Ricardo "El Cairo" Pereyra: Un retiro a lo grande

Deportes 29 de octubre de 2019 Por
Broche de oro. En el último de sus 46 años como ciclista, se dio el gusto de ganar una prueba en el Campeonato Mundial Master de Ciclismo. A mediados de noviembre en el Argentino de Mar del Plata, correrá por última vez
TAPA cairo

Como si hubiera sido guionado, como esas películas donde el protagonista lucha por un objetivo que recién alcanza al final.  Así se puede graficar lo que pasó días atrás con Ricardo "El Cairo" Pereyra en el Mundial Master de Ciclismo, llevado a cabo en Manchester, Inglaterra.
 

Tras acumular una decena de experiencias en esa competencia, fue en esta, la última, según había anunciado, que llegó el título mundial. Lo consiguió en la modalidad "scratch", dándole el broche de oro a una carrera de 46 años compitiendo sobre las dos ruedas.


 -¿Cuáles son sus sensaciones tras semejante logro?     
-Muchas, porque encontrarme a los 58 años de edad, casi al final de mi carrera deportiva, con este título de campeón del mundo en la categoría scratch es un orgullo, un premio al trabajo y esfuerzo de tantos años. En diez campeonatos del mundo hemos estado siempre golpeando las puertas pero no podía y este año logramos el objetivo mayor. Si bien fui campeón de los Juegos Mundiales de Nueva Zelanda en 2017, yo quería lograr este campeonato que es donde está todo el ciclismo del mundo, no falta nadie y el escenario es el mejor. 

 -¿Era realmente el objetivo que buscaba?
 -Yo busco ganar en todo y no me gusta perder a nada, pero a veces no se dan las cosas. Cuatro veces estuve con el cuarto puesto y no pude entrar en el podio, me quedé con una indignación tremenda, pero bueno, las reglas son así. Me venía faltando un poco de suerte y este año se combinó todo, mi rendimiento y la buena estrategia que utilicé.

 -¿Cómo es la modalidad de scratch?
 -Se corre en series porque no pueden participar más de 24 ciclistas en una pista de parqué techada. Así se van eliminando durante la mañana y las finales son por la tarde. Es una prueba a 30 vueltas, muy explosiva, más para ciclistas velocistas que caminadores como es mi caso. El objetivo es tratar de escaparse o fugarse como se dice. Yo observé que se relajaron los grandes ciclistas que yo tenía marcado y venía bien ubicado, entonces los ataqué, buscando la fuga y me salió a correr el que salió segundo. Estuve dos vueltas adelante, después me pasó y eso me ayudó a cambiar el aire, aunque  fue solo media vuelta. Faltando unas seis se empezó a mover el pelotón de atrás. Entonces pensaba, qué hago, me la sigo jugando, voy por todo o nada y seguí. Cuando faltaban tres vueltas y media noté que andaba dos kilómetros y medio por encima de lo que venía pero el segundo estaba pegado y cuando fuera el final, me iba intentar pasar sin esfuerzo. Faltando una vuelta y media salió el pelotón de atrás con mucha fuerza y aumenté mi ritmo otros cinco kilómetros. Nunca miré para atrás, no sentía a nadie que viniera al lado y me la seguí jugando. Empecé a pensar, campeón del mundo, campeón del mundo, tengo que ganarlo. O me pasan todos por la raya o llego solo, me dije, y así fue, le saqué dos bicis y media al segundo y siete a los siguientes. Me salió bien la jugada.

 -Veo que no es solo una cuestión física sino mental, porque hay mucha estrategia
 -Sí, tuve que administrar una escapada que fue casi al comienzo. Le puse el pecho, bajé la cabeza, sabía que estaba preparado. Ya me había dado cuenta en el Gran Premio de Río Tercero, en una jornada de mucho viento por el tiempo que había hecho, 8 kilómetros en 9 minutos, hay que andar muy bien para eso. Entre 129 ciclistas de la categoría Elite, solo hubo un 30 por ciento que tuvo en esos tiempos. Ahí tomé conciencia de como estaba. 

