doscientos y trescientos pesos y un buzo para hombre oscila entre los cien y ciento cincuenta pesos.
Para muchos la compra y venta de ropa usada es la mejor opción sobre todo en época de elevados índices de inflación y grandes subas de precios que hacen sufrir los bolsillos de todos.
Si bien todo lo que está a la venta en este tipo de ferias está en buenas condiciones, se trata de artículos usados. "Hombres y mujeres se acercan al local a traer lo que tienen para vender. Y muchas veces lo hacen para poder tener unos pesos extras ese día", explicó Eliana.
A pesar de que las ferias americanas o ventas de garage llevan varios años a algunos les da pudor: "Hay personas que tienen las prendas, necesitan el dinero, pero aún así sienten una especie de vergüenza al momento de acercarse al local. Siempre les digo que esta es una manera de ayudarnos entre todos", finalizó la vecina de barrio Cerino.







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