La dignidad no tiene precio

Locales 04 de septiembre de 2021 Por Tribuna
Columna de la productora agropecuaria y miembro de la Federación Agraria Argentina, Adriana Cabo.
AGRO Cabo

El Gobierno nacional decidió prorrogar por dos meses más el cepo a as exportaciones de carne. ¿Saben quién decide esta medida? Máximo Kirchner.

Usted estará pensando que es una persona capacitada en el tema o bien podría ser alguien que alguna vez vio una vaca, pero no, es un multimillonario que nunca trabajó, que está lleno de privilegios por ser hijo de presidentes, y que todo lo que tiene lo heredó, no fue fruto de su trabajo.

Los productores que hace cuatro años invirtieron en vaquillonas madres y que ahora tienen los novillos (después de dos años de cría) listos para comercializar, advierten que todo su negocio y su futuro depende de alguien que ignora por completo el tema, pero decide aun no escuchando ni a sus funcionarios. Al no abrir las exportaciones de carne perjudica a muchísimas pymes que ven su fin, y se pone en riesgo demasiados puestos de trabajo de la cadena cárnica y al mismo país que necesita dólares. Prefiere pisar el precio de la carne para que en las próximas elecciones los voten.

La prórroga de exportar carne llegaría al 31 de octubre (esta fecha no es casual es electoral).

Hemos tenido conocimiento por un mensaje de Whatsapp que se filtró -o lo filtraron para dejar en evidencia al secretario de Agricultura Jorge Solmi (exintegrante de Federación Agraria Argentina)- donde el funcionario le ruega a Máximo Kirchner que abra un poco más los cupos de exportación porque eso beneficiaría  a la hora de las elecciones.

Otro acto que es increíble es que el Solmi no habla de salvar a sus compañeros federados ante esta medida que él mismo reconoce como nefasta. Por el contrario, le ruega  a Máximo que otorgue un poco más de cupo con fines electorales, desconociendo que lo único que logró  esta medida es fundir a las pymes ganaderas y  a la cadena de agregado de valor, y al mismo tiempo que el precio de la carne no baje en el mostrador sino en el ganado en pie, es decir nuevamente perjudica al productor y consumidor.

Tanto Solmi como el ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Luis Basterra (que tienen su rol totalmente desdibujado) saben lo perjudicial que es esta medida y que permitirá, como en viejas épocas, que el Gobierno elija a dedo quiénes exportan y quiénes no.

Solmi quien hasta ayer era un compañero federado, debería renunciar. Cuando alguien que perteneció a una institución como Federación Agraria llega al gobierno, crecen las expectativas de que llevará la verdadera voz de los productores que hasta ayer eran sus compañeros y amigos. A  todas luces el Whatsapp lo dejó al descubierto y  la decepción sobre su rol es grande entre la gente del sector.

La dignidad no tiene precio, no sé cómo se le puede explicar a los pares que los traicionaste, y que en  pocos meses cambiaste tanto tu postura, a tal punto de trabajar en contra del sector que te permitió llegar a ese lugar. Es lamentable su actitud.

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