Higiene urbana: animarse al debate para bajar costos

Locales 06 de enero de 2020 Por
EDITORIAL
cotreco

El Municipio prevé gastar en 2020 para la recolección de residuos, 150 millones de pesos

Uno de los asuntos centrales que en 2020 deberá abordarse en profundidad, es el futuro de un servicio básico y esencial para la ciudad: el de higiene urbana. En el mes de agosto se vence la concesión de esta prestación cedida a la empresa Cotreco y el Municipio deberá decidir si encara una nueva licitación, sobre qué modalidad de trabajo y en base a qué costos, o bien avanza en cambiar sustancialmente la forma de prestar el servicio, que está en manos de privados desde la década del '90. 

   Básicamente el Municipio estará obligado a repensar la forma de prestación, a partir de altos costos que actualmente insume la tercerización: para 2020 el presupuesto es de unos 150 millones de pesos, 12.5 millones al mes; unos 410 mil pesos por día. Este costo equivale al 10% del presupuesto municipal.

   La discusión de los últimos años se basó, fundamentalmente, en dos posturas: la que se mostró a favor de continuar con el proceso privado y aquella que impulsaba su municipalización. En agosto, como el tema deberá ser debatido en el Concejo Deliberante, se barajarán las mismas alternativas.

   Sin embargo, en el Ejecutivo municipal creen que podría ser saludable ampliar el debate a todos los sectores institucionales y políticos de la ciudad. Sería esa la forma que el Municipio encontraría un fuerte respaldo social para avanzar en cambios a un servicio que es considerado bueno pero muy oneroso, por sus gastos de funcionamiento y por el convenio colectivo de trabajo de sus empleados nucleados en el gremio Surrbac. 

   En diciembre pasado, el flamante intendente Marcos Ferrer le adelantó a TRIBUNA que la Municipalidad tratará de dar "una discusión profunda respecto de los costos". Y añadió enfatizando que "en los términos actuales y con los niveles de actualización (del contrato) al Municipio se le hace muy cuesta arriba. Vamos a tener que barajar distintas alternativas y ver cuál es la mejor opción para la ciudad", concluyó Ferrer.

   No sería descabellado pensar en alternativas públicas para la futura prestación, en la participación de empresas locales o bien dividir la ciudad en dos grandes zonas y licitarlas por separado, como ocurre en la ciudad de Córdoba, pero exigiendo mejoras como la ampliación del barrido manual y el regreso de la "barredora" mecánica. 

   En cualquier caso será de vital importancia que todos los actores sociales y políticos de la ciudad debatan, opinen y acuerden un sistema de recolección de residuos sustentable, accesible e institucionalmente "amigable" para la ciudad. No es lo mismo que el problema lo asuma el gobierno en soledad, que detrás de él se ubique el resto de la sociedad local.

   Hasta ahora ninguna gestión municipal, desde que el entonces intendente Carlos Rojo decidió privatizar el servicio, se animó a cambiar, y siempre se buscó la salida más fácil en la continuidad privada, más allá de sus costos.  

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