 -¿Cómo fue su preparación?
 -Llevó unos siete meses, es la sexta vez que voy a Inglaterra, conocía el escenario y eso me jugó a favor. Tengo 10 mundiales y sé lo que es andar en parqué, aunque lo hago una vez al año porque en Argentina no tenemos. También corri menos carreras pero de mejor nivel y gané el 80 por ciento, muchas de ellas escapado.

 -¿Está seguro que es su último mundial después de tan buen resultado?
 -Sí. Hace tres años que vengo digiriendo este retiro y 46 que estoy en la práctica de la disciplina. Muchos dicen que somos los ciclistas locos. En mi caso es una filosofía de vida, una pasión. No vivo de la bicicleta, pero sí me dio un trabajo, donde tengo empleados, está mi hijo, mi hermano, es una empresa familiar. También tengo cuatro maravillosos hijos que son mis sparring, los que me preparan y ayudan, sin ellos sería imposible lograr todo esto. Me cubren en el trabajo, me ayudan a hacer un plan de entrenamiento, cómo alimentarme, en la logística previa a los viajes, solucionando lesiones y dolores. Todos ellos lo llevan muy adentro y saben el sacrificio que hace el padre. Esto es sangre, sudor y lágrimas, porque transpiramos, lloramos por algún resultado y a veces nos caemos también.

 -¿Pero tiene más competencias en este 2019?
 -Sí, me queda el Campeonato Argentino, donde competiré el 14, 15 y 16 de noviembre en Mar del Plata. El 20 no hay más Ricardo Pereyra en una linea de largada. Si voy a estar pedaleando, entrenando, con mis alumnos, seguiremos organizando carreras, vamos a ayudar a la Federación de Ciclistas porque hay un nuevo presidente y hay que apoyarlo. Trabajaré con el ciclismo desde otro lado pero ponerme un número, nunca más, cumplí un ciclo y me retiro de la forma en que lo quiero hacer.

 -¿Influyen sus hijos en estas decisiones?
Uno de ellos no está convencido con la idea del retiro pero también tengo que pensar que tengo que vivir cosas y el ciclismo me limita mucho. Quiero disfrutar de mis nietos, va a ser otra vida, quiero salir de esta estructura porque lo que gano por un lado lo pierdo por el otro.

 -Aunque sea un deporte individual imagino que mucha gente le ayuda en esto.
Soy el que sube a la bicicleta pero tengo un equipo de trabajo. Mis piernas y mi cabeza me funcionan muy bien todavía, tengo una trayectoria de muy pocas caídas, con buenos reflejos para salir de malos momentos. Tengo que agradecer a mi preparador físico, Claudio "Colo" Papini, mi psicóloga Soledad Muñoz, las nutricionistas, Mariel Ferreyra y Silvina Bertolino, la profesora de yoga, Idania Girotto, mi fisioterapeuta, Lolo Sanchez el doctor Juan Pablo Peirone que me atiende cualquier día y hora, hay todo un entorno sin el cual sería imposible todo esto.

 -¿Le interesa seguir transmitiendo sus conocimientos?
 -Voy a seguir con los chicos que tengo, nunca cobré un centavo. Hay un grupo acá en Río Tercero otro en Tancacha, yo no les hago un plan, los invito a salir conmigo y ahí les digo que hagan esto o aquello. Les ha ido bien y siempre digo que son mis sparring porque nos sirve a todos, ellos aprenden y me exigen porque son pibes, tienen fuerza y energía.

 -¿Se siente reconocido?
Si tengo que decirte la verdad, creo que como ciclista Master no, porque nos preparamos más que un Elite, necesitamos más tiempo, el esfuerzo es mayor. Lo bueno es que a esta edad tenemos una vida más organizada. Yo soy de perfil muy bajo, si el reconocimiento es natural, bienvenido, pero yo forzar algo no. Tuve un hermoso recibimiento en la ciudad luego de este Mundial y lo agradezco.

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