

Como pocos espacios y edificios de Río Tercero, nuestra plaza mayor ha compartido todos los años de la historia. Fue el mismo Modesto Acuña, quien eligió el lugar de su emplazamiento junto con los lugares para juzgado, policía y escuela. Acuña, y su yerno, Pedro Marín Marín tuvieron el tino de imaginar la ciudad del futuro descentralizada: fijaron como centro de la población la estación de trenes; y como puntos referenciales la Estancia "Media Luna", la "Villa Elisa" (hoy "Casa de la Cultura"), la calle "Acuña" y la Avenida "Argentina" (Hoy "San Martín").
Por muchos años la plaza no existió como tal sino que fue solamente un baldío ubicado en el extremo sur de la población, que comenzó a tener vida cuando el recién nacido Club Atlético Río Tercero la utilizaba como una mera cancha de fútbol. En aquellos tiempos era la Plaza "Presidente Roque Sáenz Peña", nombre que se había elegido porque el hombre público al que honraba con su denominación era el presidente de la Nación entre 1910 a 1914 y creador de la ley Sáenz Peña del voto secreto y obligatorio.
En 1924 el Gobierno Provincial autorizó la creación de una Comisión de Fomento la que se abocó a distintas tareas como el arreglo de las calles, alcantarillas y a darle forma a la plaza que ya recibía en sus costados las primeras construcciones vecinas. A esta comisión le sucedieron otras primeras tareas en la plaza, comprendieron el cuidado de su suelo y el sembrado de semillas al voleo con sus primeros canteros fijados con mojones sin delimitación de canteros. El 25 de noviembre de 1925 nació la Municipalidad. En sus primeros libros ya se encuentran datos formales referidos a la plaza, por ejemplo un pedido al Gobierno Provincial para que permitiera la instalación de un molino con tanque australiano en la Escuela Fiscal para posibilitar el riego de la plaza.
La forestación comenzó en forma rudimentaria en la segunda mitad de los años '20 -y sobre todo en los años '30 comenzaron a verse cercas de ligustrines que en la zona de la estación de trenes alcanzaban una altura de 1,80 metro y en la plaza de 0,80 y que junto con hileras de ladrillos formaban canteros que contenían jazmines, malvones, copetes y flores de estación. La plaza y la avenida tenían columnas de iluminación de cemento blanco con cinco lámparas construidas por el hermanos Ravetti a las que, en las fechas patrias, se les adosaba un escudo de madera pintado de celeste y blanco con tres banderas de cada lado. En 1944 se construyeron mosaicos en todo su entorno formándose una amplia vereda.
En 1946 se colocó la piedra fundamental del Monumento al Gral. San Martín ya que el país se preparaba para en el año 1950, (citado como "Sanmartiniano" o "del Libertador") homenajear al padre de la patria en el centenario de su muerte. No hay documentos que así lo aseveren pero el cambio de nombre por el de "Gral. San Martín" se debe haber realizado en 1950 ya que en el álbum editado en 1946 por la Semana de la Primavera aún se le llama "Presidente Roque Sáenz Peña" y a la avenida como "Avenida Argentina". Con dedicación de artista, Pedro Sachetti hizo una obra maestra construyendo el pedestal, tanto o más valiosa que la misma estatua que una vez realizada fue señada con un primer pago de 25.000 pesos, pero no se cumplió lo establecido y la estatua para Río Tercdero fue a Nueva York. En 1956 el periódico Timón se preguntó qué había sucedido con los fondos recaudados y la estatua media a medio pagar. La empresa de función "Radaelli" reconoció la suma pagada y como quedaba un saldo importante la comisión pro-monumento reunió esos fondos con distintos eventos. A principios de agosto de 1956 la estatua quedó colocada... Personal de la FMRT fue el encargado del delicado operativo de montarla en la base, acción que fue observada por gran cantidad de gente. Desde el 11 al 19 de agosto de 1956 se desarrolló la "Semana de San Martín", momento en que los actos centrales comenzaron a las 15 con una concurrencia de 12 mil personas según crónicas de la época. Se plantó un retoño del pino de San Lorenzo y los discursos los pronunciaron el comisionado municipal Tristán Acuña y Teniente Coronel Alberto Romero Oneto, presidente de la comisión sanmartiniana.
Hacia 1969 la plaza conservó su estructura. Teniendo en cuenta que la manzana de la plaza no está en la misma línea recta que el resto obligaba al tránsito a pasar frente a la Escuela "Modesto Acuña" y a la policía local, con el peligro que esto representaba, especialmente por la cantidad de alumnos que iban o venían de la escuela. Además se consideraba también que la plaza obstaculizaba el crecimiento de la zona al sur de ella.
Entonces el intendente era don Pedro Ramón Carranza, un dirigente pragmático de decir y hacer, y apoyado por unos y criticado por otros tomó la decisión y solucionó los problemas del tránsito y la integración de las zonas norte y sur. En una sola noche, los empleados municipales abrieron la plaza, extrajeron los árboles y plantas que estaban en el paso, derribaron el palco y la pérgola, rodearon al monumento con la continuación de la avenida y cuando amaneció, la discutida reforma ya estaba realizada y era imposible volver atrás. El siguiente paso era realizar una nueva forestación, que fue con lapachos rosados, eucaliptus medicinales, pinos, laurel de jardín, rosales y jacarandáes, además de los palos borracho de la avenida. La plaza iba tomando el aspecto que tiene en la actualidad. En 1975, durante la intendencia del Dr. Florencio Ferrero para el Día Internacional de la Mujer se inauguró un busto que representa a una mujer depositándose en su base un mensaje que fue leído en el año 2.000. En el 2.000 se inauguró otra escultura denominada "A la mujer de la Media Luna" realizada en fibra de vidrio por el escultor Juan Sella.
El 3 de noviembre de 1997, en el segundo aniversario de las explosiones de la FMRT, fue plantado en su sector sudoeste un roble como monumento vivo y demostrativo de la fortaleza de la comunidad riotercerense. Desde 2.002 también alberga al Monumento a la Madre, del escultor Herminio Blotta que la Cámara Juniors había inaugurado en 1960. El último busto que se mudó fue el de Domingo Faustino Sarmiento el que se trasladó unos metros, desde el final de la cuarta cuadra a la parte céntrica de la plaza.
La misma plaza es un monumento vivo que cambia cada una de las estaciones del año. Para los mayores es un lugar histórico, para los jóvenes un lugar de futuro, para todos, un lugar para cuidar y embellecer.
Nota de la Redacción: Actualmente la plaza se encuentra en una nueva etapa de remodelación.
Nota realizada años atrás por el periodista César Herrera, para un suplemento especial de TRIBUNA.
























