

En una entrevista exclusiva con TRIBUNA, el concejal de Nuevas Ideas, Nicolás Rodríguez, detalla su idea para derogar las normativas que hoy limitan la llegada de grandes cadenas de supermercados nacionales e internacionales a la ciudad. Según el edil, la falta de competencia ha generado un oligopolio que castiga el bolsillo de los vecinos con precios distorsionados.
-Usted viene planteando la necesidad de una apertura comercial en Río Tercero, hacia las grandes superficies de afuera. ¿Cuál es el eje central de su propuesta?
-Nuestro planteo se basa en la libertad comercial como principio básico. Entendemos que debe haber libertad tanto para comprar como para vender, y que el precio no es otra cosa que el resultado del equilibrio entre la oferta y la demanda. Hoy en Río Tercero tenemos una demanda de alimentos que es inelástica -la gente tiene que comprar comida sí o sí- pero la oferta está limitada por una ordenanza que prohíbe expresamente la instalación de grandes superficies en determinadas zonas. Estas barreras son, en definitiva, resoluciones tomadas en beneficio de quienes ya prestan el servicio.
-Usted habla de una situación de privilegio para los actores actuales. ¿Cómo definiría el mercado hoy?
-Hoy tenemos un oligopolio comercial conformado básicamente por solo dos actores (Luconi Hermanos y Caracol). Si bien uno celebra que generen puestos de trabajo, lo cierto es que, al no tener competencia, fijan precios. Esto no es una apreciación subjetiva; basta con ir a cualquier supermercado de la zona, incluso en pueblos con muchos menos habitantes como Despeñaderos, para encontrar diferencias de precio sustanciales. Es arcaico mantener una barrera que impida la instalación de nuevos emprendimientos cuando hoy, a través de plataformas electrónicas, ya competimos con el mercado nacional e internacional.
Mercado atractivo
-¿Es Río Tercero una plaza atractiva para que vengan grandes cadenas foráneas?
-Sin ninguna duda. No solo por la ciudad, sino por toda la zona. Tenemos un complejo agrometal-mecánico importantísimo y un departamento de más de 100.000 habitantes que busca un centro de referencia comercial. Río Tercero fue ese centro y perdió protagonismo frente a ciudades como Alta Gracia, Villa María o Villa Carlos Paz, que sí tuvieron una actitud proactiva y hoy nos han superado en crecimiento poblacional y comercial porque no tuvieron miedo a la competencia.
-Existe el temor de que estas grandes superficies terminen perjudicando al pequeño comercio o al almacén de barrio. ¿Qué opina al respecto?
-Ese argumento ya se usó antes y la realidad lo desmintió. Cuando las cadenas locales abrieron centros comerciales, se dijo que los quioscos iban a cerrar, pero al contrario, la zona se revalorizó. Además, no hay que subestimar al comerciante local; cualquier comercio de Río Tercero está en condiciones de competir. Hay valores como la cercanía y el conocimiento personal del vecino que siempre sostendrán al comercio barrial. El Estado no debe crear una "ficción comercial" ni poner cepos; debe dejar que todos compitan y que el precio regule la relación.
-¿Quién es el más perjudicado con el sistema actual de precios altos y escasa variedad de oferta?
-El que menos tiene. La persona que cuenta con vehículo y capacidad económica puede viajar a Córdoba, Alta Gracia o Despeñaderos y hacer la compra de todo el mes a menor precio. Pero el que trabaja haciendo changas y vive al día tiene que caer necesariamente en el comercio de cercanía. Si los precios están elevados por la falta de competencia, el que menos gana es el que más termina gastando.
-Si es tan evidente el beneficio, ¿por qué cree que no se ha avanzado antes en este sentido?
-Porque hay una clara interferencia del sector privado en la política local a través de lobby. Hay una intención de las fuerzas que han gobernado históricamente Río Tercero de mantener este statu quo. Nosotros proponemos romper esas dinámicas de pequeña comunidad para convertirnos en la ciudad que debemos ser. Nuestra propuesta es sencilla: derogar los marcos regulatorios que impiden la libertad comercial y que solo se exija el cumplimiento de los servicios y el estudio de impacto ambiental correspondiente, como cuando se construye un edificio de departamentos, por ejemplo.









"No se le puede pedir heroísmo a las víctimas". Carlos Pajtman tras la absolución de Jenifer Raimondo

















